Texto humanistico

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Características: TEXTO HUMANISTICO (1)Vocabulario abstractoQuizá sea la abundancia de términos abstractos el más constante y extendido de esos rasgos. Las ciencias naturales emplean con más frecuencia los términos concretos, porque han de nombrar cosas: neurona, lípido, protón, esqueleto, nitrógeno, fotómetro. Ello no significa que tales ciencias carezcan de terminología abstracta: acromatismo, hibridismo, terapéutica, ontogenia, etc.Grecismos y latinismosMuchos tecnicismos de la Filosofía son muy antiguos en nuestro idioma: fueron introducidos por los filósofos y teólogos medievales y renacentistas sobre bases léxicas latinas o griegas, y aún perduran. No obstante, su significado, en muchos casos, ha experimentado variaciones a lo largo de los siglos: ética, esencia, existencia, silogismo, etc. son ejemplos de ello.
Desde el siglo XVIII ha sido constante la formación de nombres abstractos con el sufijo -
ismo para designar escuelas filosóficas y doctrinas políticas o estéticas: eclecticismo, empirismo, materialismo, positivismo, panteísmo, agnosticismo, existencialismo, etc.Tecnicismos tomados del léxico comúnCuando se introducen neologismos, es muy frecuente que se formen con palabras ya existentes en el idioma. Como ejemplos, baste citar algunos términos del vocabulario común, que han sido adoptados por determinadas ciencias humanas como tecnicismos: rasgo, en Lingüística, 'elemento cuya presencia o ausencia permite diferenciar dos fonemas (u otras entidades lingüísticas)'; dependencia, en Psicología, 'actitud del individuo inmaduro que manifiesta la tendencia a colocarse bajo el dominio de otro'.Conservadurismo léxicoEl léxico humanístico, como ocurre con el jurídico, no se renueva ni aumenta al mismo ritmo que el científico. Su característica es la permanencia, aunque con frecuencia los términos antiguos toman significados nuevos.Lenguaje doctrinal y especulativoEn la terminología de las ciencias humanas, se denomina doctrina al conjunto de principios que se emplean en un sistema religioso, filosófico, literario, político, económico, historiográfico, etc. Así, hablamos de doctrina cristiana, aristotélica, marxista, etc.
Cuando una doctrina se mantiene en un plano teórico, decimos de ella que es una especulación. Naturalmente, muchas doctrinas poseen un aspecto teórico o especulativo y otro práctico. El Cristianismo es una doctrina cuyas conclusiones aspiran a manifestarse en la práctica; lo mismo ocurre con el estoicismo, el marxismo, etc.
De esta manera, el lenguaje especulativo es un lenguaje doctrinal caracterizado por su alto grado de abstracción. Es el lenguaje propio de la Metafísica, la Estética, la Lógica, etc.
Los lenguajes doctrinal y el especulativo poseen una gran complejidad, y su comprensión suele estar sólo al alcance de personas cultas e iniciadas en aquellas doctrinas. Se aspira siempre a componer textos claros y precisos. Ocurre sin embargo que, aunque la sintaxis utilizada sea sencilla, la complejidad conceptual es tal que el resultado son con frecuencia textos de difícil comprensión para el lector medio.






