Comentario de texto histórico: Manifiesto de Sandhurst

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Manifiesto de Sandhurst.

Este manifiesto, es un documento donde en primer momento es privado pues es una carta de Alfonso XII a Cánovas pero que se hará intencionadamente público. Aborda dos temas claros: la defensa del derecho de Alfonso XII a gobernar en España tras la caída de la República y el programa político que inspirará su acción de gobierno. Es por tanto un texto político y argumentativo, firmado por el futuro rey Alfonso XII, hijo y heredero de Isabel II, tras su renuncia a sus derechos dinásticos. Aunque el verdadero autor e inspirador es Cánovas, el fundador del régimen de la Restauración. Político moderado y conservador que construirá las bases del sistema y le dirigirá con mano firme hasta el final de siglo.

La intención es clara: defender su candidatura, prometer avances que tranquilicen a los últimos que dudan de la restauración y establecer un régimen no rupturista, proteger a los más poderosos pero sin perder de vista la modernidad.

 

El texto es un manifiesto, y como tal pretende defender una postura de forma publica. Se articula la argumentación en dos ideas: por qué debe gobernar y qué va a traer de bueno su gobierno.

El problema histórico al que se refiere el texto es claramente el fracaso de la experiencia del Sexenio revolucionario, y en concreto el fracaso de la Primera República, y la posibilidad de una restauración borbónica en la persona de Alfonso XII, que se presenta como un rey constitucional.

 

Monarquía constitucional: La Monarquía es la forma de gobierno de un Estado en la que el cargo supremo es designado hereditariamente. Este cargo se denomina monarca. Existen actualmente Estados en los que el título de monarca se mantiene pero no así los poderes que se le atribuían antaño. Es el caso de las monarquías constitucionales, es decir, democracias en las que la soberanía pertenece al pueblo pero el cargo de Jefe de Estado corresponde a un monarca de forma hereditaria. En este caso el monarca no posee los poderes del Estado o los posee de forma atenuada.

Cortes: Órgano de gobierno representativo existente en los distintos reinos de la Península Ibérica desde la época medieval. Formadas por cada uno de los estamentos, convocadas por los monarcas con el único objetivo de pedir asesoramiento en algún asunto de estado o solicitar aumento de impuestos o algún nuevo tributo. También se ocupaban de la sucesión de la corona y juraban lealtad a los herederos del monarca. Son el órgano legislativo y representativo de la soberanía de la nación, ejerciendo, también una labor de control del gobierno. En los textos constitucionales españoles predomina el modelo bicameral salvo en la constitución de 1812 que era unicameral.

Liberales:Son los partidarios del liberalismo, corriente de pensamiento y movimiento sociopolítico surgido en el siglo XVIII con Locke, Montesquieu y Rousseau, que preconiza la abolición del sistema señorial y, por tanto, la superación de la sociedad del llamado Antiguo Régimen. En España serán los diputados que en las Cortes de Cádiz eran partidarios de realizar transformaciones políticas y sociales inspiradas en el modelo de la Revolución Francesa: constitución, soberanía nacional, separación de poderes, derecho al sufragio… Serán perseguidos por los monárquicos absolutistas.

 

Tras la abolición de Amadeo de Saboya las cortes proclamaron la I República.

El Congreso eligió a Estanislao Figueras como “jefe del poder ejecutivo” formado sólo por republicanos. En el exterior de la República sólo los Estados Unidos y Suiza reconocieron y apoyaron al nuevo régimen. En el interior los sectores conservadores rechazaron la República, a la que consideraban un régimen revolucionario. Los carlistas recrudecieron la guerra en el norte, al tiempo que el grupo alfonsino comenzaba a recibir apoyos más amplios entre las clases medias y altas. Tampoco sus partidarios tenían una visión común de lo que debía ser la República. Para la burguesía intelectual, la República debería traer democracia, derechos individuales y desarrollo económico. Para los campesinos y trabajadores urbanos, el nuevo régimen debía aportas reformas sociales.

El movimiento republicano estaba dividido entre los federalistas y los unionistas.

En los primeros días se produjeron levantamientos campesinos en Andalucía que enturbiaron la imagen del nuevo régimen y surgieron los primeros intentos de insurrección federalista. La inesperada dimisión de Figueras convirtió en presidente a Pi y Margall.

La Constitución de 1873 establecía una república confederal de 17 Estados y varios territorios de ultramar, cada uno con su propia Constitución. Dentro de cada Estado, los municipios tenían Constitución local y división de poderes entre alcaldía (ejecutivo), ayuntamiento (legislativo) y tribunales (judicial). La misma división se repetía en la estructura del Estado.

La Constitución, muy influida por la estadounidense, daba grandes competencias al presidente, que ejercería el poder de relación entre los otros poderes y entre los Estados confederados.

Una amplia declaración de derechos indignó a la Iglesia y enfrentó a la República con muchos católicos.

