La Desamortización de Mendizábal (1836): Origen, Proceso y Legado en la España Liberal
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Clasificación y Tipología del Decreto
Nos encontramos ante un fragmento del Real Decreto de Desamortización de los Bienes del Clero Regular. A continuación, se procede a su clasificación:
- Es una fuente primaria o directa, de naturaleza política y jurídica.
- Es un texto jurídico y político, redactado por Juan Álvarez de Mendizábal, ministro de Hacienda de ideología liberal, aunque fue firmado por María Cristina, reina regente.
- Este evento se produjo el 19 de febrero de 1836, en el contexto de la Primera Guerra Carlista, motivado por la imperiosa necesidad de obtener recursos para financiar el conflicto.
- El decreto ponía en venta los bienes del clero regular, dando inicio a la denominada desamortización eclesiástica.
- Está destinado a la nación, por lo tanto, es un documento de carácter público.
Descripción y Contenido del Decreto
Este fragmento del Real Decreto de Desamortización de los Bienes del Clero Regular, promulgado en 1836 por el ministro de Hacienda Mendizábal y firmado por la reina regente María Cristina, se enmarca en un momento crucial de la historia española.
La promulgación de este Real Decreto estuvo motivada por la grave deuda pública que asolaba al Estado español, consecuencia de la Guerra de Sucesión y la deficiente gestión de Fernando VII. Tras la muerte de Fernando VII, y bajo la regencia de su madre María Cristina durante la minoría de edad de Isabel II, el gobierno de corte liberal, con Mendizábal al frente del Ministerio de Hacienda, impulsó este Decreto el 19 de febrero de 1836.
El decreto, en primer lugar, declara la venta de los bienes pertenecientes al clero regular y de aquellos que, siendo propiedad eclesiástica, habían sido cedidos al Estado español, con la excepción de aquellos de interés público o que conmemoraban hazañas nacionales.
Con esta medida, se buscaba que las tierras improductivas, conocidas como «manos muertas», pasaran a ser propiedad del capital privado y, al tributar, generaran impuestos que engrosarían las arcas municipales y estatales. El gobierno liberal, además, lograba que la nobleza y la emergente burguesía recuperaran, en parte, lo que habían perdido durante la Década Ominosa.
Sin embargo, el pueblo llano obtuvo escaso beneficio, ya que su sustento dependía en gran medida de que estos nobles y burgueses les proporcionaran trabajo para obtener un jornal.
Contexto Histórico de las Desamortizaciones
Las desamortizaciones constituyen uno de los pilares fundamentales de la política agraria liberal. Otras medidas complementarias fueron la desvinculación de los mayorazgos y la disolución del régimen señorial. En ambos casos, la implementación de estas reformas benefició a la nobleza en detrimento de los campesinos.
Las desamortizaciones de bienes, que pusieron fin a la propiedad de «manos muertas», se desarrollaron en tres fases principales:
- Desamortización de Mendizábal (1836): Afectó a los bienes del clero regular.
- Desamortización de Espartero (1841): Dirigida contra los bienes del clero secular.
- Desamortización de Madoz (1855): Centrada en los bienes comunales y estatales.
Aunque concebidas como reformas agrarias, la puesta en subasta de los bienes provocó que estos fueran adquiridos principalmente por las clases medias y altas, impidiendo el acceso a la propiedad a la mayoría de los campesinos. El Estado, por su parte, obtuvo liquidez para hacer frente a la ingente deuda pública y financiar sus proyectos, pero no logró el objetivo de consolidar una amplia clase media de pequeños propietarios.
Las consecuencias de estas medidas fueron significativas y pueden resumirse en los siguientes puntos:
- La introducción de la agricultura en el sistema capitalista liberal, fundamentado en la libertad de propiedad, explotación y comercio.
- Un fracaso en la resolución del grave problema social español, al confirmar y acentuar el desigual reparto de la tierra, especialmente en el sur y centro de la Península, donde predominaba el latifundismo.
- La persistencia de un modelo de propiedad agraria dual: latifundismo en el sur y centro, y mayor presencia de pequeños propietarios en el norte y este.
- Un aumento de la producción agrícola, impulsado por el incremento de la superficie cultivada, lo cual fue crucial para sostener el crecimiento demográfico. Sin embargo, no se tradujo en un aumento de la productividad, debido al deficiente reparto de la tierra y la escasa mecanización.
En consecuencia, la agricultura española continuó siendo un sector atrasado que lastraba el desarrollo económico general del país.
Conclusión
En síntesis, el Real Decreto de Desamortización de Mendizábal propició la transformación de la propiedad amortizada, característica del Antiguo Régimen, en propiedad privada de tipo capitalista. No obstante, no se consideraron otras propuestas que abogaban por que el Estado conservara la propiedad de las tierras y las arrendara, lo que, hipotéticamente, habría generado mayores beneficios económicos a largo plazo.
El propósito de Mendizábal no era ese; su objetivo principal fue beneficiar y consolidar a la élite burguesa, a la cual él mismo pertenecía.
Bibliografía
- PÉREZ, Joseph. Historia de España. Barcelona: Crítica, 2003.
- VILAR, Pierre. Historia de España. Barcelona: RBA, 2005.