Comparaciòn entre Descartes y Hume

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Hume es la figura más importante de  la corriente filosófica del s. XVIII denominada empirismo, que surge como reacción al problema del conocimiento del racionalismo del siglo XVII. Ahora, el hombre y su mente es el centro de las preocupaciones y no es Dios, como ocurría en la filosofía medieval. Los empiristas sostienen que no hay ideas innatas y que todas ellas proceden de la experiencia sensible.Hume señala que todas las ciencias guardan relación con la naturaleza humana, es decir, todas las ciencias caen bajo las capacidades del ser humano y son juzgados por el hombre. El  único método válido para Hume es el de Newton pero aplicado a la ciencia del hombre. Todo cuanto conocemos es una percepción. Las percepciones son los contenidos de la mente en general y se dividen en impresiones, que son los datos inmediatos de la experiencia, e ideas, que son representaciones o copias de las impresiones en el pensamiento (imágenes debilitadas de las impresiones). Las ideas tienen su origen en las impresiones. Ambas pueden ser también simples o complejas, según estén o no formadas por partes y pueden ser también de reflexión o sensación. Cuando la mente ha recibido impresiones, éstas pueden reaparecer de dos modos: memoria e imaginación. Las ideas de la memoria son más fuertes que las de la imaginación pues la memoria preserva el orden y la forma de las originales. La imaginación, sin embargo, es libre de alterar y trastocar las ideas.Las cualidades de las que surge la asociación de ideas (leyes de asociación) son: semejanza, contigüidad y causa-efecto. Nuestra imaginación pasa fácilmente de una idea a otra semejante y adquiere la costumbre de la asociación de ideas que están más próximas en el espacio. En cuanto a la causa-efecto, no hay conexión más fuerte en la imaginación, y se ha entendido como una conexión necesaria (no puede no darse).Para Hume, hay dos tipos de conocimiento posibles: Las relaciones de ideas (que incluyen todas las proposiciones de la matemática, geometría, etc. A esta proposiciones se llega por razonamientos del entendimiento, sin necesidad de recurrir a la experiencia) y las relaciones de hechos que dependen únicamente de la experiencia y no es posible llegar a él por medio de razonamientos. Según Hume, una idea es verdadera si podemos señalar de qué impresión se deriva ya que el límite de nuestro conocimiento son las impresiones. Sin embargo, damos por seguros hechos futuros de los que no tenemos impresión. Según Hume, estas anticipaciones se fundan en la relación causa-efecto. Nuestro conocimiento de hechos futuros sólo tiene justificación si entre lo que llamamos causa y lo que llamamos efecto existe una conexión necesaria. Pero lo único observable entre hechos de los que no tenemos impresión actual es que se da una sucesión constante entre ellos. Podemos estar seguros de estas anticipaciones pero esta seguridad procede de la experiencia, del hábito. De hechos futuros no podemos tener un conocimiento cierto sino sólo probable.Para Hume, la sustancia es un concepto al que no le corresponde ninguna impresión. Sustancia es un conjunto de percepciones particulares que habitualmente encontramos unidas. Lo único que podemos afirmar es la realidad de nuestras impresiones y, como no tenemos ninguna impresión de Dios, no podemos afirmar su existencia. La filosofía de Hume desemboca en un fenomenismo y un escepticismo (sabemos que tenemos impresiones pero no sabemos de dónde vienen).Una ética es un conjunto de principios o normas a través de los cuales se juzga si una acción es buena o mala. Los griegos consideraban que el fundamento de los juicios morales se encontraba en la razón. Hume se opone a este pensamiento pero afirma que tampoco pueden tenerlo en los hechos. El hecho en sí no es un juicio: el juicio se hace en el interior de uno mismo, en el sentimiento. Su ética es de carácter emotivista porque afirma que el fundamento de los juicios morales se encuentra en el sentimiento. Los sentimientos son las fuerzas que nos llevan a actuar de una u otra manera. El sentimiento moral nos da un sentimiento de aprobación o desaprobación respecto de las acciones humanas.

