El Declive de la Unión Soviética: De la Gerontocracia a las Reformas de Gorbachov
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El Fin de la URSS: De la Gerontocracia a las Reformas de Gorbachov
La Era de la Gerontocracia y la Sucesión
En 1982, falleció Leonid Brézhnev, quien fue sustituido por Yuri Andrópov, de 69 años y jefe de la KGB. Su elección revela dos factores importantes: en primer lugar, el anquilosamiento en el poder de una generación formada en los primeros años de la Guerra Fría y bajo el estalinismo, lo que se conoció como la Gerontocracia. En segundo lugar, evidenció la intensidad de la simbiosis entre el partido y los servicios secretos.
Yuri Andrópov: Intentos de Limpieza y Crisis Externas
Andrópov intentó limpiar el sistema: obligó a dimitir a altos cargos, incluso ministros, y llegó a iniciar una investigación por corrupción contra la familia de Brézhnev. Respecto a los trabajadores, su única política fue la lucha contra el absentismo laboral, con castigos ejemplares y mucha disciplina. No obstante, el mandato de Andrópov estuvo marcado por dos crisis fuera de la URSS: la crisis polaca y la invasión de Afganistán.
Konstantín Chernenko: Un Breve Interludio
En el momento álgido de esta contienda (1984), Andrópov falleció, lo que inició un duro debate político entre los reformistas del PC ruso (las nuevas generaciones) y los sectores más conservadores del régimen. Estos últimos lograron la victoria e impusieron a Konstantín Chernenko, quien, con casi 80 años, falleció en 1985, apenas un año después de su elección.
El Ascenso de Mijaíl Gorbachov y las Primeras Fases de Reforma
A raíz de esto, el debate se reabrió, y los sectores partidarios del cambio lograron imponer a Mijaíl Gorbachov, quien, de entrada, representaba dos cambios sustanciales: en primer lugar, su relativa juventud (54 años); y en segundo lugar, su procedencia directa de la dirección del PC.
Visión y Justificación de las Reformas
Mijaíl Gorbachov era un marxista que buscaba reformar el régimen. Consideraba que el cambio debía provenir de los cuadros del partido, ya que veía al pueblo poco maduro e incapaz de impulsarlo por sí mismo. Su carrera política fue fulgurante y no tardó en conseguir una sólida red de apoyos en Moscú y el Kremlin, lo que lo consolidó como líder reformista y facilitó su posterior elección. Era el candidato de los sectores que se daban cuenta de que había que reformar para poder conservar. La justificación del sistema comunista y de sus propios dirigentes ya no podía ser meramente ideológica; el sistema solo se justificaría si demostraba ser eficaz.
Primera Fase (1985-1986): Moralización y Apertura Limitada
Su mandato puede dividirse en dos fases principales. Una primera fase (1985-1986) se centró en la moralización de la sociedad civil, con una gran campaña contra el alcoholismo y la apertura de cierta libertad de expresión, aunque limitada a un solo tema: la denuncia de casos de corrupción. La libertad de expresión no se extendía a todos los campos.
El Incidente de Chernóbil como Catalizador
Posteriormente, se produjo un cambio de rumbo en su política, con reformas cada vez más sustanciales. Se fomentaron las jubilaciones y se controlaron las instituciones del Partido. Algunos autores sostienen que el detonante de este cambio de rumbo fue el accidente de la central nuclear de Chernóbil, el mayor desastre nuclear de la historia, ocurrido en una central sin garantías de seguridad ni de funcionamiento adecuadas. Así se inició el cambio de rumbo conocido como la Perestroika.
Perestroika y Glasnost: Pilares de la Transformación
Para Gorbachov, la opacidad del sistema favorecía la corrupción y la falta de información verídica para los dirigentes. Así, para Gorbachov, era primordial buscar la Glasnost o transparencia, concebida como el "aire" que permitiría la Perestroika. Esta última, aunque planteada inicialmente para mejorar los mecanismos económicos, la realidad demostró que para lograrlo era necesaria una reforma profunda de la estructura política, no en un sentido democrático occidental, sino desde una perspectiva de democracia socialista.
La esencia de la reforma política residía en el restablecimiento de los sóviets (consejos de trabajadores y campesinos), considerados la base del organigrama comunista. El monopolio de las decisiones ya no residiría en el Partido Comunista (PC), sino en Asambleas elegidas mediante elecciones auténticamente libres. En el ámbito económico, se dictó una ley de empresas del Estado que pretendía descentralizar la toma de decisiones y la gestión, reservando la planificación central a ámbitos más generales.