El Desafío Ético y la Nueva Cultura del Agua en el Siglo XXI

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EL RETO ÉTICO DE LA CRISIS GLOBAL DEL AGUA (Pedro Arrojo)

INTRODUCCIÓN

El autor nos explica que el vigente modelo neoliberal de globalización, ajeno a los principios éticos, lejos de frenar la degradación ecológica, reducir la brecha de riqueza y garantizar a todos —incluyendo a los más pobres— derechos fundamentales como el acceso al agua potable, ha abierto al mercado la gestión de aguas como espacio de negocios. Esto ha acelerado la depredación de los recursos hídricos y aumentado la vulnerabilidad de los más débiles.

Esta crisis global del agua se afronta por la convergencia de grandes fallas, tales como la contaminación y detracciones abusivas en ríos, lagos y acuíferos; problemas de corrupción y las presiones de privatización de los servicios de agua y saneamiento; y la debilidad de la institucionalidad democrática internacional que debiera permitir hacer del agua un espacio de colaboración entre los pueblos y no de confrontación y dominación.

Si no se adoptan políticas adecuadas, esta crisis global se agravará por efecto del cambio climático en curso, ante los riesgos de sequía y de fuertes precipitaciones que aumentarán en intensidad y frecuencia. Estas fallas suscitan una creciente movilización ciudadana que demanda nuevos enfoques de gestión del agua basados en principios de sostenibilidad, equidad y no-violencia.

Se hace imperioso promover una Nueva Cultura del Agua que recupere, desde la modernidad, la vieja sabiduría de las culturas ancestrales basadas en la prudencia y el respeto a la naturaleza.

1. LOS IMPACTOS DE LA CRISIS DE INSOSTENIBILIDAD DE LOS ECOSISTEMAS ACUÁTICOS

El hecho de que más de 1.200 millones de personas no tengan acceso garantizado a agua potable conlleva a más de 10.000 muertes diarias, en su mayoría niños. Detrás de esta tragedia está la falta de saneamiento y el vertido de los retornos urbanos e industriales al medio natural.

Las causas de este quiebre ecológico son múltiples, pero se deben principalmente a la contaminación masiva de ríos, lagos y acuíferos. Esta incluye contaminación orgánica y biológica procedente de vertidos urbanos y agroganaderos, así como de carácter tóxico derivado de actividades industriales, agrarias y mineras.

Por otro lado, la contaminación difusa de la agricultura es cada vez más grave; el uso masivo de abonos químicos y pesticidas está llevando a que la agricultura sea la primera fuente de contaminación.

En el ámbito industrial y minero, la falta de leyes, el incumplimiento de las existentes e incluso los problemas de corrupción llevan a los países más empobrecidos y en desarrollo a permitir técnicas productivas obsoletas, contaminantes y peligrosas para la salud pública. En muchos casos, estas técnicas son rentables para las empresas, las cuales guardan una imagen de responsabilidad social corporativa y de respeto al medio ambiente únicamente en los países desarrollados de los que proceden.

Particularmente grave resulta la proliferación de actividades mineras a cielo abierto, que contaminan cabeceras fluviales con metales pesados, cianuros y otros tóxicos. En Perú, en la región de Cajamarca, las comunidades sufren graves enfermedades derivadas de la minería de oro a cielo abierto. En Bolivia, en el río Pilcomayo, la pesca ha desaparecido y la horticultura languidece bajo las fundadas sospechas de contaminación por las explotaciones mineras de Potosí. En Chile, la explotación de un yacimiento de oro bajo un glaciar en Pascua Lama por parte de la multinacional Barrick Gold se hace inminente; ni siquiera la alarma social generada por el cambio climático y la trascendencia de esos glaciares como reguladores de los ríos parece ser argumento suficiente para detener este tipo de proyectos.

2. IMPACTOS SOBRE LA CRISIS ALIMENTARIA

Los impactos directos e indirectos sobre las fuentes de producción de alimentos en el mundo, provocados por la crisis de insostenibilidad de ríos, lagos y humedales, son demoledores.

La construcción de grandes represas ha arruinado la pesca fluvial, provocando la extinción de muchas especies y generando escasez y pobreza. En el Gran Lago de Camboya, que es una pieza clave de regulación de caudales y un verdadero pulmón de vida, se genera una de las pesquerías más fértiles del mundo. Esta ha sido la principal fuente de proteínas para millones de camboyanos. Conjuntamente, allí se cultiva cerca del 50% del arroz producido en el país gracias al ciclo natural de fertilización de los campos por inundación. Ciclos similares se producen a lo largo de miles de kilómetros hasta el Delta del río, uno de los más productivos del mundo. Actualmente, el acelerado crecimiento industrial de Tailandia amenaza con desencadenar graves quiebras ecológicas en la cuenca.

En el río Amazonas, donde se obtienen 200.000 toneladas anuales de pescado destinadas mayoritariamente al autoconsumo, se está quebrando esta fuente de alimentos debido a la pesca industrial, la deforestación, los vertidos mineros, la construcción de presas y la desecación de humedales.

