El Fin del Zarismo y el Ascenso del Gobierno Provisional en Rusia

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La Revolución de Febrero de 1917: El Fin del Zarismo

Al participar Rusia en la guerra, las fábricas se transformaron en industrias de guerra. Los productos empezaron a escasear, los precios subieron y la capacidad de los asalariados disminuyó. La escasez y el hambre se extendieron, produciendo una gran mortandad entre los combatientes.

La confianza en el Zar se había hundido y la situación revolucionaria se desató de nuevo; el desastre militar y económico llevó a una revolución de mayor envergadura. Grupos populares salieron a las calles pidiendo el fin de la guerra y la mejora de las condiciones de vida.

El Desarrollo de las Protestas y la Abdicación

El proceso comenzó el 23 de febrero con una gran manifestación que encontró eco en diversas ciudades del imperio y que culminó el 27 de febrero en una huelga general. Durante estas jornadas, fueron formándose grupos de sóviets.

A pesar de la presión, el Zar y su gobierno se negaron a abandonar la guerra. Finalmente, ante la magnitud de la crisis, el Zar decidió abdicar. La Duma tomó protagonismo en la crisis e impuso un gobierno provisional presidido por el príncipe Lvov.

El Gobierno Provisional y la Dualidad de Poder

El nuevo gobierno prometió reformas políticas y sociales para decidir el destino político de Rusia. Sin embargo, pretendió seguir fiel a las alianzas militares y mantuvo a Rusia en la Guerra Mundial.

La caída del Zar no puso fin a los problemas. Las condiciones de vida no mejoraban y los sóviets exigían la retirada de la guerra y no reconocían las leyes del gobierno provisional como legítimas. El gobierno de Lvov fue desbordado por el movimiento popular, liderado por los sóviets, que pedía la profundización de las reformas y el fin de la guerra.

Lenin y el Ascenso de Alexander Kerenski

En este contexto, Lenin había defendido que la revolución debía superar su fase liberal-burguesa para convertirse en una revolución proletaria. Había lanzado la consigna: ¡Todo el poder para los sóviets!

Como las reformas del gobierno no avanzaban, Lvov fue sustituido por un socialista moderado partidario de acelerar las reformas: Alexander Kerenski. Este prometió la celebración de elecciones en noviembre para una asamblea constituyente, pero inició una persecución sistemática de los bolcheviques.

Crisis Militar y el Camino a la Insurrección

Las dificultades del gobierno aumentaron a raíz de un golpe de estado de los militares zaristas para recuperar el poder. Kerenski venció con el apoyo del sóviet y de los bolcheviques, lo que aumentó su popularidad entre las masas. Finalmente, Lenin convenció al partido bolchevique de la necesidad de pasar a la insurrección armada.

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