La Consolidación Democrática Española: Crisis de UCD, el 23-F y el Ascenso del PSOE
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La Consolidación Democrática en España: De la Inestabilidad a la Plena Democracia
El Gobierno de la UCD y la Era de Adolfo Suárez (1979-1981)
Tras la aprobación de la Constitución, se disolvieron las Cortes y se convocaron elecciones legislativas para marzo de 1979. La Unión de Centro Democrático (UCD), presidida por Adolfo Suárez, se alzó con la victoria. El nuevo gobierno continuó la actividad reformista diseñada por los Pactos de la Moncloa, lo que comportó la promulgación del Estatuto de los Trabajadores.
Sin embargo, el ejecutivo se mostró inestable y Adolfo Suárez empezó a ser cuestionado como líder del partido, a la vez que se reforzaban distintas tendencias en el interior de la UCD. El fracaso en las primeras elecciones municipales democráticas añadió problemas internos al partido gobernante. Una situación similar se produjo en las elecciones autonómicas en el País Vasco y Cataluña, donde la UCD perdió la mitad de los votos conseguidos en 1979.
La oposición ganaba fuerza y se beneficiaba del malestar social y político, así como de la crisis interna de la UCD. En mayo de 1980, el poder ejecutivo tuvo que someterse a una moción de censura presentada por el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en las Cortes. A partir de aquel momento, la actividad gubernamental se paralizó y las reformas que debían adecuar los aparatos del Estado a la nueva legalidad institucional quedaron frenadas.
La Dimisión de Adolfo Suárez y el Contexto Pre-Golpe
Ante el fraccionamiento de la UCD y el cuestionamiento de su liderazgo, Adolfo Suárez presentó su dimisión como presidente del Gobierno y del partido el 29 de enero de 1981.
La principal amenaza al sistema democrático residía en la pervivencia, dentro del estamento militar, de sectores hostiles al proceso democrático. Estos sectores habían visto la legalización del Partido Comunista de España (PCE), el proceso autonómico, el terrorismo y la anunciada reforma del ejército como graves signos de alarma que justificaban su intervención.
El Intento de Golpe de Estado del 23-F
En febrero de 1981, mientras se realizaba en el Congreso de los Diputados la votación de investidura de Leopoldo Calvo Sotelo como sucesor de Suárez en la presidencia del Gobierno, un grupo de guardias civiles interrumpió la votación por la fuerza y retuvo a todos los diputados. Paralelamente, el capitán general Jaime Milans del Bosch sacó los tanques a la calle en un acto de sublevación para imponer un golpe de Estado militar que cambiara el rumbo de la política española.
El golpe fue el resultado de una trama en la que estaban implicados algunos mandos de la Guardia Civil, altos jefes militares y algunos políticos involucionistas. Los objetivos de los golpistas eran confusos, pero en todos ellos había una clara intención de paralizar el proceso democrático y otorgar al ejército un papel relevante en el Gobierno.
La comparecencia del Rey Juan Carlos I en televisión, desautorizando a los sublevados y acotando el régimen constitucional, fue decisiva para abortar el golpe. Más tarde, multitudinarias manifestaciones en defensa de la democracia recorrieron las calles de las ciudades españolas.
El Gobierno de Calvo Sotelo y la Consolidación Democrática
Después del golpe, Leopoldo Calvo Sotelo fue nombrado nuevo jefe del Gobierno. Bajo su mandato, el Acuerdo Nacional de Empleo fue firmado por el Gobierno con las organizaciones empresariales y sindicales. Asimismo, la Ley de Divorcio fue aprobada.
Una de las decisiones más trascendentales del Gobierno de Calvo Sotelo fue la petición de ingreso de España en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Sin embargo, Calvo Sotelo no consiguió frenar la progresiva desintegración del partido en el Gobierno ni alcanzar un entendimiento razonable con Adolfo Suárez y sus seguidores. Suárez abandonó la UCD para crear un partido propio llamado Centro Democrático y Social (CDS).
Más tarde, Calvo Sotelo decidió convocar nuevas elecciones, las cuales fueron ganadas por el PSOE, lo que dio paso a una nueva etapa constitucional de consolidación definitiva del régimen democrático en España.