Victima

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1. Concepto de víctima y diferenciación entre víctima directa e indirecta.

En la Declaración sobre los principios fundamentales de justicia para las víctimas de delitos y abusos de poder, aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1985 se entenderá por víctimas las personas que, individual o colectivamente, hayan sufrido daños, inclusive lesiones físicas o mentales, sufrimiento emocional, pérdida financiera o menoscabo sustancial de los derechos fundamentales, como consecuencia de acciones u omisiones que violen la legislación penal vigente en los Estados miembros. A esta definición general se añade que en la expresión de víctima se incluye además, en su caso, a los familiares o personas a su cargo que tengan relación inmediata con la víctima directa y a las personas que hayan sufrido daños al intervenir para asistir a la víctima en peligro o para prevenir la victimación. La Sociedad española de victimología define a la víctima a toda persona que haya sufrido personalmente, de modo directo o indirecto, las consecuencias de un hecho delictivo, haya sido declarada formalmente o no como tal la existencia del mismo por parte de un órgano jurisdiccional. En un sentido más amplio también son consideradas víctimas las personas que hayan sufrido los efectos de la guerra, enfrentamiento armado, catástrofe natural o accidente.Es habitual distinguir entre víctimas directas e indirectas. Las segundas son las que, sin haber sufrido de modo inmediato el delito o acontecimiento traumático, han padecido personalmente las consecuencias que el mismo ha tenido en una persona allegada. .La autonomía del concepto de víctima propio de la victimología se manifiesta en las diferencias existentes entre el mismo y el concepto de sujeto pasivo propio del Derecho penal.  Aunque a menudo, ambos términos son usados como equivalentes, el primero tiene una mayor amplitud. Sujeto pasivo es el titular del bien jurídico protegido, mientras que el término víctima puede designar en sentido extenso a personas afectadas indirectamente por el hecho delictivo que no son el sujeto pasivo,. En sentido victimológico, la idea de víctima se acerca más al concepto del perjudicado, como persona que se ha visto afectada de modo directo o indirecto por las consecuencias del hecho.

2. Victimización primaria, secundaria y terciaria.Esta distinción del proceso de victimización se debe a su carácter complejo .La victimización primaria es el proceso por el que una persona sufre, de modo directo o indirecto, daños físicos o psíquicos derivados de un hecho delictivo o acontecimiento traumático. Los daños no se limitan a los que suponen una afectación al bien jurídico protegido. La victimización secundaria constituye el conjunto de costes personales que tiene para la víctima de un hecho delictivo su intervención en el proceso penal en el que éste es objeto de enjuiciamiento. El concepto comprende los efectos traumatizantes derivados de los interrogatorios policiales o judiciales, la exploración médico-forense o el contacto con el ofensor en el juicio oral. Cabe también considerar los efectos del tratamiento informativo del suceso por parte de los medios de comunicación. La victimización terciaria es el conjunto de costes de la penalización sobre quien la soporta personalmente o sobre terceros. Este concepto tiene que ver con la idea de que los costes del delito sobre las personas y sobre la sociedad deben ser ponderados con los costes de la penalización del infractor para él mismo, para terceros, o para la misma sociedad. Niveles de ansiedad de los internos en los centros penitenciarios, sobre los hijos de mujeres encarceladas que conviven con sus madres en prisión o sobre el impacto del encarcelamiento sobre las personas que dependen económicamente o emocionalmente del penado. La comprensión amplia de los procesos de victimación puede ser todavía completada mediante una referencia a los procesos cognitiavo-conductuales subsiguientes a la criminalización por parte del infractor. Las estrategias de neutralización de la responsabilización por el hecho cometido pasa a menudo por una atribución de la responsabilidad a la víctima. Ello redunda en una revictimación.

4. Aspectos de invisibilidad de la Víctima en Criminología.La selección del objeto de estudio criminológico se centra en aquellos aspectos que hagan referencia al criminal y a la criminalidad, dejando la víctima a un lado. - El positivismo criminológico. Sólo incidentalmente, la Criminología positivista se interesó por la víctima. Esta corriente eligió al infractor como referente exclusivo. Las víctimas eran compadecidas en masa, como dramático colectivo de “justos frente al mal”. La víctima era un mero objeto neutro, pasivo, estático y fungible. La criminalidad residía etiológicamente en la individualidad infractora, aislado de los fenómenos, factores o individualidades relacionadas con su gestación.- El estructural-funcionalismo (años 50 y 60 del siglo XX). Génesis de la criminalidad. La esencia del fenómeno criminal radicaba en la normalizada presión socio-estructural, prescindiendo del pormenor delictivo. El daño de la víctima, su personalidad o los detalles relativos a la dinámica de la victimización, conceptuados como meros epi-fenómenos, eran factores laicos, extra-científicos, y no se estimaba que aportaran luz a las claves esenciales de la criminalidad.- La criminología Radical y Crítica (años 60 y 70) se alzó contra el sistema punitivo como forma de opresión al servicio del capital. La victimización era un hecho burgués. Su opción teórica se centró en los procesos de desviación secundaria. Se factura como desviado a los individuos rebeldes procedentes de colectivos deprimidos. Mirar hacia el lado de la víctima era un gesto reaccionario propio de científicos bajo sospecha, dispuestos a rendir culto a la monolítica reencarnación del buen burgués airado. Dicha censura científica no permite reparar en que los factores sociales de la desviación también potencian la victimización. La marginalidad denota al desviado no menos que a la víctima.- El Interaccionismo simbólico. Quiere evidenciar la interdependencia simbólica de la desviación. Su radio de interés coincide, en alguna medida, con el de la Victimología. Se destaca el valor victimológico de algunas de las elaboraciones interaccionistas, como las de Athens y Luckenbill. Sin embargo, el interés simbólico-interaccionista por la víctima francamente insatisfactorio. Su validación doctrinal se obtenía sólo al coste de la ignorancia científica de la víctima.

