Balance de situación: qué es, estructura y clasificación de activos y pasivos
Balance de situación
El balance de situación es un estado contable que representa la situación patrimonial de la compañía en un determinado momento, que puede ser el inicio o el cierre del ejercicio.
Se trata de un estado fondo de naturaleza estática, es decir, aquel cuya información se refiere a un instante dado. Informa sobre las diferentes formas de financiación (la estructura financiera) con las que cuenta la empresa para realizar sus inversiones (estructura económica).
Es un estado fundamental e imprescindible para el análisis de la liquidez, la solvencia y la rentabilidad de una empresa.
Presenta formato horizontal o de cuenta, respondiendo a la representación de la ecuación fundamental del patrimonio.
Modelos de balance según la normativa mercantil
La normativa mercantil, en el artículo 175 de la LSA, contempla:
- El balance normal, para la generalidad de las empresas.
- El modelo abreviado, para empresas de reducida dimensión en las que, durante dos años consecutivos, concurran al menos una de las siguientes circunstancias:
- Que el total de partidas de activo no supere 2.850.000 €.
- Que el importe neto de la cifra de negocios no supere 5.700.000 €.
- Que el número medio de trabajadores empleados durante el ejercicio no sea superior a 50.
El sexto apartado de las normas de elaboración (tercera parte del NPGC) está dedicado al balance.
Características del balance
- Los activos se ordenan de mayor a menor liquidez y las fuentes de financiación de mayor a menor exigibilidad.
- Es un resumen contable de los derechos, bienes y obligaciones de la empresa al final del ejercicio, tras la regularización.
- Está normalizado para informar adecuadamente a los usuarios externos sobre la situación económico-financiera de la empresa.
- En cada partida o epígrafe deberán figurar, además de las cifras del ejercicio que se cierra, las del ejercicio anterior, así como la referencia a las correspondientes notas de la memoria.
- Un activo y un pasivo frente a un tercero solo podrán presentarse en el balance por su importe neto siempre que la empresa tenga en ese momento el derecho exigible de compensar los importes reconocidos y la intención de liquidar las cantidades por el neto o de realizar el activo y cancelar el pasivo simultáneamente.
- La empresa presentará en el balance, de forma separada del resto de los activos y pasivos, los activos no corrientes mantenidos para la venta y los pasivos asociados a los mismos, en los epígrafes B.I del activo y C.I del pasivo. Estos activos y pasivos no se compensarán ni se presentarán como un único importe.
- En el balance se distinguen y clasifican los activos y pasivos de la siguiente forma:
Activo corriente
Son los activos que la empresa espera vender, consumir o realizar en el transcurso del ciclo normal de explotación (periodo que transcurre entre la adquisición de los activos que se incorporan al proceso productivo y el cobro de los bienes o servicios). Con carácter general, el ciclo normal de explotación no excederá de un año.
También se incluyen aquellos otros activos cuyo vencimiento, enajenación o realización se espera que se produzca a corto plazo (en el plazo máximo de un año a partir de la fecha de cierre del ejercicio), los activos financieros incluidos en la cartera de negociación, y el efectivo y otros activos líquidos equivalentes.
Activo no corriente mantenido para la venta
Se clasifican en el grupo 58 dentro del activo corriente y se rigen por la norma 7.ª de la 2.ª parte del PGC. La ley contable entiende que se trata de activo no corriente mantenido para la venta si su valor contable se recuperará fundamentalmente a través de su venta, en lugar de por su uso continuado, y siempre que se cumplan los siguientes requisitos:
- El activo ha de estar disponible en sus condiciones actuales para su venta inmediata.
- Su venta ha de ser altamente probable, es decir, la empresa debe encontrarse comprometida con un plan para vender el activo y haber iniciado un programa para encontrar comprador y completar el plan. La venta del activo debe negociarse activamente a un precio adecuado en relación con su valor razonable actual, se espera completar la venta dentro del año siguiente a la fecha de clasificación del activo como mantenido para la venta, y las acciones para completar el plan indican que es improbable que haya cambios significativos en el mismo o que vaya a ser retirado.
Valor inicial: el menor entre el valor contable y su valor razonable menos costes de venta.
Valor posterior: en el momento de su reclasificación se calculará el deterioro de valor de ese momento, si lo hubiese. Mientras el activo se mantenga clasificado como mantenido para la venta no se amortizará, pero se contabilizarán las oportunas correcciones valorativas de forma que el valor contable sea menor que (valor razonable – coste de venta).
Cuando un activo deje de cumplir los requisitos para ser clasificado como mantenido para la venta, se contabilizará en la partida del balance que corresponda a su naturaleza y se valorizará por el importe menor entre su valor contable antes de la clasificación y su valor recuperable.
Activo no corriente
Comprende el resto de los activos cuya transformación en liquidez se espera que se produzca a largo plazo. Clasificación y conceptos del activo no corriente:
a) Inmovilizado material e inversiones inmobiliarias: bienes tangibles de la empresa que se estima permanecerán en ella por más de un año. Los inmovilizados materiales pertenecen al subgrupo 21 del cuadro de cuentas y se rigen por la segunda norma de registro y valoración (segunda parte del PGC), donde se explica el tratamiento contable de los inmovilizados materiales de la empresa.
Los inmovilizados, en su valoración inicial, se contabilizan a su precio de adquisición o coste de producción más todos los gastos necesarios hasta su puesta en funcionamiento (activación de gastos). Se entiende que, si al adquirir el inmovilizado aún no puede ser utilizado, se trata de un inmovilizado en curso.
Valoración inicial de los inmovilizados en curso: cuando se compra un inmovilizado y ese mismo día no puede usarse por diversos motivos (porque el bien viene del extranjero, porque hay que montarlo, etc.), para aquellos inmovilizados en curso que necesitan más de un año para su puesta en funcionamiento, en el precio se incluirán los intereses intercalarios (aquellos gastos financieros devengados hasta la puesta en condiciones de funcionamiento que hayan sido girados por el proveedor o correspondan a financiación ajena destinada a la adquisición del bien).
Si la empresa utiliza medios propios para poner en funcionamiento el inmovilizado en curso, se contabilizará además en su cuenta correspondiente de gastos como mayor valor del inmovilizado, con abono a la cuenta «Trabajos realizados para el inmovilizado en curso» (I.º explotación).
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