Tras el golpe del general Pavía y la disolución de las Cotes se estableció un gobierno provisional pero en la práctica fue una dictadura militar del general Serrano.

A finales del año la posición de Serrano era ya frágil al mismo tiempo que crecía el apoyo a la causa alfonsina entre las clases medias y el seno del Ejército. El 1 de diciembre el príncipe Alfonso firmaba el Manifiesto de Sandhurst.

En los primeros días de julio se desencadenó la revolución cantonal y el país entró en un proceso revolucionario que acabó por hundir a la República. Pi y Margall presentó su dimisión el 18 de julio y hubo un nuevo presidente, Nicolás Salmerón que inició un giro a la derecha aunque a comienzos de septiembre prefirió dimitir antes de tener que firmar dos sentencias de muerte.

Le sustituyó Emilio Castelar, que acentuó el giro autoritario pero su caída precipitó el golpe de Estado. Poco después el general Pavía hizo entrar tropas en el Congreso y anunció que se iba a constituir un Gobierno militar de emergencia, presidido por Serrano. Era el fin de la Primera República.

 

Al principio del texto se hace referencia al gran número de felicitaciones que ha recibido desde España con motivo de su cumpleaños, felicitaciones que serán hechas públicas intencionadamente por Cánovas para dar la sensación que los apoyos a Alfonso XII son muy numerosos. El rey se presenta como la solución al caos político y social que vive España, refiriéndose a la dictadura de Serrano, a la guerra de Cuba, a la guerra carlista, al cantonalismo y a las sublevaciones campesinas. La campaña final contra los carlistas permitió la caída de la zona carlista y catalana y el estrechamiento del cerco del núcleo navarro y vasco, hasta concluir con la rendición en marzo de 1976 con el Manifiesto de Somorrostro. El final de la guerra carlista permitió enviar tropas a Cuba. La paz de Zajón puso fin a la guerra.

Éste preparaba la vuelta a la monarquía de manera pacífica y sin intervención militar, pero los generales monárquicos se le adelantaron y se pronunciaron el 29 de diciembre en Sagunto a favor de la Monarquía, por ello el gobierno dimitió. Cánovas firmó un gabinete y proclamó rey a Alfonso.

El 9 de enero de 1875, el propio monarca, a su llegada a España, ratificó su confianza en Cánovas, quien, en los meses siguientes, emprendió una acción del gobierno encaminada en tres objetivos: la adaptación del régimen a la realidad política y la eliminación de las decisiones más radicales del Sexenio democrático; la estación de una nueva Constitución y la pacificación, afrontando las dos guerras abiertas, la carlista y la de Cuba.

Cánovas nombró nuevos gobernadores y alcaldes monárquicos y decretó una serie de medidas de represión contra la oposición cuyas actividades quedaron prohibidas. Mantuvo el contacto con los líderes porque quería conseguir que aceptaran la monarquía y se sumaran al nuevo régimen político, como leemos en el texto: “para que todos los problemas…sean resueltos”. Antonio Cánovas fue la figura clave de la Restauración. Su primer objetivo fue asentar firmemente la Monarquía, por encima inclusote la Constitución. Para él, la Monarquía y las Cortes eran los dos pilares básicos. La Corona debía recuperar el prestigio perdido durante el reinado de Isabel II.El marco constitucional debía acoger todas las tendencias liberales. Los antiguos moderados, unionistas, progresistas y demócratas, con la sola condición de aceptar la Monarquía y la alternancia en el Gobierno. El ejército debía volver a los cuarteles y cumplir su misión constitucional. Para ello, había que garantizar el mantenimiento del orden social, así como la posibilidad de acceso pacífico al Gobierno.

Se estableció la supremacía civil sobre el poder militar, a cambio, de la autonomía del ejército y la libertad de los generales en los asuntos internos militares los cual acabó siendo un instrumento de presión.

Se buscaba un amplio consenso político donde tuviese cabida todos los partidos que afecten la restauración borbónica, una nueva constitución y la alternancia en el poder.

Cánovas quería imitar el parlamentarismo británico que se basaba en la existencia de dos grandes partidos que aceptaran turnarse en el poder. Ambos debían aceptar pasar a la oposición si perdían la confianza regia y parlamentaria, y respetar la obra legislativa de sus antecesores.

Dado que la corona había sido restablecida por los políticos conservadores, los hombres de negocios y los mandos militares, estos serán los primeros beneficiados.

En el último párrafo se hace alusión a su exilio de Paris, al progreso material de las potencias europeas que estaban en la segunda fase de la Revolución Industrial y a pocos años de iniciar la carrera armamentística que conduciría a la Primera Guerra Mundial por las ambiciones imperialistas, reconociendo el papel secundario que juega España. Por último, se declara español, liberal burgués, hombre de su tiempo y católico, para ganarse el apoyo de todos los sectores del país. Son aspectos fundamentales dentro del sistema de Restauración y que se verán reflejados en la Constitución de 1876.

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