Teoría de la sustancia en Descartes: res cogitans, res extensa y res infinita

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Teoría de la sustancia en Descartes

Descartes (siglo XVII) es uno de los padres de la filosofía moderna y el principal valedor del racionalismo. Su aportación a esta etapa de la historia de la filosofía, conocida como modernidad, resulta relevante a un doble nivel: metodológico, porque inicia un nuevo método de pensamiento que clarifica y racionaliza el saber filosófico; y metafísico, porque lleva a cabo una redefinición de conceptos fundamentales como sustancia, atributo y verdad, entre los más destacados.

Objeto y preguntas centrales

El título de esta redacción hace referencia a la teoría de la sustancia elaborada por Descartes para explicar los distintos tipos de realidad. En relación con este tema cabría preguntarse: ¿Qué soy? ¿Las cosas son como las percibo? Es decir, ¿son extramentales o solamente se encuentran en mi mente? A lo largo de esta redacción iremos respondiendo a estas y otras cuestiones planteadas por Descartes.

Método, certeza y la pregunta de la realidad

Descartes, en su filosofía, se preocupó de fundamentar la ciencia y el saber humano sobre unas bases sólidas que fueran inmunes a la duda escéptica. Estaba convencido de que la razón humana podía alcanzar verdades absolutamente ciertas y evidentes, pero para ello era necesario poner en práctica su método de duda metódica… ver más

Cualidades primarias y secundarias

Ahora bien, la existencia de las cosas corpóreas ha quedado demostrada, pero aún queda una pregunta importante: ¿todas mis ideas de las cosas se corresponden con ideas extramentales? En esta cuestión, Descartes, siguiendo las enseñanzas de Galileo, procede a diferenciar entre cualidades primarias y cualidades secundarias. Nos dice que lo único que tiene realidad objetiva en los cuerpos es aquello que percibimos con claridad y distinción, y sólo poseen estas características las cualidades primarias, es decir, las cualidades que pueden expresarse matemáticamente y existen independientemente del sujeto. Entre ellas se encuentran:

  • Extensión
  • Movimiento
  • Figura

Las cualidades secundarias, sin embargo, como el olor, el calor o el sonido, no existen objetivamente en las cosas, sino que son apreciaciones subjetivas. Descartes, pues, limita el verdadero conocimiento del mundo a las cualidades primarias, y a partir de ellas puede deducirse la física y las leyes del movimiento. ¿Qué función asigna entonces a las cualidades secundarias? Para Descartes poseen una función muy importante, pero básicamente utilitaria en la vida cotidiana.

El cogito y la primera certeza

Para conocer el concepto de sustancia en Descartes, tenemos que saber que el método lleva a Descartes a encontrar la primera certeza absoluta: la existencia del sujeto que piensa, resumida en la frase cogito, ergo sum. El «yo pienso» es una verdad clara y distinta, inmediata e intuitiva. Es la primera evidencia de la que no podemos dudar porque el hecho mismo de dudar es la evidencia de la existencia de un sujeto pensante.

Las tres sustancias

Así, Descartes afirma la existencia de tres sustancias. El filósofo entiende por sustancia aquello que no necesita de ninguna otra realidad para existir. En este sentido, sólo Dios —la res infinita— podría ser una sustancia absoluta; sin embargo, admite que existen otras dos sustancias que componen la totalidad de lo que es real: la res cogitans y la res extensa, y son, en su concepción, independientes entre sí.

1. Res cogitans: el yo pensante

El pensamiento o la conciencia, entendido como conjunto de pensamientos, ideas y representaciones que existen en el yo, constituye la subjetividad y, a la vez, la más firme realidad, al ser lo único que resiste la duda.

2. Res infinita o sustancia divina: Dios

Tras el análisis de la sustancia pensante, Descartes llega a la conclusión de que la idea de perfección, si bien es una intuición, no puede ser una cualidad originaria del sujeto finito; por lo tanto, debe existir un ser que, de hecho, posea esa perfección: es decir, Dios. Dios se descubre en la filosofía cartesiana como una idea innata del cogito.

3. Res extensa: el mundo

El mundo debe existir porque un Dios tan perfecto no permitiría que el ser pensante viviera en semejante engaño. El mundo ha sido creado por Dios; es una sustancia finita e imperfecta, formada por los animales (humanos y no humanos), los vegetales y los minerales.

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