Carlos V: Orígenes de un Imperio y Desafíos Iniciales en Castilla
Carlos V: Ascenso al Trono y la Configuración de un Imperio
La Sucesión Castellana y las Regencias
Tras la muerte de Isabel I de Castilla en 1504, la corona recayó en su hija Juana I, conocida como «la Loca». Sin embargo, debido a su reconocida incapacidad mental, fue su esposo, Felipe «el Hermoso», quien en realidad ejerció el poder. Con el fallecimiento de Felipe en 1506, el reino de Castilla pasó a manos de Fernando el Católico como regente, quien, recordemos, seguía siendo rey de Aragón. Cuando Fernando falleció en 1516, y tras otra breve regencia del cardenal Cisneros, en 1517 fue proclamado rey Carlos de Gante (futuro Carlos I de Castilla y, poco después, Carlos V como emperador del Sacro Imperio Romano Germánico), hijo de Juana y Felipe. Aunque Juana I nunca fue destronada oficialmente, su vida transcurrió recluida en un convento de Tordesillas, sin intervenir jamás en los asuntos políticos.
La Vasta Herencia de Carlos I
Carlos I recibió una ingente herencia territorial. Sus posesiones principales incluían:
- De su abuela materna, Isabel I de Castilla: Castilla, Navarra y los territorios del Nuevo Mundo.
- De su abuelo materno, Fernando II de Aragón: la Corona de Aragón (que incluía Aragón, Cataluña, Valencia y Baleares), Cerdeña, el reino de Nápoles, Sicilia y algunas ciudades norteafricanas.
- De sus abuelos paternos, Maximiliano I de Habsburgo y María de Borgoña: diversas posesiones europeas como Flandes, el Franco Condado, el Ducado de Borgoña y territorios patrimoniales en Austria y el Sacro Imperio Romano Germánico.
A todas estas posesiones se añadiría poco después el título imperial del Sacro Imperio Romano Germánico.
Política Interior en los Inicios del Reinado de Carlos I
Al comienzo del reinado de Carlos I en Castilla, se produjeron importantes tensiones y rebeliones internas.
La Revuelta de las Comunidades (1520-1521)
Este levantamiento estuvo intrínsecamente relacionado con el rechazo que sentían muchos habitantes de Castilla hacia la percibida «invasión» de extranjeros flamencos, quienes llegaron como consejeros y ocuparon altos cargos en el círculo personal del nuevo monarca.
Causas del Descontento Castellano
Las primeras decisiones del rey fueron especialmente desafortunadas para la sensibilidad castellana, pues nombró a dos de sus compatriotas flamencos para dos de los cargos más importantes: el Arzobispado de Toledo (otorgado a Guillermo de Croy) y la Presidencia de las Cortes.
Exigencias de las Cortes Castellanas
En la sesión de Cortes convocada para su nombramiento como rey, los procuradores (representantes de las ciudades) exigieron a Carlos I varios compromisos fundamentales:
- Residir en el reino de Castilla.
- Respetar las leyes y fueros tradicionales castellanos.
- No otorgar cargos públicos a extranjeros.
- Aprender la lengua castellana lo antes posible.
La aceptación inicial de estas demandas por parte del rey evitó momentáneamente la rebelión.
La Elección Imperial y sus Consecuencias para Castilla
Poco tiempo después, en 1519, falleció su abuelo paterno, Maximiliano I de Habsburgo, lo que obligó a los príncipes electores alemanes a elegir a su sucesor como emperador del Sacro Imperio Romano Germánico.
La Lucha por el Título Imperial
Se presentaron dos candidatos principales: el rey francés Francisco I y el propio Carlos I. La elección de Carlos como emperador en julio de 1519 supuso para el monarca español un enorme desembolso económico en sobornos y la contracción de cuantiosas deudas con diversos banqueros, principalmente alemanes e italianos.
Las Cortes de La Coruña y la Tensión Creciente
Cuando Carlos convocó en La Coruña una nueva reunión de Cortes en 1520 con el objetivo primordial de obtener los fondos necesarios para su viaje a Alemania y ser coronado emperador, la tensión en Castilla era ya considerable y palpable, exacerbando el malestar que conduciría a la Revuelta de las Comunidades.