La Transformación del Arte y el Poder en la Era de la Reproducción Técnica
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Beja: La democratización y transformación del arte
La reproductibilidad mecánica permitió a la tecnología democratizar el arte, pero generó una ruptura al volverlo accesible a las masas. Esta reproductibilidad técnica modificó profundamente la percepción y la recepción de la obra.
Evolución de la reproducción artística
La obra de arte siempre fue reproducida. Desde los griegos y la xilografía, pasando por el dibujo, la imprenta, la escritura, la litografía, hasta llegar a la fotografía y el cine.
El concepto de "Aura" y autenticidad
La imagen tiene un nacimiento en un "aquí y ahora". Esa obra posee un contexto cultural y social en un momento determinado; surge en un lugar específico y nos habla desde su tiempo. La obra de arte tiene una autoridad que le permite hablar del tiempo recorrido y de lo que ha sucedido en ella (incluso quiénes la han poseído); por esta razón, es auténtica.
- Autenticidad: Es referente de lo original y único.
- Aura: Es precisamente ese "aquí y ahora" que define la singularidad de la obra.
La era de la reproductibilidad masiva
Después de la Revolución Industrial, la imagen ya no es única y admite múltiples interpretaciones. El autor destaca la importancia del pie de foto y su función. En este contexto, la imagen es reproducible, como ocurre en el cine, cuya difusión es masiva y rentable.
El problema, según el autor, reside en los medios y modos de producción, pues traen cambios tanto en la obra como en el autor y en la recepción de esta. Hablamos de una transición: del objeto artístico a algo cotidiano, quizás con fines estéticos. Por ejemplo, el arte al servicio de la política (como en el caso de Mussolini). El cine modificó la percepción sensorial y despertó a las masas, siendo calificado en su momento como un "pasatiempo de los iletrados".
Mari: Discurso, poder e imaginario social
Históricamente, la repartición del poder generó clases desiguales. Quienes ostentaron dicho poder utilizaron el dispositivo del discurso para legitimar dos aspectos fundamentales:
El discurso del orden
Se construyó como una estructura social que se naturalizó, volviéndose algo necesario "para el bien de la humanidad", pero que realmente fue impuesto bajo argumentos como: "porque Dios lo quiere así" o "porque así son las leyes".
Ficción e imaginario social
Este dispositivo discursivo generó ficciones, soportes mitológicos y prácticas (como banderas e himnos) que se posicionaron en la psiquis humana hasta convertirse en un imaginario social.
El imaginario social ejerce funciones representativas, se integra socialmente y se transforma en prácticas al pertenecer a la esfera de lo colectivo.