La Voluntad de Poder en Nietzsche: Significado y Filosofía Vital
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La Voluntad de Poder
Esta es la idea fundamental de la segunda parte de Así habló Zaratustra. Se trata de la expresión que emplea filosóficamente Nietzsche para comprender la vida misma como realidad radical: impulso vital, emoción, pasión, voluntad de dominio, de poder y ley del más fuerte. Como decía nuestro autor: “Donde he encontrado algo vivo, he encontrado voluntad de poder”.
Puede considerarse esta expresión la fundamental y la más proyectiva de Nietzsche, si bien ha dado lugar a interpretaciones extravagantes. Se trata, ante todo, de afirmación propia y proyección de cuantas dimensiones procuran el desarrollo vital de cada uno en sus acciones, en los seres humanos y en la historia. No será con un matiz de dominación y sometimiento de los demás, sino de aspiración a “ser señor de sí mismo”.
Dimensiones de la voluntad de poder
Para Nietzsche, el término voluntad de poder implica:
- Orientación o conocimiento: para seguir viviendo de modo realista, contando con el entorno y con todos los recursos disponibles.
- Valoración: saber apreciar aquellas cosas que favorecen o entorpecen la vida.
Para nuestro autor, la voluntad de poder lleva a desplegar la capacidad de conocer, de proyectar y de arriesgarse; su mayor peligro es el adormecimiento de haberlo conquistado todo y no empeñarse en un perfeccionamiento ulterior.
El complejo de poder frente a la voluntad de poder
Cuando la voluntad de poder se convierte en complejo de poder —es decir, cuando alguien no puede y pretende ejercer el papel de poderoso, como los déspotas, los dogmáticos y los envidiosos—, estos tratan de impedir que los demás puedan.
La lucha de las interpretaciones
Nietzsche habla de la lucha entre las voluntades de poder. Cada individuo es una voluntad de poder; es decir, cada individuo tiene su propia perspectiva, desde la cual ve una determinada verdad. De este modo, surge un conflicto de las interpretaciones. Dicho conflicto o pugna equivale al conjunto de acciones y reacciones que se producen entre la pluralidad de los individuos en cuanto centro de voluntad de poder.
El mundo no es más que un conjunto de acciones y reacciones de la totalidad de los individuos entre sí. No existe ningún mundo verdadero, sino solo este conjunto de acciones y reacciones en perpetuo flujo y movimiento. De ahí que sea importante su afirmación de que conocer es interpretar.