Perteneció a la corriente filosófica del s. XVII denominada racionalismo, que se opone al empirismo inglés del XVIII, y sostiene que nuestros conocimientos válidos sobre la realidad provienen del entendimiento. Afirma también que hay ideas innatas en el entendimiento, que no tienen su origen en la experiencia sensible, y que nuestro conocimiento se construye deductivamente a partir de ciertas ideas y principios evidentes.El objetivo de Descartes era el logro de la verdad filosófica mediante la razón. Pretendía  construir una filosofía que asegurase el conocimiento perfecto de todas las cosas que el hombre puede conocer.Las dos grandes operaciones de la mente son: la intuición, que es un ver con claridad y con distinción, que no deja lugar a dudas, y la deducción, que es toda inferencia necesaria a partir de otros hechos que son conocidos con certeza. El método propuesto por Descartes, que es válido para todas las ciencias, consiste en reglas para emplear correctamente esas dos operaciones mentales. Las reglas del método son: Evidencia (no aceptar como verdadero nada que no se conozca con total evidencia), Análisis (hemos de  reducir las ideas compuestas a ideas simples), Síntesis (conociendo intuitivamente las proposiciones más simples hay que intentar buscar todas las demás) y Enumeración.Descartes afirma que, para lograr una primera verdad de donde se deduzcan las demás, hay que empezar dudando de todo aquello que se pueda dudar (de lo que se percibe por los sentidos, de la imposibilidad de diferenciar la vigilia del sueño y de los propios razonamientos, ya que puedo concebir que exista un genio maligno que me engañe al pensar incluso en proposiciones matemáticas). La duda cartesiana es universal, metódica, teorética y provisional.Encontró la primera verdad en el cogito: "Yo no puedo dudar de que pienso, ni de que, al pensar, estoy existiendo". Sugiere como regla general que todo aquello que percibimos con claridad y distinción es verdadero. El pensamiento siempre piensa IDEAS que pueden ser de tres tipos: adventicias (parecen provenir de la experiencia sensible), facticias (provienen de la imaginación y voluntad) e innatas.Descartes se propone examinar, si hay un Dios que tenga al menos tanta realidad objetiva como la idea del yo, un Dios, no engañador, que le asegure la certeza del resto de las cosas. Estableció tres pruebas a partir de la idea de Dios, que es innata al alma.

  1. Si dudo es porque me concibo como un ser limitado, imperfecto y finito, pero no sería posible tener el concepto de lo finito sin la idea de lo infinito, luego ha de existir un ser tenga esas perfecciones (Dios).
  2. El argumento ontológico afirma que la existencia es en sí misma una de las perfecciones divinas y pertenece a la esencia divina.

Una sustancia es una cosa que no requiere ninguna otra para existir. Este concepto sólo puede aplicarse con rigor a Dios, pero Descartes extiende esta concepción de sustancia, por analogía, a los seres finitos, que sólo necesitan de Dios para poder existir. Distinguió entre tres clases de sustancias: res infinita (sustancia infinita y necesaria), res cogitans (sustancia pensante) y res extensa (sustancia extensa).Dudo de la existencia de mi cuerpo y del mundo, porque esto lo percibo por los sentidos. Dios es garantía de verdad de la existencia de objetos corpóreos. El pensamiento no necesita del cuerpo para existir, luego es una sustancia y por lo tanto, el alma (sustancia pensante) es independiente del cuerpo y, sin embargo, cuerpo y alma están unidas. Esa unidad ha de ser por una parte accidental (dada la independencia de las dos) y, por otra parte, una unidad íntima (la misma realidad que piensa es la que siente). Para Descartes esta unión se establece a través de la glándula pineal, que está en el cerebro y es la sede del alma. Para Descartes, Dios es la primera causa del movimiento del mundo y siempre conserva en él la misma cantidad de movimiento. De aquí se derivan las tres leyes de la naturaleza, que son obtenidas a priori, no por inducción.

