Transformaciones Económicas, Sociales y Artísticas en la Hispania Antigua
BLOQUE 1
Diferencias económicas entre el Paleolítico y el Neolítico
Los pobladores del periodo Paleolítico eran depredadores y su economía era de subsistencia, basada en la caza, la pesca y la recolección de frutas. Se trataba de una sociedad nómada, estructurada por familias de trabajadores y dependiente de las condiciones climáticas favorables. Su organización social era colectiva y vivían en grupos sin una diferenciada jerarquización social. El medio climático de la península era muy diferente del actual; el hombre, para protegerse del frío, vivía en cuevas. Su forma de vida era depredadora y la necesidad de colaborar para cazar grandes animales determinaba un cierto tipo de organización social.
A partir del año 5000 a. C. aparecieron en la Península Ibérica las primeras comunidades neolíticas que, a diferencia del Paleolítico, desarrollaron una economía productora, ya que se inicia la producción de alimentos con el comienzo de la agricultura y la ganadería. Se pasa de una sociedad nómada depredadora a una sedentaria y productora, y de una sociedad tribal a una organizada en comunidades estables y en grupos sociales.
Concepto de Romanización
La conquista de la Península Ibérica por los romanos se inició en el siglo III a. C. y terminó en el siglo I a. C. La Romanización es el proceso por el cual los habitantes de la Península Ibérica van a abandonar sus formas de vida tradicionales y van a adoptar las de los romanos. Este proceso se llama aculturación y, aplicado a este momento histórico, Romanización.
Los factores de la Romanización fueron:
- La vida urbana
- Las vías de comunicación
- El comercio
Roma se aprovechó de las ciudades existentes en la península y, en otras zonas, fundó ciudades con pobladores romanos. El desarrollo de un amplio sistema de calzadas favoreció el intercambio comercial y la llegada de pobladores y ejércitos. Las principales comunidades estaban comunicadas entre ellas y con Roma a través de la Vía Augusta.
El ejército fue un importante vehículo de romanización. Los soldados llevaban la lengua, creencias y costumbres de Roma y las difundieron por todo el Imperio. Además, al término del servicio militar, se asentaban en tierras entregadas por Roma. No todos tenían el título de ciudadanos romanos, que significaba tener privilegios y un alto honor; lo recibía la gente que colaboraba con Roma. La presencia romana introdujo el latín, en primer lugar la religión politeísta romana y luego el cristianismo, y el derecho romano. Todos estos elementos cohesionaron dentro del imperio a los habitantes de la Península Ibérica.
Pintura Cantábrica y Levantina
En el arte rupestre en la Península Ibérica destacan dos tipos: el arte rupestre del Paleolítico superior en la región cantábrica y el arte rupestre postpaleolítico en el Levante.
La zona Cantábrica
En el Cantábrico, las imágenes fueron realizadas en cuevas profundas y oscuras, y se han vinculado a motivaciones mágicas o religiosas. En cuanto al tema, predominan las figuras aisladas de animales, aunque también aparecen signos abstractos. En cuanto a la técnica, se utilizan combinaciones de colores, es decir, la policromía.
La zona Levantina
La pintura levantina representa características muy diferentes a las cantábricas. En cuanto al tema, las figuras humanas asumen el protagonismo y se les representa formando escenas muy variadas: cacerías de diversos animales, recolección de miel, etc., con un marcado sentido narrativo. En cuanto a la técnica, las figuras tienen formas muy estilizadas, casi esquemáticas. Son prácticamente monocromas, utilizando apenas el ocre y el negro.
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