Transformaciones Económicas Globales: La Segunda Revolución Industrial, el Imperialismo y el Capitalismo del Siglo XIX

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LA SEGUNDA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL Y EL IMPERIALISMO

1. LAS NUEVAS FORMAS DEL CAPITALISMO

1.1. La expansión de la industrialización

Gran Bretaña dominaba la economía mundial y, hacia 1870, cerca de la cuarta parte de la producción industrial se fabricaba en ese país. Londres era la capital del mercado mundial. La nación en la que se había producido la Revolución Industrial y el desarrollo del capitalismo había triplicado su población. Gran Bretaña mantuvo su hegemonía durante el siglo XIX y fue la primera potencia mundial hasta 1814. La industrialización francesa empezó a crecer entre 1850 y 1870. En Italia, la burguesía del norte impulsó la construcción ferroviaria para promover el desarrollo industrial. En Rusia, el Estado favoreció el desarrollo de las industrias pesadas. En las dos últimas décadas del siglo XIX, la industrialización siguió avanzando por Europa. La novedad de ese final de siglo fue la aparición de nuevas potencias industriales.

1.2. Las nuevas potencias industriales

A comienzos del siglo XIX, Alemania estaba formada por un conjunto de estados independientes. La unificación política de 1871 contribuyó a un rápido e intenso desarrollo económico e industrial. Alemania se benefició de su incorporación tardía a la industrialización. En el caso alemán, la relación de la banca y del Estado con la industrialización fue importante: la primera aportaba el capital necesario para las grandes empresas y el segundo, la voluntad política de convertir a la nación en una gran potencia económica. En 1913, la industria química era la más importante del mundo. Su creciente capacidad de producción la convirtió en la principal potencia industrial del continente y, como consecuencia, se agudizó la competencia y la rivalidad que mantenía con Reino Unido. El gran número de emigrantes europeos, la colonización del Oeste y la abundancia de recursos explican la configuración de la nueva potencia. El crecimiento económico se aceleró en la década de 1850-1860 con la expansión de las industrias textil, metalúrgica y minera. La construcción del ferrocarril incidió en el desarrollo de la industria pesada. Estados Unidos adoptó y desarrolló los sistemas de producción capitalista que encaminaron al país hacia la hegemonía mundial.

1.3. Los ritmos de la economía capitalista

La mundialización de la economía fue un proceso que se intensificó desde finales del siglo XIX. El desarrollo industrial y capitalista impulsó una interrelación de la economía mundial. La producción de las grandes potencias llegaba a todo el mundo, apoyada por la revolución de los transportes. La expansión del capitalismo se llevó a cabo mediante la formación de un mercado internacional. Esta nueva forma del sistema capitalista se caracterizaba por estar sometida a unos ritmos cíclicos, en los que se alternaban períodos de expansión de la producción con etapas de depresión y crisis. Las crisis económicas en las sociedades preindustriales eran de escasez: las malas cosechas reducían la cantidad de productos y se producía una subida de precios. Las crisis del nuevo sistema capitalista eran de superproducción industrial: las empresas acababan produciendo por encima de las posibilidades de consumo.

1.4. La Primera Gran Depresión del capitalismo: 1873-1896

En 1873 se produjo una gran crisis económica. Pero esta nueva recesión inauguró un largo período que se denominó la Gran Depresión. La agricultura fue la primera víctima porque la producción agraria se estaba incrementando de forma notable. Los mercados europeos se vieron invadidos de productos agrarios que eran producidos con costes menores y vendidos a precios más bajos. El sector industrial y financiero siguió la misma pauta que el sector agrario. En 1873, el crash de la Bolsa de Viena fue seguido de quiebras bancarias en los grandes países industriales. El resultado fue el descenso de los precios y el aumento del paro obrero. La crisis afectó también a las estructuras sociales. Se intensificó la competencia entre las empresas y aumentó la rivalidad entre las potencias para controlar los recursos económicos y los mercados.

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