La caverna de Platón: resumen del libro VII de La República sobre el Bien, la educación y el gobierno de los filósofos
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La caverna de Platón y el libro VII de La República
A continuación se recogen los comentarios de texto sobre los fragmentos del libro VII de La República de Platón, donde Sócrates explica a Glaucón la alegoría de la caverna.
A. [11]/[12]
Empieza: «Pues bien –dije–, esta imagen hay que aplicarla toda ella, ¡oh amigo Glaucón!…»
EJ. 2. Fragmento de La República, libro VII, de la madurez de Platón, donde Sócrates explica a Glaucón la caverna.
Primer aspecto: la ontología y el dualismo
Cuando Platón dice «comparar la región revelada por medio de la vista con la vivienda prisión», identifica la caverna con el mundo sensible. Hay dos mundos: el sensible, cambiante, imperfecto y solo copia, del que solo hay opinión, y el inteligible, formado por las Ideas, eternas e inmutables, que solo capta la inteligencia. Salir de la caverna es subir al mundo inteligible y arriba está el Bien, que es «soberana y productora de verdad y conocimiento».
Segundo aspecto: la política
El Bien «tiene por fuerza que verla quien quiera proceder sabiamente en su vida privada o pública»: es el intelectualismo moral, según el cual quien conoce el bien actúa bien, y por eso gobiernan los filósofos. Pero «sus almas tienden siempre a permanecer en las alturas», así que gobiernan por deber y por turnos, no por ambición.
Conclusión
Es razonable que gobierne quien sabe, pero es una élite poco democrática (Popper).
EJ. 3. Bien: Idea suprema, causa de toda la realidad y fuente de la verdad. Como el sol de la caverna, es lo más difícil de conocer y el modelo del gobernante. Mundo inteligible: el mundo de las Ideas, inmaterial, eterno e inmutable, que solo se capta con la inteligencia y sirve de modelo a lo sensible.
EJ. 4. Filosófico: Heráclito (todo cambia) y Parménides (ser inmutable) llevan a los dos mundos de Platón; los pitagóricos, al ascenso del alma; Sócrates, a «proceder sabiamente». Histórico: que el filósofo no quiera bajar refleja la decepción de Platón tras la condena de Sócrates (399 a.C.) y la Carta VII.
B. [14]/[15]
Empieza: «Antes bien –dije–, toda persona razonable debe recordar que son dos las maneras y dos las causas por las cuales se ofuscan los ojos…»
EJ. 2. Fragmento de La República, libro VII. Tras la caverna, Platón explica qué es educar.
Primer aspecto: la educación y la reminiscencia
Platón critica a los que dicen que educar es meter ciencia en el alma «como si infundieran vista a unos ojos ciegos». El alma ya tiene la capacidad de aprender y educar es «procurar que se corrija» su orientación. Esto es la reminiscencia: el alma vio las Ideas antes de encarnarse y las olvidó, así que conocer es recordar. Educar es girar el alma de lo sensible a lo inteligible, por etapas hasta la dialéctica.
Segundo aspecto: el alma
Hay que volverse «con el alma entera». Lo esencial del ser humano es el alma, inmortal y afín a las Ideas, y el cuerpo es su cárcel. El alma tiene tres partes (racional, irascible y concupiscible) y en el carro alado el auriga, la razón, controla a los caballos que tiran hacia abajo.
Conclusión
Educar es formar el criterio y no solo dar datos, aunque Platón supone una verdad única que recordar.
EJ. 3. Educación: formación completa que dirige el alma hacia las Ideas, apartándola de lo sensible; es gradual, la controla el Estado y acaba a los 50 años con el Bien. Alma: principio de vida y conocimiento racional; tiene tres partes, pero solo la racional es inmortal y afín a las Ideas; el cuerpo es su prisión.
EJ. 4. Filosófico: critica a los sofistas (retórica por dinero, relativismo), sigue la mayéutica de Sócrates y toma de los pitagóricos el alma preexistente. Histórico: en la Atenas democrática hablar bien daba poder, por eso Platón funda la Academia para formar gobernantes.