5. El aporte de Hans Von Hentig a la Victimología.

El criminal y su víctima (1948), obra pionera de Hans von Hentig. Constituye un verdadero hito referencial en la evolución victimológica. Ya había ensayado un incipiente apunte victimológico en Reflexiones sobre la interacción víctima-ofensor (1933), obra publicada en los Estados Unidos.  A partir de un concepto victimal participativo, reformula von Hentig el criterio científico conforme al cual la víctima es, en algún sentido, verdadera creadora y configuradora de su ofensor, así como de las condiciones de su ofensa, pues en cierto sentido, la víctima conforta y moldea al criminal.  Más integrador, su concepto de actuación delictiva interactiva expresa la visión del delito como consecuencia de una compleja combinación de dos recíprocos procesos de interacción social: el proceso de criminalización (que transforma en infractor a un individuo) y el proceso de victimización (por el que una persona se convierte en víctima). A partir de la efectiva fusión delictiva, ambos se convierten en socios complementarios.  En un posterior estudio, La estafa (1957), desarrolla con amplitud la idea de la víctima contribuyente, incluso potencialmente mal intencionada o dolosa. La víctima de estafa se antoja a von Hentig un óptimo exponente de figura victimal con decisiva incidencia victimogenésica: figura inspirada, en no pocas ocasiones, por un ánimo delictivo no menos intensamente malicioso que el del ofensor final.  La obra de von Hentig no está validada por una firme metodología empírica. Sin embargo, el autor realiza esfuerzos inéditos por aproximarse al rastreo estadístico de datos victimales, orientando a la Victimología hacia su praxis actual.









6. Concepción Mendelsohniana de la Victimología.  -Autonomía: la Victimología es una “Ciencia de las víctimas y de la victimidad”, que sostiene pretensiones de comprensividad e independencia respecto de cualquier otra Ciencia penal. La razón de tal independencia descansa en la noción de “complejo criminógeno”, conjunto de factores criminales y victimales con relevancia etiológica, que es preciso analizar, aislando los factores que competen al criminal de los propios de la víctima. -Concepto amplio de víctima: se define la victimidad como el fenómeno específico que caracteriza a todas las categorías de víctimas, sin importar el origen de su situación. Esta definición acogería también a las víctimas de catástrofes naturales, accidentes laborales, etc. -Carácter interdisciplinar: hoy día es incuestionable el abordaje multidisciplinar y plural de la victimad (Medicina, Derecho, Psiquiatría, Criminología, Cibernética, Ecología…), aunque se tiende a unificar por secciones el abordaje científico, ganando de este modo en homogeneidad y rigor metodológico, pero perdiendo en complejidad e interrelación.

8. Oposición a la teoría culpabilizadora y nuevos postulados reivindicativos.  La etapa reivindicadora se caracteriza por una alianza entre la victimología y los movimientos de víctimas para buscar una base ideológica común. El punto de inflexión lo ocupó un estudio de Amir “Patterns o forible rape”, en el que recogía casos de violaciones en que podría culpabilizar a la víctima, casos en que acordó mantener relaciones sexuales y posteriormente se desdijo, no opuso demasiada resistencia, etc. La crítica que se hacía al modelo victimo-contribuyente era que se trataba de estigmatizador, victimización secundaria y de modo arbitrario. Así, el salvaje arte de culpar, se desplegaría a partir de tres premisas (Ryan, 1971): //La victima es identificada por una anómala condición deficitaria (biológica, actitudinal o comportamental)  .El déficit anterior es causa determinante de la victimización  .La víctima debe rectificar sus déficits para evitar ser revictimizada.  ///La ideología reivindicativa denuncia:

Arbitrariedad y falta de objetividad científica: así se reputan de precipitadores o contribuyentes los propios factores que aduce en tal calidad el victimario, quien de otra parte, se escuda en racionalizaciones o usos de la víctima como agentes de auto legitimación (fattah, 1976).  1Déficit fenomenológico: se elimina la percepción de la víctima, y se incluyen las calificaciones de la policía o el infractor, no se llega a evidenciar el significado pleno de la acción social (Karmen, 2005)   Circularidad y tautología argumentativa: la prueba de que los factores de la victima precipitaron la victimización, no es otra que el hecho de haber ocurrido tal victimización (Weiss y Borges, 1976)  Debilidad empírica.   Aptitud para legitimar la victimización y hacerla socialmente tolerable: deniega el status normativo a la categoría de víctima reprochable, frente a la victima ideal.  //Se han identificado dos estrategias para defender a las víctimas frente a la culpabilización (Karmen, 2004), ambas negadoras de la atribución víctimo-culpabilísta:   2  Correlativo reenvío de culpabilidad al ofensor.   1 Correlativo reparto social de culpabilidad sobre bases de culpabilización del sistema, en términos críticos, co-culpabilidad social (Zaffaroni, 1973).

