La Tempestad de Giorgione y el Monasterio de El Escorial: Hitos del Renacimiento
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La Tempestad de Giorgione
- Nombre: La Tempestad
- Autor: Giorgione
- Cronología: 1505-1508
- Estilo: Renacimiento, Cinquecento, escuela veneciana
- Técnica: Óleo sobre lienzo
- Temática: Género
En un paisaje tormentoso, vemos, cerca de un río y con un pueblo al fondo, a dos personajes: a la izquierda, un muchacho y, a la derecha, una mujer semidesnuda amamantando a un niño. El paisaje es el verdadero protagonista de la escena. Es un entorno más inventado que real, que parece, sin las figuras, el antecedente del paisaje romántico. En él se incluyen referencias clásicas (columnas) y renacentistas (arquitecturas).
Se da más valor al color y a la pincelada que al dibujo, una técnica que continuará Tiziano. La fuerte tormenta, que aún no ha llegado, permite crear una luminosidad muy potente que destaca la parte inferior de la composición. La obra es de difícil interpretación: unos asocian a la mujer con la maternidad y al hombre con la fortaleza, así como al rayo con Zeus; otros han visto a la Sagrada Familia en el descanso en la huida a Egipto, a Adán y Eva con Caín, o el mito de Paris. Está considerada como la primera obra paisajista de la Historia del Arte y su influencia en el romanticismo es innegable.
Monasterio de San Lorenzo de El Escorial
- Arquitectos: Juan de Toledo y Juan de Herrera
- Siglo: XVI
- Estilo: Herreriano
- Ubicación: Madrid
El conjunto ocupa un rectángulo de 207x161 m, con cuatro torres en los ángulos coronadas por chapiteles recubiertos de pizarra y cubierta a dos aguas con ventanas y chimeneas. La fachada principal articula toda la planta en forma de parrilla, alusión al martirio de San Lorenzo. A la sobriedad del granito gris se le suma el uso del orden toscano en la mayor parte del conjunto y del dórico en la iglesia. Este estilo es conocido como herreriano, por el arquitecto. Rematan el conjunto las características pirámides y bolas herrerianas.
El lugar escogido por Felipe II era un enclave aislado de la Sierra de Guadarrama, que quedaba integrado en el paisaje y servía como cantera para la construcción. En principio, nace como monasterio de monjes de la orden de los Jerónimos, iglesia, panteón real y residencia-palacio. Fue fundado para conmemorar la victoria contra los franceses en la batalla de San Quintín. Ambos arquitectos, pese a lo novedoso de su proyecto, se inspiran en la planta del antiguo hospital de Milán del Filarete; asimismo, la basílica bebe del proyecto de planta de San Pedro del Vaticano de Bramante.