Transformación y Crisis de la Economía Española en el Siglo XX
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1. El atraso económico como escudo ante la Gran Depresión
La Gran Depresión tuvo su origen en el crac de la bolsa de Nueva York de 1929, que provocó una gran crisis en Estados Unidos y se expandió a nivel mundial a través del canal financiero y del comercio exterior. La vía del comercio exterior afectó a España debido a que la protección existente en la época (aranceles y devaluación de la moneda) no fue suficiente para evitar el contagio internacional. Se redujeron las importaciones, las exportaciones y la inversión extranjera, produciéndose además un retorno de emigrantes a causa de la crisis.
Sin embargo, en los años 30 la situación empeoró, ya que no se aplicaron devaluaciones competitivas ni políticas de "empobrecimiento del vecino", y tampoco se aumentó la protección arancelaria hasta 1933; todo esto deterioró nuestro saldo comercial. La vía del canal financiero afectó principalmente a los países deudores con Estados Unidos (tras la Primera Guerra Mundial) y a los pertenecientes al sistema del Patrón Oro.
Impacto en España y factores de resistencia
La crisis afectó a España por esta vía debido a que se persiguió la ortodoxia financiera y no se aplicaron devaluaciones competitivas. Además, se ancló la cotización de la peseta al franco francés, que encabezaba el "bloque del oro" de los últimos países que se mantenían fieles al sistema. Sin embargo, los efectos fueron menores por tres razones fundamentales:
- Existencia de reservas acumuladas de la Primera Guerra Mundial.
- No pertenencia al sistema del Patrón Oro.
- Aislamiento del entramado de recuperación de Europa Central.
En España no se puede hablar de una Gran Depresión durante estos años, sino más bien de una recesión económica. Esto se debe a que España era una economía atrasada, todavía dependiente de su sector agrario y con escasa apertura a los mercados internacionales. Por lo tanto, la economía española en esta época dependía de los resultados de las cosechas agrarias, que no fueron malas durante estos años, lo que ayudó a consolidar el PIB. Por otro lado, la agricultura y los servicios ayudaron a suavizar algunas crisis en la industria y la construcción, mientras que nuestro atraso bancario también nos ayudó a evitar un desastre similar al de Europa Central.
2. El modelo de crecimiento intensivo en trabajo de la posguerra
En la inmediata posguerra se impuso una dictadura en España; por lo tanto, el Estado buscó llevar un control total de la economía mediante políticas sobre precios, cantidades, inversiones, comercio exterior y mano de obra. En cuanto a esta última, se presentó un modelo intensivo en trabajo. Esto fue así debido a que el trabajo era el factor más abundante y barato, caracterizado por una baja cualificación. En contraste, el capital era un factor caro y escaso.
Obstáculos a la inversión y capitalización
En la inmediata posguerra resultó muy difícil renovar el capital (máquinas, herramientas, etc.) debido a graves problemas de financiación:
- Autarquía: Las políticas de la dictadura defendían el aislamiento internacional, impidiendo el acceso a la tecnología y a la inversión extranjera.
- Capacidad de inversión interna: La Hacienda Pública no recaudaba lo suficiente debido a la falta de capacidad de gestión, la resistencia de las clases altas y la ausencia de datos fiscales.
- Gasto público: Una gran parte del presupuesto se destinaba a defensa.
Todo esto provocó un gran endeudamiento que, junto con el efecto de las políticas autárquicas, anuló la capacidad de inversión para renovar el capital productivo.
3. El impacto diferencial de la crisis de los años 70 en España
En los años 70, España atravesó un período de inestabilidad política derivada de la incertidumbre provocada por el estado de salud del dictador. Esto hizo que el impacto de la crisis de los 70 fuera mayor que en otros países, ya que no se enfrentó el problema a tiempo, agravándolo. La coincidencia del estallido de la crisis con la situación política complicó la toma de decisiones, impidiendo que las autoridades aplicaran políticas de ajuste duras.
Medidas contraproducentes y estanflación
El objetivo inicial fue que la población no se percatara de la crisis, por lo que se llevaron a cabo medidas para intentar ocultarla que acabaron empeorando la situación:
- Se amortiguó la subida del precio del petróleo, aumentando su consumo y agravando el déficit comercial.
- Se mantuvo una política monetaria de bajos tipos de interés para financiar a empresas endeudadas, buscando sostener el crecimiento y el empleo.
- Se realizó una devaluación de la peseta en 1976 para reducir el déficit, aunque esto mermó la capacidad de compra exterior.
Finalmente, las consecuencias llegaron inevitablemente, provocando un aumento del desempleo y del déficit presupuestario, además de la caída de la inversión y el ahorro de las familias. Todo esto hizo que la economía española viviera con más intensidad los efectos de la estanflación.
4. La debilidad de la demanda interna: Siglo XIX vs. Siglo XX
Desde mediados del siglo XIX hasta la actualidad, la economía española se ha caracterizado por una débil capacidad de demanda interna. Este fenómeno se puede analizar en dos momentos clave:
Finales del siglo XIX
La llegada de productos agrícolas a precios bajos estimuló la aplicación de aranceles proteccionistas. Esto mantuvo una agricultura ineficiente y atrasada pero rentable, condenando al sector industrial a un mercado interior de demanda débil. A esto se sumó el endeudamiento de la Hacienda por el déficit comercial y la pérdida de las colonias. La financiación mediante deuda pública y el Decreto Echegaray (emisión de billetes por el Banco de España) provocó inflación, disminuyendo el poder adquisitivo de la población.
Finales del siglo XX
Tras la crisis de los 70, la inestabilidad política agravó las consecuencias económicas. El aumento del déficit presupuestario, el desempleo masivo, la caída del ahorro y la elevada inflación redujeron drásticamente el poder adquisitivo. Al igual que en el siglo XIX, la demanda interna se mantuvo débil debido a que la población perdió capacidad de consumo real frente a la crisis.
5. Industrialización y terciarización en la década de 1960
Durante el franquismo desarrollista, el sector industrial fue el motor del crecimiento económico, liderando los cambios estructurales. Se produjo un aumento de la producción y el empleo, especialmente en las industrias de bienes de producción. Este avance fue posible gracias a la intervención del FMI en 1959, que permitió transitar de un modelo intensivo en trabajo a uno intensivo en capital, favoreciendo la productividad y la ratio de capitalización.
El auge del sector servicios
A pesar de culminar el proceso de industrialización, la industria no fue el sector que más creció en los años 60. La economía española experimentó una rápida terciarización debido a varios factores:
- Aumento de la construcción de viviendas y servicios urbanos.
- Expansión de la comercialización y transformación del comercio minorista en grandes áreas.
- Crecimiento de la banca y los seguros.
- El boom del turismo y sus potentes efectos de arrastre sobre el resto de la economía.
Estos factores provocaron que el sector servicios superara al industrial en términos de empleo y producción, definiendo la estructura económica moderna de España.