El desarrollo de grandes infraestructuras hidráulicas no solo ha afectado a la pesca en ríos y lagos, sino que también ha producido desastres ecológicos en los mares. La profunda alteración de los caudales fluviales está haciendo entrar en crisis formas tradicionales de producción agraria ligadas a los ciclos de crecida. A pesar de su gravedad, estos impactos no suelen reflejarse en las estadísticas económicas oficiales. Mientras se piensa que los ciclos fluviales y las técnicas artesanales son ineficientes, si se contabilizan los valores ambientales y sociales, esa pretendida ineficiencia se torna en altos niveles de eficiencia eco-social.

3. OTROS IMPACTOS SOCIOECONÓMICOS

La crisis de los ecosistemas hídricos y forestales comporta importantes impactos socioeconómicos:

  • Una de las claves de la degradación radica en la deforestación y la expansión sin control de la frontera agropecuaria.
  • La tala de millones de hectáreas de bosque primario suele producirse bajo la presión de intereses madereros, ganaderos y agrarios vinculados a la exportación.
  • Los procesos de deforestación conllevan un rápido empobrecimiento de suelos y procesos erosivos.
  • La construcción de represas ha roto la continuidad del hábitat fluvial, modificando drásticamente el régimen natural de caudales y sedimentos.

4. LA COMPLEJIDAD DE LOS VALORES EN JUEGO

Los problemas de insostenibilidad, pobreza y falta de democracia constituyen las raíces de la crisis global del agua. La ineficiencia de los modelos de gestión pública tradicionales obliga a repensar los valores en juego.

Hasta hace unos años, no se consideraba el agua como un activo ecosocial. Sin embargo, en la Unión Europea, la DMA (Directiva Marco de Aguas) vigente desde el año 2000 promueve un nuevo enfoque: recuperar y conservar el buen estado ecológico de las masas de agua. Existe una gran responsabilidad pública; no se debe ver el abastecimiento y saneamiento como simples servicios económicos que deban privatizarse para mantenerse.

5. BASES ÉTICAS: FUNCIONES, VALORES Y DERECHOS EN JUEGO

Creer que todo se puede mercantilizar es un error, especialmente en lo que respecta a los bienes ambientales. El agua, como bien útil y escaso, debe tener un nivel distinto a otros recursos. En la Declaración Europea por una Nueva Cultura del Agua, se distinguen cuatro categorías éticas:

  • a) El agua-vida: Funciones básicas de supervivencia para seres humanos y ecosistemas. Es un Derecho Humano.
  • b) El agua-ciudadanía: Servicios de interés general (abastecimiento y saneamiento). Vinculado a Derechos y Deberes Ciudadanos.
  • c) El agua-crecimiento: Funciones económicas productivas. Aquí se usa la mayor parte del agua y se generan los mayores problemas de escasez.
  • d) El agua-delito: Usos productivos ilegítimos e ilegales (vertidos, extracciones abusivas) que lesionan el interés general.

6. EL AGUA - VIDA

El Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU reconoció en 2002 el acceso al agua potable como un Derecho Humano. La responsabilidad de garantizarlo recae sobre los Estados y las instituciones internacionales.

7. EL AGUA - CIUDADANÍA

Garantizar el acceso universal minimizando el impacto ecológico es un reto que exige actitudes responsables y solidarias. Las instituciones deben establecer deberes ciudadanos correspondientes a los derechos garantizados.

8. EL AGUA - CRECIMIENTO

Es una inmoralidad degradar un río bajo la justificación del desarrollo económico. Si el uso es económico, debe aplicarse una racionalidad económica estricta. No obstante, en comunidades pobres, las actividades agropecuarias son esenciales para la supervivencia y deben protegerse como agua-vida.

Es necesario redefinir el interés general, especialmente en el regadío, estableciendo criterios sociales y ambientales para delimitar qué explotaciones merecen apoyo. Es conveniente subvencionar la actividad productiva responsable en lugar de ofrecer agua subvencionada.

9. GESTIÓN PÚBLICA Y PRIVADA: EL RETO DE LA GOBERNANZA PARTICIPATIVA

La privatización en países en desarrollo ha suscitado protestas que han hecho fracasar tales políticas. Los argumentos a favor de la privatización (inversión privada y eficiencia por competencia) no resuelven problemas de opacidad o corrupción; estos se solucionan mediante la democratización de la administración.

La clave está en promover modelos de gobernanza transparente y participativa. Los derechos de ciudadanía global exigen un cambio cultural y sociopolítico que solo puede desarrollarse desde la participación ciudadana proactiva.

CONCLUSIONES

  • Es imperativo adoptar políticas para mitigar la crisis del agua, agravada por el cambio climático y los fenómenos extremos.
  • Las movilizaciones ciudadanas demandan una gestión basada en la sostenibilidad, equidad y no-violencia.
  • Las grandes infraestructuras han dañado la pesca fluvial y la biodiversidad, empobreciendo a las comunidades locales.
  • No todos los bienes deben ser mercantilizables; los bienes ambientales requieren una protección especial.
  • Es necesario actualizar el concepto de interés general para evitar interpretaciones erróneas.
  • La solución a la burocracia y la corrupción no es la privatización, sino la democratización y transparencia de la gestión pública.
  • El futuro depende de una condición de ciudadanía global que garantice los derechos humanos y la salud de los ecosistemas.