Clima, Ríos y Vegetación de Galicia: Un Estudio Detallado

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Tema: Diversidad climática gallega y su influencia en los ríos y en la vegetación.

El clima de Galicia se ve muy influido por su localización geográfica. Así, la situación al borde del océano y la latitud en la que se encuentra marcan los caracteres climáticos. La orografía es otro factor definitorio del clima, que favorece la subdivisión interna en una serie de variedades. La posición del país hace que existan unos contrastes estacionales muy marcados, alternando la influencia de la corriente polar en invierno y de las altas presiones subtropicales (Anticiclón de las Azores) en verano. Esta variedad de condiciones atmosféricas explica la diversidad notoria de tipos de tiempo que se dan en Galicia.

El clima de nuestra comunidad presenta trazos comunes con todos los climas oceánicos de Europa Occidental, pero también características diferenciales. Los elementos comunes son las continuas llegadas de masas húmedas del Oeste que favorecen unas intensas precipitaciones y unas características térmicas de suavidad. A pesar de estos caracteres comunes, Galicia se individualiza por la seca estival acentuada y la mayor duración del verano.

Las variedades climáticas de Galicia están todas incluidas dentro del clima oceánico, aunque se deben diferenciar diversas áreas:

  1. El oceánico húmedo, suave y de lluvias regularmente distribuidas a lo largo del año, se ciñe a la franja septentrional costera, desde Fisterra hasta A Mariña lucense, incluyendo la Costa da Morte y el Golfo Ártabro.
  2. El oceánico hiperhúmedo, con precipitaciones más abundantes y reducción de la temperatura media, se ciñe al escalón de la «Terra de Ordes», Soneira, comarca de Santiago y vertientes occidentales de la Dorsal Meridiana, donde el efecto foehn y la exposición a barlovento hace que se incrementen las precipitaciones por encima de los 1.500 mm anuales.
  3. En las Rías Baixas estamos delante de una variedad climática con tendencia a la aridez estival, con incremento de las temperaturas medias y descenso de las precipitaciones en verano ‐en comparación con la cornisa septentrional‐.
  4. Las sierras septentrionales, las de la Dorsal Gallega y el Xurés constituyen un ámbito de transición entre la Galicia occidental y oriental, marcado por el incremento medio de las precipitaciones y el descenso de las temperaturas medias por mor de la altitud, aunque oponen las laderas de barlovento ‐más lluviosas‐ a las de sotavento ‐más secas‐.
  5. El oceánico continental, con incremento de los días de helada, tendencia a una mayor oscilación térmica y precipitaciones más reducidas en contraste con la costa, se ciñe a la meseta lucense y áreas del interior Norte.
  6. Hacia el sur, en las depresiones del Sil, Ourense, Limia y Verín, la continentalización da paso a un matiz mediterráneo que se manifiesta claramente en la aridez estival y en la elevación notable de las temperaturas medias en esa época del año.

El oceánico de montaña afecta a las sierras orientales y sudorientales, con los efectos propios de la montaña: incremento de las precipitaciones ‐de nieve en los meses invernales‐ y bajada de las temperaturas medias por mor de la altitud.

Los ríos de Galicia

La red fluvial viene definida por la interrelación entre la disposición del relieve y la pluviosidad. Ambas favorecen la existencia de numerosísimos cursos fluviales, la mayor parte de ellos de corto recorrido. Casi la totalidad de los ríos gallegos muestran un régimen de tipo pluvial oceánico, caracterizado por la abundancia y regularidad de los caudales, con crecidas invernales y estiajes moderadas en verano. Los ríos que desembocan en la vertiente cantábrica (Navia, Eo, Masma, Landro, Sor, Mera etc.) son los que tienen mayor regularidad en este régimen. Por el contrario, los que desaguan en las Rías Baixas presentan descensos muy importantes en su caudal durante el verano (Tambre, Ulla, Deza, Umia, Lérez, Verdugo etc.), mientras que los ríos que desembocan en el Golfo Ártabro y en el área de Fisterra mantienen unos caracteres intermedios (Grande de Xubia, Eume, Mandeo, Mero, Anllóns, Grande, Castro y Xallas).

El Miño y su principal afluente, el Sil, merecen una mención aparte, ya que tanto por constituirse en una larga arteria fluvial (cruza de N a S la mayor parte de la provincia de Lugo y buena parte de las de Ourense y Pontevedra), como por la amplitud de su cuenca y la diversidad de áreas climáticas que atraviesan, tienen una variabilidad en su comportamiento hídrico que los individualizan respecto a los demás de Galicia.