Desamortización de Mendizábal: Objetivos, Proceso y Consecuencias
Enviado por Comunidad Xuletas y clasificado en Historia
Escrito el en
español con un tamaño de 3,72 KB
Desamortización de Mendizábal y sus Consecuencias
Con la desamortización, Mendizábal pretendía lograr varios objetivos: fortalecer el ejército isabelino para ganar la Guerra Carlista; eliminar la deuda pública y atraer a las filas liberales a los principales beneficiarios de la desamortización, que componían la incipiente burguesía con dinero; poder solicitar nuevos préstamos, al gozar ahora la Hacienda de credibilidad; y cambiar la estructura de la propiedad eclesiástica que, al ser desamortizada y colectiva, pasaría a ser libre e individual.
Con la ley desamortizadora, el Estado suprimió las órdenes religiosas (clero regular), excepto los religiosos que se dedicaban a la enseñanza y al cuidado de los hospitales, y se apoderó de sus propiedades, convirtiéndolas en "bienes nacionales". El decreto de 29 de julio de 1837 hizo extensible la desamortización a los bienes del clero regular femenino, con la sola excepción de las clarisas. De esta forma, quedaron en manos del Estado y se subastaron no solo tierras, sino casas, monasterios y conventos con todos sus enseres. Al año siguiente, otra ley amplió la acción al sacar a la venta los bienes del clero secular (el de las catedrales e iglesias en general), aunque la ejecución de esta última se llevó a cabo años más tarde, en 1841, durante la regencia de Espartero.
Los bienes incautados se tasaron y se vendieron en sus respectivas provincias en pública subasta al mejor postor. Este podía pagar al Estado de dos formas:
- En efectivo: en el momento del remate entregaba 1/5 del valor total y el resto a plazos durante quince años.
- En Títulos de la Deuda: se pagaba 1/5 del total en el momento de la adjudicación de la propiedad y el resto en títulos de la deuda pública durante ocho años. Se respetó el valor nominal de los títulos de la deuda, lo que benefició, en gran medida, a sus poseedores.
Según cálculos aproximativos, el Estado recaudó entre 1835 y 1837: 327.566.390 reales de vellón en metálico y 4.224.495.895 reales de vellón en títulos de la Deuda del Estado (su valor real no superaba los 590 millones de reales de vellón).
Durante la regencia de Baldomero Espartero (1840-1843)
Las medidas desamortizadoras se extendieron a los bienes del clero secular (Ley de 1841). En la venta de estos bienes, la única novedad es que en el momento del remate se tenía que pagar el 10% de su importe y, en títulos de la deuda, el 90% restante en un plazo de cinco años. La importancia del patrimonio del clero secular era menor que la del clero regular, pero exigió que el Estado se comprometiera, a partir de ese momento, a mantener al clero y al culto de las parroquias. No obstante, la ley de 16 de agosto delegaba los gastos de reparación de los templos parroquiales y de culto a los "derechos de estola o pie de altar" y, si no eran suficientes estos ingresos, se repartirían obligatoriamente entre todos los vecinos de la parroquia.
Con la mayoría de edad de Isabel II (noviembre de 1843)
Con la mayoría de edad de Isabel II (noviembre de 1843) y la llegada de los liberales moderados al poder (gobierno de Ramón María Narváez), la desamortización quedó interrumpida y las relaciones entre el Estado español y la Iglesia, restablecidas. En el Concordato de 1851 (gobierno de Juan Bravo Murillo/Pío IX), Roma reconocía el trono de Isabel II y las ventas realizadas hasta ese momento. El Estado español admitía la confesionalidad del Estado, que se había establecido previamente en la Constitución de 1845, la participación de la Iglesia en la determinación de la enseñanza y su capacidad de censura, y el mantenimiento del clero y el culto.