Transformación y Valor del Paisaje Agrario: Retos y Conservación
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Tradicionalmente, la agricultura insular ha coexistido con una notable cabaña de ganado caprino. Todos los paisajes agrarios comparten su espacio con otras actividades que no son las agrarias, como las turísticas y recreativas o las segundas residencias, convirtiéndose estas zonas en “rururbanas”.
Algunos se encuentran en crisis; son aquellos que se han ido despoblando y que se encuentran abandonados. Sin embargo, sus valores en cuanto a biodiversidad, morfología agraria o patrimonio cultural son grandes y necesitan mantenerse. Entre estos paisajes encontramos:
- a) Las huertas cercanas a pueblos: Regadas por ríos y arroyos, dan personalidad al paisaje y tienen unos elementos a respetar como son los cultivos, manantiales, acequias, albercas, molinos y casas. Constituyen unos paisajes agrarios muy interesantes que además forman parte del patrimonio cultural y medioambiental del territorio.
- b) Los paisajes agrarios de montaña: De gran extensión y variables condicionamientos, también se encuentran en crisis la mayoría de las veces porque los productos obtenidos en ellos no ofrecen viabilidad económica a los agricultores.
- c) El litoral: En otro tiempo destinado a cultivos tradicionales, ha sufrido la presión del turismo y de la especulación urbana, y en algunos casos se ha transformado en un paisaje agrícola intensivo de cultivos protegidos.
- d) El paisaje de olivar de montaña: Propiamente andaluz. En torno a él se ha creado una cultura importante, tanto para la economía como para la vida de los andaluces. Sin embargo, en algunas zonas, por abandono, se han ido adehesando, aprovechándose para la ganadería y con poca recogida de aceituna.
- e) La dehesa: Con la expansión agrícola de los siglos XIX y XX se han ido reduciendo. Las causas de su degradación se deben al envejecimiento del arbolado por falta de renovación, invasión del matorral, erosión y falta de incorporación tecnológica. En Andalucía, el paisaje de la dehesa es particularmente importante en Sierra Morena, en las sierras gaditanas y en algunas sierras de la Subbética.