Análisis del poema "Si no creamos un objeto metálico" de José Ángel Valente

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Si no creamos un objeto metálico de José Ángel Valente

José Ángel Valente, autor del poema, fue un poeta, ensayista, abogado y narrador español perteneciente al grupo de los niños de la guerra o Generación del 55. Este poema pertenece a su libro “El inocente” (1970), escrito en el exilio, en el que propone un regreso a la pureza y a la inocencia. Su obra evoluciona desde el existencialismo y la poesía social hacia una poesía más experimental centrada en el quehacer poético. En general, su poesía sugiere más que dice mediante el hábil uso del símbolo y la metáfora.

Análisis del poema

En este poema la idea principal sería la de la poesía como instrumento de lucha social y personal para despertar conciencias. Pretende hacer del poema un arma para “poseer la tierra”. Para ello, el poeta parte de la palabra y del poema recategorizado como:

  • Objeto metálico (v.1)
  • Objeto incruento (v.10)
  • Objeto duro (v.22)

Un objeto suficientemente impactante y contundente para el objetivo propuesto: la posesión de la tierra.

Importancia del odio y la rebelión

Como subtema importante aparece en la segunda estrofa la necesidad del odio, ya que el odio provoca la rebelión contra el sistema injusto. Un odio que rompa con la pasividad. La voz poética se opone al silencio porque es un arma que intenta despertar y movilizar conciencias, hacer pensar, provocar emociones, y en definitiva, agitar la mente y los corazones.

Análisis formal

Formalmente, el poeta utiliza el verso libre, alternando versos largos de 11, 13 e incluso 18 sílabas con otros versos de 5 y 7 sílabas principalmente, distribuidos en cuatro estrofas con un número irregular de versos.

Igual que en el poema de Blas de Otero, cada estrofa se inicia con una condición que se resuelve con la consecuencia. En este caso, aparecen las condiciones necesarias para que el poema se convierta en un arma apta para el combate. Un combate calificado de incruento ya que es ideológico, una guerra hecha con palabras duras y críticas; con palabras sonoras, que sugieren emoción y odio (segunda estrofa); palabras amorosas hechas de pasión y fuego (3ra estrofa); palabras resistentes, eternas, inmutables ante la adversidad (4ta estrofa). Todas las imágenes que aparecen van encadenadas a la definición de esa arma-objeto contundente que es la poesía.

La poesía del silencio

Una poesía que rompe el silencio que el poeta sugiere y expresa simultáneamente. La poesía de Valente ha sido calificada también como poesía del silencio por su capacidad de sugerirlo. Lo podemos ver en el poema mediante la utilización de los siguientes recursos:

  • A través de las interrogaciones que cierran cada estrofa (“cuándo podremos poseer la tierra”)
  • A través de los versos cortos.
  • A través de la abundancia de pausas presentes en el poema; con asíndeton.
  • A través de la estructura salmódica final a modo de letanía con la que se presenta la última enumeración del poema.
  • A través de las series bimembres que exigen pausa tras cada miembro (“resistente a la vista, odioso al tacto”).
  • A través de la disposición entre estrofas (pausa estrófica).
  • A través de la nominalización que aparece especialmente en la última estrofa.

El poema tiende a una concentración expresiva dada su creciente abstracción, conseguida mediante la nominalización y la reiteración expresiva de palabras y construcciones.

Expresivas son también algunas comparaciones que ahondan en el significado de lo que debe ser el poema: “como un pecho sin término” (v.12), “como un río de vengativa luz” (v.19, 20).

Conclusión

Podemos concluir que el poema es una buena muestra de la poesía experiencial y esencial de José Ángel Valente, donde la reflexión sobre el propio quehacer poético es un signo de identidad constante. Valente, además, funde el concepto combativo de la poesía social con otro propio de corrientes vanguardistas que entienden la poesía como algo inefable y transgresor, tal como pretendían los surrealistas.