Tipos de teatro contemporáneo

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Generación DEL 14: EL NOVECENTISMO

Se denomina Novecentismo porque se sitúa en el 1900. Los autores de esta época se caracterizan por querer renovar totalmente la estética, querían crear una literatura propia del Siglo XX.

Carácterísticas estéticas:


Quieren llevar a cabo un arte puro, un arte que persigue solo el valor estético. Buscan el equilibro. Todos son intelectuales y buscan hacer una literatura intelectual (para pensar). Buscan que los conceptos sean como tocan, ideas precisas, sin doble sentido,… Quieren escapar de todo lo anterior (Modernismo, Romanticismo,…). En la novela, desprecian el Realismo y harán un tipo de novela que solo tenga valores estéticos, es decir, fijarse en la construcción y el estilo.

Géneros


El ensayo:


Es un género muy intelectual, creado por los novecentistas. En éste encontramos el sufrimiento del autor. Destacó José Ortega y Gasset, un filósofo y autor de ensayos sobre literatura. Sus libros más importantes son: La deshumanización del arte (1925) Ideas sobre la novela (1925)

En éstos nos dice que el arte se ha agotado. Tiene que ser un arte intelectual dirigido a la inteligencia, no al corazón. El placer estético tiene que ser inteligente. El público de estos ensayos era minoritario, no todo el mundo tenía estudios para entender.

La novela:

Destaca Ramón Pérez de Ayala, quien escribía un tipo de novela intelectual. Una de sus novelas más intelectuales es Belarmino y Apolonio, protagonizada por dos zapateros y con el lenguaje como tema destacado. Cada zapatero explica cómo ve el mundo, de manera que muchas veces lo que ha dicho uno, el otro lo rebate. Acaba siendo un diálogo.

La poesía:

Destaca Juan Ramón Jiménez. Interesado desde muy joven por la literatura, en 1900 se trasladó a Madrid "a luchar por el modernis­mo". La muerte de su padre le produjo una profunda crisis y tuvo que ingresar en un manicomio. Se casó con Zenobia Camprubí. En 1936, al estallar la Guerra Civil, inició un largo exilio por varios paí­ses de América. En 1956 le fue concedido el Premio Nobel de Lite­ratura. Murió en Puerto Rico en 1958.

Obra poética:


Juan Ramón dedicó toda su vida a la poesía, a la Obra, como él decía. Para él, la poesía no es sólo la aspiración a la belleza, sino un medio de conocimiento y de alcanzar la plenitud. Obsesionado por conseguir la perfección, ordenaba y corregía continuamente sus versos. Su obra se divide en cuatro etapas: Poesía sencilla e inocente de sus comienzos. Poesía modernista. Etapa de depuración, va quitando aspectos modernistas. Etapa de poesía intelectualizada totalmente, poesía desnuda. Llegará a hacer poesía muy complicada. Los poemas son breves, sin rima, y tratan de explicar lo básico y esencial de las cosas. No expresa sentimientos. Al final de la cuarta etapa escribíó libros fuera de España como Espacio y Animal de fondo.

Teatro español anterior a 1936:


Los gustos del público  determinan en gran manera la orientación del teatro anterior al 1936. Por esta razón, suele hablarse de dos grandes tendencias: Teatro de éxito comercial: destinado a satisfacer las exigencias del público. Es un teatro costumbrista.

Teatro renovador

Teatro poético. Teatro cómico.:


El teatro renovador está representado especialmente, entre otros, por las figuras de Valle-Inclán y García Lorca, los dos grandes drama­turgos de este período.

La comedia burguesa de Benavente (Teatro que triunfa)


Jacinto Benavente (Madrid, 1866-1954), Premio Nobel de Literatura en 1922, que escribíó -y estrenó- cerca de doscientas obras, fue, sin duda, el autor de mayor éxito de la época. Buen conocedor del oficio teatral, sus obras se caracterizan por el dominio de los recursos escé­nicos y la habilidad y el ingenio en los diálogos (a él le corresponde el mérito de haber desterrado del teatro el estilo grandilocuente y decla­matorio del drama posromántico). La mayor parte de su producción, que tiene como escenario los salones y ambientes de la burguésía y la alta sociedad, plantea como tema la crítica amable, irónica y súper­ficial de algunos vicios y defectos de las costumbres burguesas.