El s. XIII fue el siglo del Aristotelismo en Occidente pero muchas de sus ideas fueron prohibidas porque iban en contra de los dogmas de la fe cristiana. El conflicto entre filosofía y teología hizo que se considerase a la razón como subordinada  a la experiencia de la fe. Este conflicto se debió a las tres tesis averroístas que dicen que el mundo es eterno (no ha sido creado), que el alma es mortal (sólo es inmortal el entendimiento) y que una afirmación puede ser verdad teológica y su contraria, verdad filosófica (teoría de la doble verdad).Santo Tomás rechazó las tres tesis averroístas y, sin embargo, siguió casi completamente la filosofía de Aristóteles. Santo Tomás es un filósofo realista, construye su pensamiento de lo particular a lo universal. Afirma que hay una única verdad, que puede ser conocida por varios métodos. La filosofía parte de la experiencia para conocer esa única verdad pero la teología parte de Dios como se ha revelado a sí mismo. Se da una colaboración entre filosofía y teología. Hay verdades que pueden ser conocidas tanto por la filosofía como por la teología: son los preámbulos (como por ejemplo, Dios).Santo Tomás explica el movimiento igual que Aristóteles (como paso de la potencia al acto), pero también toma de este la distinción entre sustancia y accidente y la teoría de las cuatro causas. Afirma que Dios es acto puro y que las sustancias materiales corpóreas están compuestas hilemórficamente, pero no toda sustancia creada lo está (los ángeles).Pero Santo Tomás afirma que la composición más profunda de  todo ser finito y creado es la de esencia-existencia. La esencia es potencia de ser y la existencia es acto de ser. Aquello que actualiza a la esencia es la existencia. Ambos son dos coprincipios cocreados y no hay, por tanto, una sin la otra. La existencia de Dios está incluida en su esencia. El hombre intenta imitar el modelo divino porque está hecho  a imagen y semejanza de Dios, pero no puede llegar a imitarlo de modo perfecto.Rechazó el argumento ontológico sobre la existencia de Dios propuesto por San Anselmo "en la propia idea de Dios vemos su existencia", porque el hombre no puede conocer la esencia divina (no podemos conocer algo sin comenzar por la experiencia sensible) y afirma que sólo se puede demostrar su existencia partiendo de los efectos y no de las causas. Santo Tomás demuestra la existencia de Dios mediante las cinco Vías y, cada una de las conclusiones que obtiene son un atributo divino. Cada vía parte de una cualidad de los seres finitos: La Vía del movimiento parte del movimiento y concluye la existencia de Dios como motor inmóvil. La de la eficiencia parte de que hay causas causadas para culminar en la existencia de una causa incausada. La de la contingencia parte de los seres contingentes y concluye la existencia de Dios como ser necesario y no contingente. La Vía de los grados de perfección parte de que hay seres más y menos perfectos para concluir afirmando que hay un ser perfecto. La del orden del mundo parte del orden del mundo para concluir la existencia de una inteligencia ordenadora. La filosofía sólo puede conocer la esencia divina de modo imperfecto (por negación o eminencia).Tomás sigue casi con exactitud la filosofía Aristotélica, aplicando la teoría hilemórfica. La unión del alma y cuerpo es una unión natural. Alma para Santo Tomás es principio intelectivo, es forma subsistente (al corromperse el cuerpo, el alma perdura) y, por lo tanto, es inmortal. El conocimiento humano es un conocimiento del compuesto: ni sólo del alma, ni sólo del cuerpo. El alma no conoce de antes. El modo de conocer es mediante la abstracción. Para Santo Tomás, no hay nada en el entendimiento que no haya pasado por los sentidos. Mediante la sensación conocemos los objetos particulares, la imaginación graba lo captado por los sentidos y el entendimiento (que también divide en paciente y agente), elabora lo percibido por ellos.Coincide con Aristóteles en que el hombre obra por un fin, la felicidad, pero esta se encuentra para Santo Tomás en el conocimiento beatífico de Dios. Su ética es teleológica pero también es trascendente, está basada en la ley natural y está orientada por la ley positiva.

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