C. [18]/[19]
Empieza: «Pues bien –dije yo–, si el ser de tal naturaleza hubiese sido, ya desde niño, sometido a…» ([18]); el [19] empieza «¿Y qué? –dije yo–, ¿no es natural y no se sigue forzosamente de lo dicho que ni los…»
EJ. 2. Fragmento de La República, libro VII. Platón se pregunta quién puede gobernar tras salir de la caverna.
Primer aspecto: el alma y los apetitos
Las «excrecencias plúmbeas» de la gula y los placeres «mantienen vuelta hacia abajo la visión del alma». Esto es la tripartición: la parte racional conoce las Ideas, pero las partes irascible y concupiscible, ligadas al cuerpo, pueden arrastrarla a lo sensible, como los caballos del carro alado. Por eso hay gente «mala pero inteligente»: su razón mira hacia donde no debe. El alma está sana cuando manda la razón.
Segundo aspecto: la política
«Ni los ineducados y apartados de la verdad son jamás aptos para gobernar una ciudad», ni los que estudian y no quieren actuar. En la ciudad ideal gobiernan los filósofos formados por el Estado, con el Bien como fin, y bajan por deber. La justicia es que cada clase haga lo suyo.
Conclusión
La inteligencia sin ética es peligrosa, pero dar el poder a una élite puede acabar en autoritarismo.
EJ. 3. Alma: principio de vida y conocimiento racional; tripartita, solo la racional es inmortal y afín a las Ideas. Prudencia: virtud del alma racional basada en conocer el Bien; sabiduría para dirigir la vida y la ciudad, como el piloto o el auriga que sabe adónde va.
EJ. 4. Histórico: los «malos pero inteligentes» recuerdan a los Treinta Tiranos y a los demagogos de la Atenas derrotada en el Peloponeso (404 a.C.); después la democracia condenó a Sócrates. Filosófico: sofistas (habilidad sin bien) frente a Sócrates (virtud es saber); el cuerpo-cárcel es pitagórico.
D. [38]/[39]/[40]
Empieza: «¿Y llamas dialéctico al que adquiere noción de la esencia de cada cosa?…»
EJ. 2. Fragmento de La República, libro VII. Platón define al dialéctico y dice qué implica para gobernar.
Primer aspecto: el conocimiento y la dialéctica
Dialéctico es «el que adquiere noción de la esencia de cada cosa»; quien no defiende el Bien «no en la apariencia, sino en la esencia» solo tiene opinión y vive «soñando». En el mundo sensible está la opinión (imaginación y creencia) y en el inteligible la inteligencia (pensamiento matemático, que parte de hipótesis, y ciencia). A la ciencia se llega con la dialéctica, que asciende con el diálogo hasta el Bien.
Segundo aspecto: la política
No deben gobernar los «privados de razón, como líneas irracionales». Gobiernan los filósofos, educados por etapas: selección a los 10 años, ciencias previas hasta los 30, dialéctica de 30 a 35, cargos hasta los 50 y contemplación del Bien.
Conclusión
Exigir razón a quien gobierna sigue valiendo, pero en política hay pluralidad y el Bien no es un saber exacto.
EJ. 3. Dialéctica: método para llegar al Bien mediante el diálogo; quien lo domina explica la esencia de cada cosa; es la última etapa de la educación de los gobernantes. Ciencia: conocimiento de las Ideas, universal e inmutable, solo con la inteligencia; es el grado más alto y se logra con la dialéctica.
EJ. 4. Filosófico: la dialéctica viene de Sócrates (definiciones por diálogo) y se opone a los sofistas (juego de contradicciones); las matemáticas son pitagóricas. Histórico: en Atenas se llegaba al poder hablando bien y se condenó a Sócrates; Platón crea la Academia.
E. [73]/[74]
Empieza: «¿Y qué –dije–? ¿Reconocéis que no son vanas quimeras lo que hemos dicho sobre la…»
EJ. 2. Fragmento del final del libro VII de La República. Platón se pregunta si su ciudad ideal es posible.
Primer aspecto: la política
«No son vanas quimeras»: es difícil pero posible. La ciudad tiene tres clases (productores, guardianes, gobernantes-filósofos) y la justicia es que cada una haga lo suyo, como las partes del alma. Gobernarán filósofos que «desprecien las honras de ahora», sin propiedad ni familia, por turnos y por deber.