Los géneros humanísticos: el ensayo
El ensayo, a medio camino entre la prosa literaria y la de investigación, es un género literario muy cultivado en todo el mundo. Se trata de un escrito en el que el autor presenta con originalidad un tema cualquiera, destinado a lectores no especializados, en un espacio normalmente abarcable en una sola sesión de lectura.
Frecuentemente breve, puede constar también de de varias páginas. Sus canales ordinarios de difusión son las revistas especializadas y la prensa diaria. Muchos de los artículos que aparecen en los periódicos, incluso algunos editoriales, pueden considerarse ensayos. Se publican también en libros que reúnen un cierto número de ellos.
Cualquier tema puede ser objeto de un ensayo, incluso los más científicos o filosóficos. Muchas veces los autores utilizan el ensayo para divulgar hallazgos, invenciones, doctrinas, conclusiones, a que van llegando los investigadores y los pensadores. Abundan los ensayos críticos, políticos, sociológicos, históricos y biográficos. El tono adoptado suele ser serio, pero también los hay humorísticos y hasta satíricos.
Un buen ensayista expone y argumenta de un modo personal. Su actitud no tiene que ser la misma que la del científico, el jurista o el filósofo, en cuyos tratados debe predominar el discurso objetivo y racional. En el ensayo, puesto que se dirige generalmente a lectores no especializados, es frecuente el empleo de recursos literarios: imágenes, tropos, repeticiones, estructuras con intencionalidad estética... Por ser un género casi literario, sus autores prestan habitualmente una atención especial a la forma.
Entre los ensayistas más insignes en lengua española podemos citar a Ortega y Gasset, Gregorio Marañón, Dámaso Alonso, Francisco Ayala, Laín Entralgo, Julián Marías, Aranguren, Juan Benet y Octavio Paz.
Características del ensayo
  Amplitud temática. Amplitud temática. Frente a la limitación al terreno de lo científico, propia de la prosa de investigación, el ensayo se caracteriza por su amplitud temática: cualquier tema es adecuado para un ensayo. Amplitud temática. Frente a la limitación al terreno de lo científico, propia de la prosa de investigación, el ensayo se caracteriza por su amplitud temática: cualquier tema es adecuado para un ensayo.
  Falta de exhaustividad. Falta de exhaustividad. El ensayista trata los temas con cierta profundidad y rigor, pero sin intentar agotarlos, como hace, por ejemplo, el redactor de una tesis doctoral. Falta de exhaustividad. El ensayista trata los temas con cierta profundidad y rigor, pero sin intentar agotarlos, como hace, por ejemplo, el redactor de una tesis doctoral.
  Subjetivismo. Subjetivismo. La objetividad propia de la prosa de investigación pura se sustituye en el ensayo por un cierto subjetivismo: interesa el punto de vista personal, los datos que se desprenden de las experiencias del autor: por ese motivo podemos encontrar en el ensayo impresiones u opiniones cuya inclusión en un texto estrictamente científico sería inadmisible. En las argumentaciones que se incluyen en los ensayos es frecuente utilizar argumentos de la experiencia personal, que en otro tipo de textos no tienen cabida. Subjetivismo. La objetividad propia de la prosa de investigación pura se sustituye en el ensayo por un cierto subjetivismo: interesa el punto de vista personal, los datos que se desprenden de las experiencias del autor: por ese motivo podemos encontrar en el ensayo impresiones u opiniones cuya inclusión en un texto estrictamente científico sería inadmisible. En las argumentaciones que se incluyen en los ensayos es frecuente utilizar argumentos de la experiencia personal, que en otro tipo de textos no tienen cabida.
  Utilización de recursos estilísticos. Utilización de recursos estilísticos. Ese subjetivismo provoca un interés del autor por la forma de expresión, que lo lleva a cuidar su propio estilo, a buscar una cierta originalidad en el enfoque de los temas e, incluso, a utilizar recursos estilísticos, tales como comparaciones, imágenes, personificaciones... Este interés por la originalidad y por la forma de expresión es lo que hace de ciertos ensayos verdaderas piezas literarias, y es también el motivo de que se considere el ensayo como un género literario. Utilización de recursos estilísticos. Ese subjetivismo provoca un interés del autor por la forma de expresión, que lo lleva a cuidar su propio estilo, a buscar una cierta originalidad en el enfoque de los temas e, incluso, a utilizar recursos estilísticos, tales como comparaciones, imágenes, personificaciones... Este interés por la originalidad y por la forma de expresión es lo que hace de ciertos ensayos verdaderas piezas literarias, y es también el motivo de que se considere el ensayo como un género literario.

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