A través de una niebla caporal de tabaco

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SANRE DERRAMADA:¡


Que no quieroDile a que no quierode Ignacio ¡Que no quiero La luna
Caballo dey lacon sauces  ¡Que no
Que mi¡Avisad a con su¡Que no
La vaca del pasaba su sobre un derramadas y los toros casi muerte mugieron como hartos de
No.

¡Que no

Por las gradas con toda
Buscaba ely elamanecer
Busca su y el sueño
Buscaba su y encontró ¡No me digáis No quiero cada vez con ese chorro los tendidos sobre la pana de muchedumbre¡Quién me grita ¡No me digáis No se cerraron cuando viopero las levantaron Y a través hubo un aire que gritaban mayorales No hubo que comparársele ni espada ni corazón Como un su maravillosa y como su dibujada Aire de le doraba donde su de sal y de¡Qué gran ¡Qué buen¡Qué blando ¡Qué duro¡Qué tierno ¡Qué deslumbrante¡Qué tremendo banderillas Pero ya
Ya los musgosabren con la flor de Y su sangre cantando por resbalando por vacilando sintropezando con como una largapara formar junto al¡Oh blanco ¡Oh negro¡Oh sangre ¡Oh ruiseñor No.
¡Que no Que no que no hayno hay no hay canto no hayNo. 

¡¡Yo no


MUERTE DEANTOÑITO:


Voces de cerca del Guadalquivir. Y se murió de perfil.
Voces antiguas voz de clavel varonil. Se volverá a repetir.
Les clavó mordiscos de jabalí. Su cabeza en un cojín.
En la lucha jabonados de delfín. Encendieron un candil.
Bañó con su corbata carmesí, llegan a Benamejí,pero eran y tuvo que sucumbir. Cerca del Guadalquivir.
Cuando las rejones al agua gris, (De Romancero Gitano)
cuando los verónicas de alhelí,voces de cerca del Guadalquivir.*

-Antonio Torres

Cambrorio de dura crin,moreno de voz de clavel varonil:
¿Quién te ha cerca del Guadalquivir?
-Mis cuatro hijos de Benamejí.
Lo que enya lo envidiaban en mí.
Zapatos colormedallones de marfil,y este cutis con aceituna y jazmín.
-¡Ay, Antoñitodigno de una Emperatriz!ªAcuérdate de
Porque te vas a morir
-¡Ay, Federicollama a la Guardia Civil!

Ya mi talle

Como caña de maíz.

Ciprés:


Enhiesto surtidor de sombra y sueño
que acongojas el cielo con tu lanza.
Chorro que a las estrellas casi alcanza
devanado a sí mismo en loco empeño./Mástil de soledad, prodigio isleño,
flecha de fe, saeta de esperanza.
Hoy llegó a ti, riberas del Arlanza,
peregrina al azar, mi alma sin dueño./Cuando te vi señero, dulce, firme,
qué ansiedades sentí de diluirme
y ascender como tú, vuelto en cristales,/como tú, negra torre de arduos filos,
ejemplo de delirios verticales,
mudo ciprés en el fervor de Silos

.

IMSOMNIO:

Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres (según las últimas estadísticas).
A veces en la noche yo me revuelvo y me incorporo en este nicho en el que hace 45 años que me pudro,
y paso largas horas oyendo gemir al huracán, o ladrar los perros, o fluir blandamente la luz de la luna.
Y paso largas horas gimiendo como el huracán, ladrando como un perro enfurecido, fluyendo como la leche de la ubre caliente de una gran vaca amarilla.
Y paso largas horas preguntándole a Dios, preguntándole por qué se pudre lentamente mi alma,
por qué se pudren más de un millón de cadáveres en esta ciudad de Madrid,
por qué mil millones de cadáveres se pudren lentamente en el mundo.
Dime, ¿qué huerto quieres abonar con nuestra podredumbre?
¿Temes que se te sequen los grandes rosales del día, las tristes azucenas letales de tus noches?

MUELLE DEL RELOJ:


A través de una niebla caporal de tabaco 
miro al río de Francia 
moviendo escombros tristes, arrastrando ruinas 
por el pesado verde ricino de sus aguas. 
Mis ventanas 
ya no dan a los álamos y los ríos de España./Quiero mojar la mano en tan espeso frío 
y parar lo que pasa 
por entre ciegas bocas de piedra, dividiendo 
subterráneas corrientes de muertos y cloacas. 
Mis ventanas 
ya no dan a los álamos y los ríos de España./Miro una lenta piel de toro desollado, 
sola, descuartizada, 
sosteniendo cadáveres de voces conocidas, 
sombra abajo, hacia el mar, hacia una mar sin barcas. 
Mis ventanas 
ya no dan a los álamos y los ríos de España./Desgraciada viajera fluvial que de mis ojos
desprendidos arrancas
eso que de sus cuencas desciende como río
cuando el llanto se olvida de rodar como lágrima.
Mis ventanas 
ya no dan a los álamos y los ríos de España.

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