Baja Edad Media en Castilla, Aragón y Navarra: sociedad, economía y la Reconquista (siglos XIV–XV)
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La Baja Edad Media en las Coronas de Castilla, de Aragón y en el Reino de Navarra
La Baja Edad Media (siglos XIV–XV) estuvo marcada por crisis demográficas, económicas y políticas en la Península Ibérica. En Castilla, tras la unión con León y la conquista de Murcia, se consolidó el control del Estrecho y la expansión atlántica. El siglo XIV fue una época de crisis agrarias, la peste negra y guerras civiles, como la que libraron Pedro I y Enrique de Trastámara. En el siglo XV, la Corona de Castilla se recuperó, pero enfrentó una nueva guerra civil al inicio del reinado de Isabel la Católica.
La Corona de Aragón experimentó un auge económico y una expansión por el Mediterráneo en el siglo XIV, pero sufrió una crisis en la segunda mitad del siglo, agravada por la peste y por conflictos internos. La dinastía Trastámara ascendió tras la muerte de Martín I.
El Reino de Navarra, situado entre Castilla y Aragón, estuvo vinculado a Francia y vivió tensiones internas y una guerra civil tras la muerte de su reina Blanca.
2.3. Los reinos cristianos: evolución de la conquista de la Península y organización política
La conquista cristiana de la Península Ibérica comenzó en el siglo VIII con núcleos de resistencia en el norte, como el Reino de Asturias. Durante los siglos XI al XIII, los reinos cristianos aprovecharon la fragmentación del Califato de Córdoba en los reinos de Taifas y avanzaron hasta las líneas del Tajo y del Ebro, con victorias claves como la toma de Toledo (1085) y Zaragoza (1118). En el siglo XIII, tras la derrota de los almohades, se conquistó gran parte de Andalucía, Extremadura y Murcia. La Reconquista culminó en 1492 con la caída del Reino de Granada.
Organización política
En cuanto a la organización política, tanto Castilla como Aragón compartían instituciones representativas, como las Cortes, y la monarquía. Sin embargo, existían diferencias importantes:
- Castilla: la monarquía tendía a una mayor centralización; el rey acumulaba amplias facultades y se avanzó hacia una monarquía más unitaria.
- Aragón: presentaba una estructura más confederal; el rey debía respetar fueros y pactos establecidos con los diferentes entes —Aragón, Cataluña, Valencia y Mallorca—, que conservaban privilegios y leyes propias.
2.2. Al-Ándalus: economía, sociedad y cultura. El legado judío en la Península Ibérica
Economía y sociedad
La economía de Al-Ándalus se caracterizó por un impulso agrícola notable, con mejoras en los regadíos y la introducción de cultivos como los cítricos, el arroz y la caña de azúcar. También destacó la artesanía y el comercio, con importantes intercambios en los zocos y el uso de moneda como el dinar y el dírham. La sociedad andalusí era compleja, formada por musulmanes, cristianos y judíos, con los árabes como élite dirigente y una población campesina compuesta por bereberes y muladíes. Los judíos y los mozárabes jugaron un papel económico y cultural relevante, aunque soportaban cargas fiscales.
Cultura y legado
Culturalmente, Al-Ándalus destacó por su contacto con el mundo musulmán oriental, fomentando el desarrollo de la ciencia, la filosofía, la medicina y las matemáticas. Figuras como Averroes y Maimónides fueron clave en la transmisión del conocimiento clásico. El legado judío, especialmente en Córdoba, floreció en los siglos X y XI, con importantes avances en filosofía, ciencia y poesía; destaca la figura de Maimónides, quien también influyó en la filosofía medieval europea.
Puntos clave
- Transformaciones demográficas: la peste negra y las crisis agrarias marcaron el siglo XIV.
- Dinámicas políticas: guerras civiles y reordenamiento dinástico con la ascendencia de los Trastámara.
- Expansión y comercio: auge aragonés en el Mediterráneo y expansión atlántica castellana.
- Convivencia y legado cultural: la contribución de musulmanes, cristianos y judíos en la vida económica y cultural de la Península.
Conclusión
La Baja Edad Media en la Península Ibérica fue un periodo de intensos cambios: conflictos militares y políticos, transformaciones económicas y culturales, y procesos de convivencia y choque entre diferentes comunidades que dejaron un legado decisivo para la conformación de los reinos hispánicos de la Edad Moderna.