Transformaciones económicas e industriales en los siglos XIX-XX: innovación, capital y el ascenso de Estados Unidos
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Transformaciones económicas e innovaciones tecnológicas (siglos XIX-XX)
En primer lugar, hubo un proceso de aumento de la riqueza y de la renta en una proporción creciente de países del mundo. Los cambios económicos estructurales implicaron una creciente oferta y demanda de productos. Aumentó mucho la cantidad de inventos e innovaciones económicas. Según Schumpeter, la fuerza innovadora produce bienes nuevos, con mayor demanda, más eficientes y baratos y que, a su vez, son más atractivos a los gustos y preferencias del consumidor.
Durante los siglos XIX y XX, la intensidad del proceso innovador aumentó considerablemente. A continuación se recogen algunas de las innovaciones y hitos tecnológicos mencionados:
Innovaciones clave y fechas
- 1769: Watt patentó la máquina de vapor, que accionaría la energía mecánica de las fábricas y del ferrocarril.
- Siglo XIX: Lenoir inventa el primer motor de combustión interna con gas y aire.
- 1859: Edwin Drake extrae petróleo en Estados Unidos.
- 1870: Nace el primer motor eléctrico.
- 1878: Edison inventa la bombilla incandescente.
- 1882: Se inaugura en New York la primera central eléctrica.
El propio proceso innovador y la aplicación de estos inventos al mundo de la producción transformaron el proceso organizativo de las empresas. Cada empresa tenía una ubicación física: la fábrica, que era más fácil de gestionar. El proceso innovador revolucionó la gestión de las empresas, dando lugar a lo que se llama la segunda revolución industrial.
Organización empresarial y formas de financiación
Durante la segunda mitad del siglo XIX nacieron las sociedades anónimas. Esta transformación es muy relevante porque agilizó las formas de financiar las empresas que se encontraban a gran distancia. Los procesos migratorios se vieron acompañados de grandes movimientos de capital. De forma más específica, estos capitales financiaron, sobre todo, el desarrollo de la red ferroviaria por todo el mundo y las compañías de ferrocarril.
Al intensificarse mucho la inversión en compañías que hacían un gran uso del capital financiero, se expandió también la banca y se formó el mercado de valores, con la Bolsa de Londres como centro de las finanzas mundiales. Los empresarios y ciudadanos seguían día a día la evolución del valor de los activos, lo que impulsaba el negocio a ultramar.
En una fase inicial, hasta mediados del siglo XIX, estos flujos de capital procedían de Inglaterra e iban a financiar la industrialización de los países del continente europeo; en una segunda fase, desde 1850, los países del continente pudieron satisfacer sus necesidades de ahorro e incluso exportar capital a otros continentes coloniales.
El ascenso de los Estados Unidos
El modelo americano de industrialización desciende directamente del europeo, aunque presenta diferencias en cuanto al contexto y en sus modalidades de realización. La colonización de Estados Unidos comenzó en el siglo XVII. El único episodio de confrontación a gran escala fue la Guerra de Secesión (1861-1865), que enfrentó a los estados del Norte con los del Sur y que concluyó con la victoria de los primeros sobre los segundos y la abolición de la esclavitud.
El desarrollo industrial no comenzó de forma rápida cuando se constituyó como nación independiente en el siglo XVIII. Los salarios eran relativamente altos y la tendencia a la mecanización era fuerte. Sin embargo, los ferrocarriles, desde mediados del siglo XIX y sobre todo después de la guerra civil, marcaron el auténtico despegue del país, unificando su mercado y facilitando la expansión económica.
Conclusiones breves
- La innovación tecnológica y la organización empresarial transformaron la producción y la gestión en los siglos XIX y XX.
- Los flujos de capital y la creación de formas modernas de financiación (sociedades anónimas, banca, bolsa) impulsaron la industrialización global.
- Estados Unidos adoptó el modelo europeo de industrialización, adaptándolo a su propio contexto, y consolidó su crecimiento gracias, en gran parte, a la expansión ferroviaria.