La Corona de Castilla en la Baja Edad Media: Consolidación del Poder y Desarrollo Institucional

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Características de la Corona de Castilla durante la Baja Edad Media

La Corona de Castilla, durante la Baja Edad Media (siglos XIV y XV), se caracterizó por importantes transformaciones. Tras finalizar su unión definitiva con León en 1230, bajo el reinado de Fernando III, se inició el proceso de consolidación y reafirmación del poder monárquico. Esto se favoreció por la extensión de la teoría del origen divino del poder real y se reforzó con la recuperación del Derecho Romano, que defendía la concentración del poder en manos del rey. Estos principios se asentaron en Castilla gracias a las Partidas de Alfonso X y al Ordenamiento de Alcalá de Alfonso XI en 1348.

En Castilla, el rey tenía poderes más extensos que en Aragón. Por ello, el clero y los nobles, al ver que su poder se iba sometiendo progresivamente a la autoridad central del monarca, lucharon por sus intereses, provocando así la lucha entre nobleza y monarquía. Este planteamiento del poder real se manifestó en el desarrollo institucional y en la centralización administrativa, por lo que los reyes, para consolidar su poder, crearon diferentes instituciones:

Instituciones Clave de la Monarquía Castellana

  • El Consejo Real: Órgano consultivo del monarca en el gobierno y la administración.
  • La Audiencia: Órgano supremo de justicia, estaba compuesta por expertos en derecho y encabezada por el rey. En 1442, pasaría a llamarse Chancillería, y su sede estaría en Valladolid.
  • Las Cortes: Primero aparecieron en León (1188), luego en Castilla (1217), y empezaron a convocarse juntas tras su unión. Eran convocadas por el rey y reunían a los representantes de los tres estamentos (nobleza, alto clero y ciudades). Su función era votar el servicio o ayuda económica que las ciudades enviaban al rey. Era un órgano consultivo sin funciones legislativas.
  • La Real Hacienda: Se encargaba de los impuestos, ingresos y gastos de la monarquía. Se creó la figura del Mayordomo Mayor, quien era el responsable de los gastos e ingresos. Las instituciones que contribuyeron a dotar de autonomía a Castilla fueron las Contadurías de Hacienda y el Honrado Concejo de la Mesta. Todo ello proporcionó autonomía económica a los reyes y permitió a Juan I y Enrique III crear un ejército permanente.

Organización Territorial y Municipal

A nivel territorial, se establecieron siete adelantamientos y merindades, dirigidas por un delegado de la autoridad real con funciones fiscales, militares y judiciales. En los municipios, se pasó del concejo abierto al restringido, situándose a los regidores. El proceso de control sobre los municipios finalizó con la creación del corregidor, que con el tiempo pasó de ser temporal a permanente.