9. Objetivos de victimología constructivista o promocional.  La victimología promocional se caracteriza por la movilización social de apoyo en la persecución de logros a favor de las víctimas del delito. La nueva etapa constructivista, también nombrada como etapa realista (Walkate y Mawby, 1994) se identifica por sus nuevos objetivos: -Reivindicación de objetivos promocionales relativos a los derechos de la víctima. La victimología constructivista tiene la virtud de humanizar el derecho penal y la ética, tratando de situar a la victima como referentes sociales, por lo que el Derecho penal tendrá que convertirse en Derecho protector de las víctimas. Se entiende por tanto que el Estado social y democrático solo se consolida éticamente por la solidaridad cívica con las víctimas. Se puede decir que la Victimología promocional ha hecho posible la revisión ideológica de la pena, haciéndose evidente que el giro penal hacia la satisfacción de la víctima responde a un fenómeno cultural. Gran importancia cobra la necesidad de neutralizar la victimización del Estado o victimización secundaria, llegando en algunos países a generar un volumen legislativo tal como para componer un “Código de los Derechos de la víctima”. -Elaboración de nuevas praxis de tratamiento y asistencia a las víctimas. Se incide en las necesidades asistenciales, como asesoría jurídica, ayuda financiera institucional, así como tratamientos terapéuticos en los casos de impacto físico y emocional. - Metodología empírica propia.  Las encuestas de victimización enriquecen los datos conocidos a partir de las estadísticas oficiales sobre los delitos. Las encuestas de victimización permiten aproximarse a la auto-percepción y a la vivencia personal de la víctima. - Consolidación de una perspectiva victimológica en tanto Ciencia GlobalSe contempla a sí misma como una asociación científica que se ofrece como foro de discusión, punto de intercambio científico y centro conformador de la nueva conciencia social respecto a las víctimas.

10. Principales postulados de victimología crítica. La victimología crítica viene a desvelar el déficit doctrinal de la victimología promocional, tales como la necesidad de espíritu auto-crítico y de reflexividad científica. Los postulados son: Victimización social. Indica la naturaleza opresivo-estructural e institucional de las victimizaciones, que conciernen a amplios colectivos: obreros, consumidores, inmigrantes... Se denuncia el papel distorsionador de los medios de comunicación y del aparato de la Justicia, cuya estrategia se centra en la retribución y el castigo espectacular/ejemplar, encubriendo la existencia de la victimidad tolerada (pobreza y exclusión social).  Instrumentalización de la víctima. Se evidencia una nueva manifestación de la victimización secundaria: la explotación ideológica de la víctima del delito, que es utilizada por los operadores políticos y mediáticos para conseguir otros objetivos. Se asume la idea de que la víctima debe aceptar todo beneficio que se le ofrezca por parte del aparato político, al margen de que dichos beneficios vayan a mejorar su calidad de vida, no teniendo en cuenta el “derecho a ser dejados en paz”.  Justicia Restauradora. Se tiene en cuenta la plena humanidad de la victima y del ofensor, como potenciales agentes de reconstrucción comunitaria. Se propone un abordaje pacificador o restaurador que incida sobre la misma raíz del conflicto. Obsesión por la seguridad. Modelos de sociedad propios de ciudades fronterizas, obsesionadas por la seguridad. Se denuncia el diseño de una colectividad recelosa e inmersa en cruzadas defensivas que inhiben la espontaneidad y la calidad de las interacciones sociales. En el plano informal, los medios cumplirían una función socialmente constructora de la inseguridad. En el plano institucional el Estado postula consignas de protección basadas tanto en tecnologías de la defensa como en el aseguramiento frente al riesgo, en el marco de una política criminal de sospecha. En definitiva, la evitación del delito se convierte en principio organizativo de la sociedad cotidiana. Emotivización victimológica. Se denuncia una regresiva emotivización de la vida cotidiana. Una cada vez más frecuente construcción social de la vulnerabilidad, en detrimento de la entereza personal o comunitaria ante la adversidad. Se denuncia también una construcción de la victimidad, que estarían generando dependencia de la víctima a los mecanismos asistenciales existentes, promoviendo una adhesión al status emocional de víctima. Clarificación de la asistencia. Se postula una mayor explicitud en las técnicas de abordaje, para una urgente clarificación victimológica de la eficacia asistencial dispensada a la víctima. La creciente inversión del estado en las intervenciones con víctimas convierte en una prioridad el discernimiento y consenso científico sobre terapias útiles y terapias ineficaces.




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