Segundo aspecto: la educación
Hay que mandar al campo a los mayores de diez años y «educarlos de acuerdo con sus propias costumbres y leyes». Es el proceso de la obra: selección a los 10, ciencias previas, gimnasia y guerra, dialéctica de 30 a 35, cargos hasta los 50 y entonces el Bien. Lo controla el Estado y sirve a la política.
Conclusión
Que la justicia dependa de la educación es buena idea, pero quitar a los niños a sus familias choca con la libertad individual.
EJ. 3. Ciudad: organización autosuficiente con leyes comunes; en Platón tiene tres clases en armonía y la gobiernan los filósofos. Gobernantes: hombres y mujeres con una larga educación que dirigen por turnos, con el Bien como modelo, por deber y sin familia ni propiedades.
EJ. 4. Histórico: el fracaso de Platón en Siracusa con Dionisio explica «no son vanas quimeras»; Atenas democrática que condenó a Sócrates frente a Esparta aristocrática; Carta VII. Filosófico: sofistas frente a una educación para gobernar; Sócrates (el que sabe el bien lo hace).
F. [22]/[23] (519e-520d)
Empieza: «Te has vuelto a olvidar, querido amigo –dije–, de que a la ley no le interesa nada que haya en la ciudad una clase que goce de particular felicidad…»
EJ. 2. Fragmento de La República, libro VII, justo después de la caverna. Platón explica por qué hay que obligar a los filósofos a volver a gobernar.
Primer aspecto: la política y el filósofo gobernante
La ley no busca que una clase sea feliz sino «la ciudad entera», y hace que cada uno sea útil a la comunidad para la «unificación del Estado». Es la ciudad de tres clases, donde la justicia es que cada una haga lo suyo y el bien común va antes que el particular. A los filósofos hay que obligarles «con palabras razonables» a cuidar de los demás, porque la ciudad los ha educado «para vosotros mismos y para el resto de la ciudad», como los jefes de una colmena. Por eso gobiernan por deber y por turnos. Y la ciudad mejor gobernada es la de los que menos ansían gobernar, frente a quienes «se disputan el mando como si éste fuera algún gran bien», que es la Atenas demagógica.
Segundo aspecto: el conocimiento y la caverna
Tienen que ir «bajando uno tras otro a la vivienda de los demás y acostumbraros a ver en la oscuridad». Es el regreso del prisionero liberado a la caverna. Una vez acostumbrados verán mejor que los de allí y conocerán «lo que es cada imagen y de qué lo es», porque han visto la verdad de lo bello, lo justo y lo bueno, es decir, las Ideas. Conocen la copia y el modelo, mientras los demás solo tienen opinión. Por eso la ciudad vivirá «a la luz del día, y no entre sueños», con ciencia y no con opinión.
Conclusión
Gobernar como servicio y no como ambición es valioso, pero obligar al filósofo y dejar el poder en una élite no encaja con la democracia (Popper).
EJ. 3. Gobernantes: hombres y mujeres con una larga educación que dirigen la ciudad por turnos, con el Bien como modelo, por deber y sin familia ni propiedades. Ciudad: organización autosuficiente con leyes comunes; en Platón tiene tres clases en armonía y la gobiernan los filósofos.
EJ. 4. Histórico: la lucha por el mando es la demagogia de la Atenas posterior al Peloponeso y los Treinta Tiranos; Platón, tras la condena de Sócrates (399 a.C.), pide gobernantes sin ambición (Carta VII). Filosófico: Sócrates (el que sabe el bien lo hace), frente a los sofistas, que enseñaban a conseguir poder; la caverna recoge la idea pitagórica del ascenso del alma.
OTRAS DEFINICIONES
Opinión: conocimiento aparente de los sentidos, imaginación y creencia, entre ignorancia y ciencia. Imaginación: el grado más bajo, imágenes y mito (los prisioneros con sombras). Creencia: certeza sensible de las cosas. Inteligencia: facultad que capta las esencias, el alma racional. Pensamiento discursivo: matemáticas, parte de hipótesis. Justicia: armonía en que cada parte, del alma o de la ciudad, hace lo suyo. Mundo sensible: realidad múltiple, cambiante, copia de las Ideas.
DOSSIER
Una definición propia debe tener más de 4 líneas y dos rasgos de Platón; añade una frase con la caverna.