Sus obras más importantes son: El nido ajeno (1894), sobre la situación, opresiva y discrimi­natoria, de la mujer casada en la sociedad española de la época. Los intereses creados (1907), su obra más famosa, con Crispín (encarnación del sentido utilitario e interesado de la vida) y Leandro (que representa el idealismo) como protagonistas. La acción se sitúa en el Siglo XVII y aparecen en escena persona­jes de la Commedia dell'Arte, como Polichinela y Arlequín.

El teatro poético:


En los primeros años del siglo obtuvo también gran aceptación el deno­minado teatro poético. Estaba escrito en verso -al estilo modernista, sonoro y musical- y sus temas eran de carácter histórico: exaltacio­nes de grandes hechos o personajes del pasado. Los principales cul­tivadores de este tipo de teatro son: Eduardo Marquina (1879-1946), con dramas históricos tales como Las hijas del Cid (1908), En Flandes se ha puesto el sol (1910), El rey trovador (1912) o El Gran Capitán (1916). Dentro del teatro poético en verso cabe situar, años más tarde, las obras escritas en colaboración por los hermanos Manuel y Antonio Machado: Juan de Mañara (1927), sobre la mítica figura del Don Juan; La Lola se va a los puertos (1929), cuya protagonista, una "cantaora", simboliza el espí­ritu de la copla andaluza tradicional.

El teatro cómico:


Un gran éxito de público obtuvo también por esta época el teatro cómi­co, basado casi siempre en la presentación de costumbres y tipos popu­lares. Los autores más representativos son los siguientes: 1.Los hermanos Serafín y Joaquín Álvarez Quintero (1871-1938 y 1873-1944), cuyo teatro se identifica con los temas y ambientes de la Andalucía tópica y tradicional. Todas sus obras -sainetes y comedias ­no son más que cuadros de costumbres andaluzas, con una visión invariablemente optimista y risueña de la vida. Entre las más conocí­das pueden señalarse:El patio (1900), El genio alegre (1906), Amores y amoríos (1908), Malvaloca (1912). 2.
Pedro Muñoz Seca (1881-1936), creador de un subgénero cómico, la astracanada (o el astracán), que se basa en las situaciones dispa­ratadas y en los juegos de palabras con el único fin de provocar la risa del espectador. Su obra más famosa es La venganza de don Mendo (1918), parodia de los dramas históricos neorrománticos y del teatro poético en verso de principios de siglo.

El teatro renovador (no triunfa):


El teatro renovador, que en aquel entonces fracasó en sus intentos de atraer al público, es hoy, sin duda, el más apreciado. [Los dos autores que contribuyeron decisivamente a esta renovación fueron Valle Inclán (véase pág.28) y García Lorca (véase pág.42). Otros autores de impor­tancia que merecen ser destacados son: Unamuno (véase pág.24). Azorín (véase pág.26).]

Jacinto Grau (1877-1958).
Ramón Gómez de la Serna, autor de un tipo de teatro insólito y van­guardista (Los medios seres)-> medio cuerpo negro y medio blanco. Rafael Alberti (véase pág.43). Ya en la década de los treinta, sobresalen: 1.
Miguel Hernández (1910-1942), que, después de un auto sacramen­tal (Quien te ha visto y quién te ve, 1934), escribíó una obra de tema social, en verso, El labrador de más aire (1937). 2.
Enrique Jardiel Poncela (1901-1952) representa un tipo de teatro cómico caracterizado por las situaciones inverosímiles que plantea y el ingenio de los diálogos. Este intento de "renovar la risa" por medio de lo inverosímil le acerca en algunos aspectos al teatro del absurdo. Antes de la guerra estrenó Una noche de primavera sin sueño (1927), Usted tiene ojos de mujer fatal (1933), Angelina o el honor de un brigadier (1933) y Cuatro corazones con freno y marcha atrás (1936). Después de la guerra, en la década de los cuarenta, continuó escri­biendo y estrenando obras con gran éxito de público. Destacan entre ellas: Eloísa está debajo de un almendro (1940), comedia que trata de combinar cómicamente situaciones realistas con la fantasía dispara­tada, Los ladrones somos gente honrada (1941) y Los habitantes de la casa deshabitada(1942).

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