El Conocimiento como Razón Vital: Perspectivismo y Circunstancia en la Filosofía de Ortega y Gasset
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El Arraigo Vital del Conocimiento: Superando el Dualismo Moderno
El conocimiento no puede comprenderse sino desde su arraigo en la vida humana. La filosofía pretende distanciarse de las dos interpretaciones opuestas que la modernidad ofrece sobre la relación entre cultura y vida:
- El Relativismo: Ligado al vitalismo, que supone la negación de la razón y el conocimiento objetivo.
- El Culturalismo: Enraizado en el racionalismo, que se resuelve en el olvido de la vida y la interpretación de la verdad como una realidad absoluta y separada del individuo.
Respecto al conocimiento, mientras el racionalismo pretende la consecución de una verdad objetiva que ha de tener su punto de partida en un yo puro e invariable, el relativismo supone que el individuo deforma necesariamente la realidad y que esta queda irremediablemente inaccesible. Ambos enfoques deben ser superados.
La Razón Vital y el Perspectivismo de Ortega
En el planteamiento de Ortega, la razón pura racionalista es sustituida por una razón vital que hunde sus raíces en la existencia concreta y que es el origen del conocimiento. No es el yo puro y abstracto el que conoce, sino un yo concreto, sujeto al acontecer con las cosas del mundo y cuya vida se encuentra ligada a unas circunstancias particulares.
La Perspectiva como Condición de la Verdad
La realidad solo puede ser vista bajo una determinada perspectiva. Sin embargo, esto no es para Ortega una limitación, sino una característica acorde con su dimensión vital e histórica. No habría verdad integral sino desde la unión de las perspectivas individuales, de las verdades parciales.
El individuo y su generación se encuentran con una realidad determinada por las circunstancias. Son estas las que determinan sus propias opciones y, de acuerdo con ellas, las perspectivas fieles a su momento histórico. Ortega reclama la fuerza de la vida, la capacidad de ser uno mismo y el imperativo de la invención como características de una vida auténtica.
Raciovitalismo: La Conciliación de Razón y Existencia
Ortega sostiene, como hemos visto, un concepto de razón vinculado a la vida. En su encuentro con el mundo, el ser humano requiere saber a qué atenerse; la razón es el instrumento con que cuenta para orientarse y dar salida a los problemas con los que se encuentra. Ortega se propone la conciliación de la racionalidad con la vida.
El conocimiento, aun siendo racional, se encuentra plenamente arraigado a la vida. Su raciovitalismo no comprende a la razón sino como razón vital. Ambos aspectos, lo racional y lo vital, han de tener cabida en esta concepción.
La razón es el instrumento vital para el conocimiento del mundo; sin embargo, debe concederse también un espacio para los aspectos no racionales de la existencia. Es necesario que la cultura y la vida queden vinculadas, de modo que la vida sea culta y la cultura sea vital.
La Razón Histórica y el Devenir Humano
La razón, arraigada a la vida, se da siempre en el marco de una determinada circunstancia, nunca desligada de ella. Es por eso que se trata de una razón histórica, una razón viviente que se desarrolla y progresa a lo largo de la historia humana.
El ser humano no tiene naturaleza, sino historia; su realidad es mudadiza. El ser humano, individual y social, se encuentra sometido al devenir histórico. Avanza desde el pasado hacia el futuro, hacia lo que ha de ser. El presente se explica desde un pasado que lo comprende.
La historia es un sistema de experiencias humanas que forman una cadena inevitable y única. Entendida como un continuo hacerse, la vida humana es un proyecto inacabable que va abriéndose progresivamente a nuevos horizontes.