La Crítica de Nietzsche a la Razón y la Metafísica en Crepúsculo de los Ídolos
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Introducción a la obra
Este texto pertenece al libro Crepúsculo de los ídolos, el cual contiene los capítulos «La razón en la filosofía» y «Cómo el mundo verdadero acabó convirtiéndose en una fábula». Concretamente, este fragmento se sitúa en el desarrollo de dichas secciones.
El lenguaje como instrumento filosófico
El lenguaje se ha erigido en un instrumento diabólico en manos de los filósofos, pues el ansia desmedida de racionalizar conlleva la creación de conceptos que no hacen más que cercenar las infinitas interpretaciones que hay en una misma realidad o, mejor aún, de las infinitas realidades y perspectivas. Así, los conceptos son trozos ficticios de una realidad que ellos pretenden «encapsular», obviando su carácter cambiante. De pronto, nos vemos aceptando entes que no existían antes de atraparlos en conceptos o asignarles nombres, tales como:
- El yo (Descartes).
- Las categorías (Kant).
- Las Ideas (Platón).
Los filósofos se sienten cómodos inventando términos que designan supuestas realidades, pero el lenguaje es, como afirma Nietzsche, esencialmente metafórico.
La crítica a la duplicación del mundo
En el cuarto capítulo, Nietzsche sintetiza en cuatro tesis las ideas que ha ido argumentando. En esta recapitulación, realiza una crítica frontal a la duplicación del mundo en «aparente» y «verdadero»:
- La ficción del otro mundo: La creación de un mundo diferente al sensible es una ficción, pues el único que existe es el mundo aparente.
- El origen del resentimiento: El motivo por el que se ha postulado esta división reside en la cobardía y el resentimiento de aquellos que no aceptaron su inferioridad y debilidad.
- La huida de la vida: Propusieron seres trascendentes al no tener el valor suficiente para afrontar los avatares y los vaivenes de la existencia.
Hacia una nueva inversión de valores
Fueron Sócrates, Platón y la tradición judeocristiana los que invirtieron la moral aristocrática y noble, ejemplificada en la figura de Dioniso. Por todo ello, Nietzsche propone una nueva inversión de los valores y recobrar el equilibrio en el que convivían los valores apolíneos y dionisíacos en Grecia. Así, encuentra en la relación del artista con el mundo el único modelo posible, porque es el único que permite desarrollar la voluntad de poder, la creatividad y el perspectivismo.