La Transición Española: del franquismo a la Constitución de 1978 y el Estado de las Autonomías

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La Transición española

Transición: el período que va desde la muerte de Franco hasta la aprobación de la Constitución de 1978 se alargaría hasta la victoria del PSOE en 1982. Fue un momento excepcional que pasó de la dictadura franquista a una democracia con Constitución. Sus artífices fueron Suárez y el Rey, con la colaboración de Fernández Miranda, preceptor del Rey y padrino político de Suárez, el PCE y los partidos de la oposición y, sobre todo, la sociedad española, en un clima de consenso en el que todos llegaron a acuerdos cediendo.

Oposición y consenso: movilización de la oposición

El consenso se fue imponiendo poco a poco, y el éxito de las reformas dependía de todos. Tras la muerte de Franco, la oposición inició un proceso de unión: en 1974 se creó la Junta Democrática española, dirigida por el PCE, y en 1975 la Plataforma de Convergencia Democrática, dirigida por el PSOE. La oposición defendía la ruptura democrática: un gobierno provisional fuerte, una amnistía general, libertades políticas, el reconocimiento de las nacionalidades históricas y elecciones democráticas. La elección de Suárez y la aprobación popular del referéndum acercaron a la oposición a las posturas de una ruptura pactada. La sociedad presionó al gobierno para acelerar las reformas con movilizaciones políticas, sindicales y recitales de música.

Pactos de la Moncloa

Todas las fuerzas políticas y sociales se unieron para hacer frente a la crisis económica, las tensiones sociales y el terrorismo. El referente del consenso se centró en dos objetivos:

  1. Reforma y saneamiento de la economía: ante el precio del petróleo, la falta de inversiones, la necesidad de reducir la inflación y el déficit exterior, regular los salarios, luchar contra el fraude fiscal y aumentar los impuestos.
  2. Garantizar la libertad de expresión, de reunión y de asociación: regulación de los medios de comunicación, reforma del Código Penal y reorganización de las fuerzas del orden público.

Las dificultades provocaron que, en el apartado económico, no llegaran a cumplirse los objetivos previstos.

Elecciones, Constitución y autonomías

De abril a junio de 1977 hubo una intensa legalización, tensiones en el búnker, tensiones con el Ejército y don Juan renunció a sus derechos al trono.

1. Elecciones democráticas

Las Cortes fueron bicamerales: un Congreso de los Diputados con 350 escaños y un Senado con 207 votos, con más del 78% de participación del censo. El Rey confirmó a Suárez como presidente del Gobierno.

Nuevas Cortes y Constitución

Las nuevas Cortes Constituyentes tuvieron como tarea redactar y aprobar una Constitución. Se creó una Comisión de Asuntos Constitucionales que designó a siete de sus miembros para redactar el texto constitucional. La Constitución fue aprobada por el Congreso y el Senado, y el documento se sometió a referéndum el 6 de diciembre de 1978. Así se cerraba el proceso constituyente y se configuraba el sistema democrático.

La Constitución de 1978 define un Estado social y democrático de Derecho, con valores como la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político. Su contenido básico:

  • La soberanía nacional reside en el pueblo español.
  • La forma política del Estado es la monarquía parlamentaria.
  • Se reconoce la indisoluble unidad de la Nación española y el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones.
  • Garantiza los derechos humanos y las libertades, así como la libertad religiosa y la aconfesionalidad del Estado.
  • Los derechos están protegidos por el Defensor del Pueblo, el Tribunal Constitucional y el Poder Judicial.
  • Tres poderes: legislativo (Cortes Generales: Congreso de los Diputados y Senado), ejecutivo (Gobierno, bajo el control del Parlamento) y judicial (jueces y magistrados).

Configuración del Estado de las Autonomías

Durante el franquismo existieron el centralismo y la prohibición de las peculiaridades regionales. Al inicio de la Transición surgieron manifestaciones que reclamaban el reconocimiento de los nacionalismos históricos. Con la Ley para la Reforma Política, Suárez inició en 1977 el proceso autonómico y de descentralización del Estado para todas las regiones que lo solicitaran, mediante los preautonomías. La Generalitat y el Consejo General Vasco fueron los primeros estatutos: el vasco y el catalán, en 1979. En 1980 se celebraron las elecciones autonómicas.

El proceso autonómico, iniciado en 1977, se recogió en la Constitución. Fue el tema más discutido y más débil, porque se quiso intentar contentar a nacionalidades y regiones. La Constitución contemplaba dos vías de acceso a la autonomía:

  • Vía rápida para las nacionalidades históricas (art. 151), con mayor autogobierno desde el principio. Accedió Andalucía mediante referéndum.
  • Vía lenta para el resto de regiones (art. 143), con menos competencias.

Entre 1977 y 1983 se llegó a 17 comunidades autónomas, más las dos ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. Cada una cuenta con instituciones propias: asamblea legislativa, consejo de gobierno y presidente. Los continuos recursos ante el Tribunal Constitucional evidencian los problemas que surgen entre ellas o con el Estado. Sin embargo, todas las comunidades autónomas han reformado y ampliado sus competencias en sus estatutos.

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