Análisis Cómico y Modelos Literarios en El Quijote: Claves y Diferencias
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Rasgos Cómicos de la Locura de Don Quijote
La locura de Don Quijote, que consiste en transfigurar la realidad para que encaje con sus lecturas, es inherentemente risible, y todo lo que la rodea también lo es. Su propio nombre es ridículo: "Quijote" es una pieza de la armadura y una deformación grotesca de su apellido. El nombre de su caballo, Rocinante (o sea, 'rocín antes', ahora no), también contribuye al humor. Además de su nombre y aspecto, la pretensión de buscar aventuras en la Mancha, un lugar anodino, resulta cómica y absurda.
También lo son su ideal anticuado de restaurar la caballería en el siglo XVII, su juramento falso, su lenguaje arcaizante y la creencia de que la realidad se ajusta a los libros. A esto se suman otros rasgos, como la elección de un villano como escudero (cuando se exigía un rango de nobleza), y elementos derivados del mundo del carnaval, los entremeses y las farsas.
Modelos Literarios e Históricos Imitados por Don Quijote
Don Quijote imita diversos modelos literarios e históricos que responden a sus ideales librescos. Entre ellos se encuentran:
- Caballeros andantes (de la materia de Bretaña, del ciclo de Amadís, del Palmerín, etc.).
- Amantes corteses.
- Héroes del romancero.
- Personajes históricos lejanos con resonancias épicas, como el Cid, o cercanos.
- Héroes de la épica culta, como Orlando furioso.
- Personajes de las historias romanas, griegas o tebanas.
- Héroes bíblicos y míticos.
- Figuras de otros géneros literarios: pastoril, morisco, sentimental, etc.
Don Quijote se siente especialmente identificado con los primeros grupos, a los que los lectores deben referirse prioritariamente.
Diferencias Clave entre las Dos Partes del Quijote
Existen varias diferencias significativas entre la primera y la segunda parte de *El Quijote*:
- En la segunda parte, Cervantes no incluyó novelas interpoladas. En cambio, utilizó la técnica narrativa de incluir la primera parte dentro de la segunda, mostrando al personaje literario leyendo su propia historia, al igual que muchos contemporáneos.
- El conocimiento del personaje por parte de los demás propicia una mayor pasividad de Don Quijote, quien se convierte en objeto de burlas, llegando a ser una parodia de sí mismo en la corte de los duques. En contrapartida, Sancho adquiere mayor protagonismo. A la pasividad del protagonista se une la duda, la desconfianza, el desengaño e incluso cierto escepticismo, especialmente a partir del descenso a la cueva de Montesinos (capítulo XXIII) y la derrota en la playa de Barcelona.
- La intención inicial de Cervantes al escribir la segunda parte (1615), diez años después de la primera, fue diferenciarse de Avellaneda. Por ello, hizo que su héroe siguiera una ruta distinta (evitando Zaragoza, por ejemplo) y lo hizo más verosímil que el hiperbólico personaje apócrifo.
Además, se pueden citar otras diferencias, como la inclusión de hechos históricos (la expulsión de los moriscos, el “problema” de los bandidos catalanes, etc.) y la entrada en una ciudad real y nombrada, como Barcelona.