Comentario imagen exaltación de Franco

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Lexèrcit fue el principal baluarte del nuevo Estado. Con un espíritu tradionalista y muy impregnado de las ideas totalitarias del momento, asumíó con raras excepciones el mando de su Generalísimo, mientras conseguía copar las más altas esferas de la Administración.
La Falange y el nacionalsindicalismo
En los años 40 la Falange aportó al franquismo los elementos más novedosos de su ideario, así como su imagen externa. Antiliberal, antimarxista y antidemocrática, la Falange propiciaba un sistema totalitario que llamaba nacionalsindicalismo. Las bases de este sistema se habían inspirado en las teorías del fascismo italiano sobre la organización del Estado corporativo, un Estado controlado por un partido y un sindicato únicos que deberían superar los conflictos entre clases sociales fomentando los sentimientos de solidaridad nacional.
La falange fue aportado la memoria de su líder José Antonio Primo de Rivera, ejecutado durante la guerra, que el franquismo fue convirtiendo en un mito.
Cuando esclzatar la guerra la Falange dispónía de unos 60 000 militantes [camisas viejas], durante los años 40 llegó a 600.000 afiliados y ejercíó su labor dadoctrinament y captación de cuadros por medio de organizaciones paralelas que atendían sectores sociales específicos.
En el ámbito sindical, se creó la Organización Sindical Española [OSE] o sindicato vertical, una ficción de sindicato interclasista y único.
La Falange ocupó cerca de un tercio de los altos cargos de los franquismo en los primeros años cuarenta. Su influencia política real fue bastante discutible. 19.455 los sectores falangistas tuvieron un claro predominio.
El resto de la normativa institucional hiel nuevo Estado sólo fue falangista en apariencia, ya que en última instancia obedecía a la potestad legislativa de Franco mismo. Por otro lado, no dudó en reprimir las intenciones "revolucionarias" de sectores falanggistes vinculados al sindicalismo que pretendían dotar al nuevo Estado de un cierto igualitarismo social al servicio de las clases trabajadores.
La presencia de los falangistas en la vida pública española comenzó a ser criticada intensamente por los militares y los monárquicos tradicionalistas a partir de 1942, hasta que se desencadenó un enfrentamiento abierto al santuario de la Virgen de Begoña, en Bilbao, en el que dos granadas de mano lanzadas por los falangistas provocaron un centenar de heridos entre carlistas basconavarresos. Esta ocasión fue aprovechada por Franco para relevar Serrano Súñer.
La iglesia y el nacionalcatolicismo

Iglesia no dudó apoyo a los sublevados el 18 de Julio de 1936, a los que acabó bendiciendo como cruzados y mártires caídos por Dios y por España. Una vez ganada la guerra, Franco establecíó unas relaciones entre el poder políticos y la iglesia más propias de un Estado teocrático del Antiguo Régimen que no de un Estado contemporáneo, tal como ponía de manifiesto su empeño en controlar la jerarquía eclesiástica por medio del derecho de presentación de obispos ante el Vaticano.
Concedíó a la iglesia una preeminencia ideológica absoluta. El Estado se declaró confesional y suprimíó la legislación laica de la República, con lo que desaparecíó la posibilidad del matrimonio civil, el divorcio y lavortament, que fueron considerados anticristianos.
Se entregó al clero el control de la enseñanza a la vez que se facilitó la implantación de una amplia red de centros escolares regidos por órdenes religiosas. La participación en los rituales y liturgias católicos fue casi obligatoria, bajo piensa ser considerado desafecto al régimen.
El nacionalcatolicismo es la defensa de la religión y la moral católicas, en sus versiones más tradicionales, como algo consustancial a España misma.

Este catolicismo ultraconservador buscó su legitimación histórica en la atmósfera mística y inquisitorial de Imperio y en la iglesia de la Contrarreforma. En su nombre se justificó la dura represión que se emprendíó contra las ideologías que se consideraban como su antítesis: la masonería y el comunismo.
Franco condenó toda la tradición laica ilustrada europea, ya que la consideraba ajena al genuino espíritu español. El materialismo comunista, se convirtió en el banco de las diatribas del régimen.
1.1.La institucionalización del Estado autoritario.
En los primeros años el franquismo fue definiendo el sistema instituvional del nuevo Estado autoritario. Franco siempre se refirió a la democracia con el término despectivo de partitocracia.
Por eso suprimíó los partidos considerados <<rojoseparatistas>> (republicanos, socialistas, comunistas y nacionalistas) y los de la derecha misma (monárquicos o católicos). Prohibíó que la prensa llamara partido el conglomerado político que se había de calificar como Movimiento Nacional.
Laversió de Franco fue publicando una serie de Leyes fundamentales en las que se definieron los principios antidemocráticos del régimen y el carácter autocrático de ejercicio del poder. Durante la Guerra Civil ya se había promulgado el Fuero del Trabajo y se promulgaron otras cuatro leyes importantes.
La Ley Constitutiva de las Cortes (1942) definía una cámara elegida por el mismo Franco y por el sufragio indirecto de las corporaciones. Su funsió era ratificar los proyectos de ley presentados por el dictador. Fueron llamadas el <<poder ressonador>>. Este sistema pseudodemocràtic se llamó democracia orgánica, en contraposición a la democracia clásica liberal.
En 1945 se promulgó el Fuero de los Españoles, una declaración de derechos y deberes de los españoles efectuada sin ninguna garantía democrática.
La Ley de Referéndum Nacional (1945) intentó también de dar una cierta apariencia democrática mediante el reconocimiento del derecho de los españoles al voto.
La Ley de Sucesión a la Jefatura del Estado (1946), que se promulgó ante lofensiva lanzada por las fuerzas monárquicas, encabezadas por Juan de Borbón.

2.

La adaptación oportunista a la coyuntura internacional

Estallido de la Segunda Guerra Mundial condiciónó la política internacional de España y la propia definición política del nuevo régimen en su primera década de vida. Esta adaptación oportunista al desarrollo de los acontecimientos internacionales contribuyó a afianzar Franco en el poder.
2.1.Franco y la Segunda Guerra Mundial (1939-1945)
En 1939, lEspanya franquista manténía unas relaciones excelentes con las potencias de Eje. A pesar de los paralelismos y los vínculos cuando estalló la guerra en Septiembre de 1939 el gobierno de Franco se declaró neutral.
Sin embargo, la colaboración con las potencias fascistas fue constante. Franco decidíó adoptar una política de no beligerancia con la que manténía abierta la posibilidad intervenir en favor de Alemania. Aunque Hitler desestimó las peticiones que Franco le formuló, Serrano Súñer, continuó facilitando el trabajo de los espías nazis contra la Marina británica.
El momento de máxima colaboración se produjo en 1941 cuando se decidíó enviarse al frente soviético un cuerpo de voluntarios que recibíó el nombre de División Azul. A medida que la evolución de la guerra cambiaba de sentido y se hacía más patente la pérdida de posiciones de Alemania nazi, algunos sectores militares vieron excesivamente comprometedora adhesión a los intereses de Hitler. Se retiró del frente el año 1943.