Tipos de mundos en el relato: características, ejemplos y focalización narrativa

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Tipos de mundos en el relato

El mundo cotidiano se presenta en relatos caracterizados por su similitud con la realidad representada, reflejo del diario vivir de cualquier persona en una época y comunidad determinada. Sin embargo, aun con referencias que permiten crear en el lector la ilusión de una realidad creíble, el mundo representado se centra en lo regional y autóctono de un país, por ejemplo, constituyéndose en un cuadro de costumbres (Don Segundo Sombra).

El mundo onírico

Este tipo de relatos surge para representar la nueva forma de ver la realidad. Enfoca la mirada interior del hombre, sus problemas existenciales, la soledad, la angustia y la incomunicación, con el fin de entender mejor la verdad de su existencia, la realidad y la irrealidad. Esta nueva visión abandona el universo ordenado según la ley de causa y efecto, convirtiéndose en un mundo confuso, inestable, contradictorio, cambiante, inspirado y gobernado por la intimidad, de la cual proceden el sueño, los instintos e intuiciones (Julio Cortázar, La noche boca arriba).

El mundo mítico

Los mitos son relatos anónimos que nos remiten a un pasado remoto o al origen del mundo. Se caracterizan por la presencia de dioses, semidioses, héroes, acontecimientos y personajes sobrenaturales. Surgieron como respuesta del ser humano para poder explicar aquellos fenómenos que en aquel entonces no tenían una explicación objetiva.

El mundo realista

Se caracteriza por ajustarse a la realidad de los acontecimientos. Su finalidad es reflejar objetivamente los rasgos característicos de su época, los lugares, los tipos humanos, las causas y los efectos de un determinado hecho. Generalmente, el escritor utiliza el método de observación directa de la realidad referida. Mientras más exhaustivas sean las descripciones, mayor credibilidad se logra en el lector (Charles Dickens, Oliver Twist).

El mundo fantástico

Se caracteriza por comenzar en un mundo realista-cotidiano, el cual se rompe ante un determinado hecho o acontecimiento inexplicable, en principio, por la lógica de nuestro mundo (por ejemplo, La metamorfosis, de F. Kafka). Dicho acontecimiento se puede explicar a lo largo del relato a través de dos formas: natural y sobrenatural. La primera de ellas resuelve el enigma dando razones lógicas y creíbles en nuestro mundo; mientras que la segunda responde al mundo fantástico puro, en el cual no hay explicación alguna para resolver el hecho. Cabe mencionar que este mundo puede adquirir matices, dando lugar a "submundos", como la ciencia ficción y el terror.

El mundo utópico

Es aquel en el que se refleja un mundo, sociedad ideal o perfecta, que dista de existir en nuestra realidad. Generalmente, propone modelos sociales, nacionales y culturales (Aldous Huxley, Un mundo feliz).

El mundo maravilloso

Corresponde a un mundo ficticio en el cual todos los hechos están fuera de las leyes lógicas de nuestra realidad. Se caracteriza por la presencia de seres mágicos (hadas, duendes, brujas, ogros, dragones…), hechos ilógicos que son naturales o normales solo dentro de su mundo. Nada de lo que allí sucede se pretende explicar; se asume que es cierto. Este mundo aparece en los cuentos folclóricos y tradicionales, por ejemplo: La cenicienta, Blancanieves, Hansel y Gretel, entre otros.

El mundo de lo real maravilloso

Es aquel en el que se presenta la realidad objetiva detallada minuciosamente; es expresión de la realidad americana. Se caracteriza porque el ser humano y su entorno están inmersos en un mundo en el cual se mezclan y entrelazan la fantasía, el misterio, la cotidianidad y lo mítico en una realidad única; además, no existe sentimiento de extrañeza. Todo lo narrado es posible, aun cuando las leyes lógicas sean transgredidas. Esta visión del mundo incluye el inconsciente, el sueño y la alucinación, configurando espacios originales. El milagro y lo racional coexisten; los mitos, las leyendas y los cuentos orales sirven de base a relatos que dan cuenta de aspectos no explorados por el arte hasta entonces. Es propio de la cultura del continente americano (Alejo Carpentier, Viaje a la semilla).

El mundo legendario

Este tipo de relato pertenece, en un principio, a la tradición oral y anónima. En algunos casos, se basa en hechos históricos; en otros, se origina en las explicaciones del saber popular sobre fenómenos en los que se advierten rasgos fantásticos o maravillosos, por lo general, de raíz folclórica. Cabe mencionar que el protagonista puede ser un personaje originado en poemas épicos.

Focalización narrativa

  1. Focalización cero: se caracteriza porque nunca se indica el punto de vista de los personajes. Pertenece al narrador omnisciente, se expresa en tercera persona y lo sabe todo acerca de cada personaje, como un sumo dios.
  2. Focalización interna: corresponde a los personajes. La narración se explica desde adentro de la historia, en cuyo caso el narrador es un personaje de la misma, y puede ser un protagonista o un personaje secundario. Puede ser fija si todo está visto por un solo personaje, variable si el personaje focalizador varía según episodios, o múltiple si un mismo acontecimiento es visto por distintos personajes.
  3. Focalización externa: el focalizador es un agente que está fuera de la historia. Los personajes actúan ante el narrador. Se ubica fuera de los personajes y fuera de los sucesos; por eso narra en tercera persona.