El Tratado de Tordesillas: La División del Nuevo Mundo entre España y Portugal (1494)
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El Tratado de Tordesillas (1494)
El Tratado de Tordesillas fue un compromiso suscrito en Tordesillas (actualmente en la provincia de Valladolid, España) el 7 de junio de 14941 entre los Reyes Católicos, Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón, y el rey Juan II de Portugal. En virtud de este acuerdo, se establecía un reparto de las zonas de conquista y anexión del denominado Nuevo Mundo mediante una línea divisora en el océano Atlántico y de los territorios adyacentes. El tratado se firmó con el objetivo principal de evitar conflictos entre las coronas de España y Portugal, ambas interesadas en el control de los mares y tierras exploradas por sus marineros.
Contexto Histórico: Descubrimientos y Rivalidades
El proyecto de Cristóbal Colón de alcanzar la India de las especias navegando hacia poniente fue inicialmente rechazado por el rey portugués Juan II. Esta idea tampoco fue muy bien acogida por los Reyes Católicos en un principio, debido a que se consideraba un plan con ingenuas pretensiones y llegaba en un mal momento económico, acompañado de un gran desgaste bélico para la Corona de Castilla debido a la reciente toma de Granada. Sin embargo, finalmente Colón consiguió que sus planes fuesen apoyados económica y moralmente por los reyes de Castilla, otorgándosele la aprobación de su petición entre enero y abril de 1492. Pudo así zarpar desde el puerto de Palos el 3 de agosto de 1492 hacia Canarias, para desde este lugar proseguir hacia el oeste, procurando no contravenir el tratado existente con Portugal.
La división previa que se había implantado entre los reinos castellano y portugués a partir de las Canarias se estableció en el Tratado de Alcáçovas en 1479. Este tratado determinaba que al reino castellano le corresponderían las Islas Canarias, mientras que al reino portugués le pertenecerían los territorios de la costa africana próxima. Además, en este tratado se ponía fin a la beligerancia entre los dos reinos por la sucesión castellana.
La Necesidad de un Nuevo Acuerdo
Cuando el rey Juan II de Portugal conoció la situación geográfica de las tierras descubiertas por Colón, comprendió que el status quo que había otorgado el Tratado de Alcáçovas se había roto y consideró que el dominio sobre aquellas nuevas tierras les pertenecía en función de las limitaciones impuestas a las exploraciones castellanas en dicho tratado.
Su reivindicación llevó a nuevas negociaciones. Antes del acuerdo final, muchas de sus peticiones fueron rechazadas, como la negociación que mantuvo con los Reyes Católicos para dividir el océano en función del Tratado de Alcáçovas (propuesta que no funcionó porque los Reyes Católicos sabían que Juan II carecía de títulos jurídicos sobre todo el océano). El conflicto se intentó solucionar solicitando al Pontífice una fórmula análoga a la que sus antecesores utilizaron respecto de la cuestión africana que había enfrentado a Castilla y Portugal, lo que resultó en la emisión de varias bulas papales (conocidas como Bulas Alejandrinas).
El Acuerdo de Tordesillas
Después de otorgarse varias bulas, la solución definitiva al conflicto la encontraron ambas coronas en el texto que comentamos, el Tratado de Tordesillas. En él se estableció que las zonas de navegación y descubrimiento de castellanos y portugueses quedarían delimitadas en el Atlántico según un meridiano trazado de norte a sur, que se situaba a 370 leguas al oeste de las islas de Cabo Verde. Se concretó que la zona al este de dicha línea sería para Portugal, mientras que la zona oeste sería para España.
Aunque Juan II consiguió una modificación favorable respecto a lo dictado inicialmente por el Papa Alejandro VI en sus bulas, aceptó el acuerdo que se firmó en Tordesillas en 1494. Con el paso de los años, la ocupación portuguesa de los territorios que le correspondían al este de la línea se tradujo en la formación de la nación brasileña, dejando la mayor parte del Nuevo Mundo para la Corona de Castilla.
Resumen y Consecuencias
Refiriéndonos al tema principal, como hemos mencionado, en el Tratado de Tordesillas se acuerda la repartición de las zonas de exploración y conquista del Nuevo Mundo entre Portugal y Castilla. Se definió que las tierras correspondientes a Portugal eran las que estaban al este de una línea situada a 370 leguas al oeste de las islas de Cabo Verde, quedándose Castilla con el resto del hemisferio (lo que, inesperadamente para ellos en ese momento, incluiría la mayor parte de América, a excepción de la protuberancia que formaría Brasil), dividiendo de esta forma el Atlántico en dos zonas de influencia.
Las tierras que Colón descubrió en sus viajes fueron reclamadas en nombre de Isabel y Fernando, recibiendo éstos los derechos sobre ellas como bienes gananciales para la Corona de Castilla.
Como esta cuestión se resolvió principalmente entre Castilla y Portugal, una idea secundaria que podemos deducir es que la Corona de Aragón, aunque unida dinásticamente a Castilla bajo los Reyes Católicos, quedó inicialmente al margen de la administración directa de este conflicto de intereses y de los beneficios de las Indias.
La unión de los Reyes Católicos era dinástica y personal, no institucional en todos los ámbitos. El derecho aplicado en las Indias no fue más que una promulgación del derecho castellano, de ahí la clara hegemonía castellana en la empresa americana.