Vicente Aleixandre y los poetas clave de la Generación del 27: obras, etapas y estilos
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La Generación del 27: vida y obra de sus poetas representativos
La vida y la obra de Vicente Aleixandre recorren diferentes etapas, desde el surrealismo hasta una mayor reflexión, y resumen buena parte de la evolución de los autores de esta Generación del 27, de la que es uno de los mejores representantes (recordemos que le fue concedido el Premio Nobel de Literatura en 1977). Su poesía recoge un mundo caótico, pero grandioso, en el que se constata la imperfección humana y el deseo de comunicación con la creación.
Vicente Aleixandre
En sus primeros libros deja patente ese deseo de fusión con la naturaleza, aunque aparezca el pesimismo. En su primera etapa encontramos Sombra del paraíso, en la que imagina un paraíso perdido, sin dolor ni muerte, y una obra plenamente surrealista como Espadas como labios, donde el amor es una posibilidad de liberación personal. En años sucesivos aparece Historia del corazón, en la que ha desaparecido el hermetismo poético y prácticamente todo rastro de surrealismo. Este reaparece en obras como Poemas de la consumación, con una poesía más reflexiva en la que se puede observar una mayor comprensión de la vida. La última de sus obras fue Diálogos del conocimiento, de carácter filosófico y con largos poemas.
Jorge Guillén
Jorge Guillén es el poeta más característico de una «poesía pura» e intelectual en este grupo. Guillén condensa en su obra sus sensaciones y sus sentimientos a partir de su experiencia. La unidad de sus versos queda recogida bajo el título general Aire nuestro, que consta de varias obras: Cántico (un poemario vitalista en el que expresa su entusiasmo por la vida y la armonía de un mundo perfecto), Clamor y Homenaje.
Gerardo Diego
Gerardo Diego cultiva una poesía de vanguardia, sobre todo creacionista, y una poesía enraizada en la lírica tradicional y clásica. En la primera se sitúan obras como Manual de espumas, en la que busca la belleza verbal y la sugestión del lector. En la poesía tradicional encontramos, por ejemplo, Versos humanos, con estrofas variadas.
Pedro Salinas
Pedro Salinas plasma su experiencia vital y amorosa en una poesía reflexiva y sobria en el lenguaje, aunque muy elaborada y cargada de emociones. La obra poética más importante de Salinas es La voz a ti debida, con una gran carga conceptual. El tema fundamental es el amor. No debemos olvidar en la obra de Salinas su faceta de crítico literario y ensayista. La obra que podríamos destacar es El defensor, título bajo el que incluye diversos temas sobre las cartas, el lenguaje o la lectura.
Dámaso Alonso
En Dámaso Alonso confluyen también las actividades de poeta y crítico. En este último terreno desentrañó la obra de Góngora. Como poeta, él mismo dijo que lo era «a rachas», ya que sus momentos de creación se hallan separados por largos lapsos de tiempo. En su obra poética destaca Hijos de la ira, un libro de poesía desarraigada y tremendamente humanizada. Dámaso Alonso utiliza el verso libre y un lenguaje desgarrado que le sirven para gritar su rebeldía, la angustia y el dolor por un mundo lleno de miserias, de injusticia y de muerte.
Luis Cernuda
Luis Cernuda escribe versos en los que recoge el sentimiento amoroso con un tono de tristeza, además de mostrar su inconformismo en una época llena de prejuicios sociales. Toda la obra de Cernuda queda reunida bajo el título general de La realidad y el deseo. Frente a una realidad oscura, Cernuda presenta la idealización y la nostalgia de un mundo perdido, un paraíso clásico. En su obra hay influencias del surrealismo y de la pureza poética de Juan Ramón Jiménez. Poco antes de su muerte, Cernuda publicó Desolación de la quimera, donde aparecen como temas fundamentales el recuerdo de España y la juventud perdida.
Rafael Alberti
Rafael Alberti es autor de una lírica variada en la que podemos observar la presencia de una vena popular o clásica, la poesía surrealista y el verso comprometido. Entre sus obras destacan Marinero en tierra, en el que aparece el recuerdo del mar; Cal y canto, de corte gongorino y con estrofas clásicas; y Entre el clavel y la espada, escrito en el exilio, donde es frecuente el tono de nostalgia.