El Teatro del Siglo XVI: Evolución y Personajes Clave
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1. El teatro en el siglo XVI
En el siglo XVI va cobrando mayor importancia el teatro profano. Representado por Torres Naharro o Gil Vicente, quienes escriben comedias de tema amoroso, a imitación de la comedia italiana y de la clásica latina. El autor más destacado es Lope de Rueda, creador de un nuevo género teatral: los pasos. Eran piezas breves, de un solo acto, de carácter humorístico, que se representaban en los entreactos de las obras más largas. Surgirá en el XVII el entremés, cuyo cultivador más célebre será Cervantes.
2. La comedia nueva
Lope de Vega comienza a componer sus obras hacia 1580. Diez años después, Lope fija la comedia nueva, que recibió las críticas de los autores más conservadores, que seguían los preceptos de Aristóteles y Horacio.
2.1. Las normas clasicistas
- Debía darse una distinción tajante entre tragedia y comedia. La tragedia se caracterizaba por la acción, por el carácter sublime de los protagonistas, por el grado de realidad y por la forma. La acción de la comedia pasaba del conflicto a la felicidad final; la condición social de los personajes tenía que ser media o baja; el asunto no debía ser histórico, sino inventado; y se utilizaba la prosa, aunque en España se admitía también el verso.
- Las obras tenían que estructurarse en cinco actos y mantener las tres unidades: de lugar, tiempo y acción.
- La finalidad de las obras teatrales era conseguir una enseñanza deleitable.
2.2. Las nuevas normas
- Los personajes: se pueden mezclar personajes trágicos y cómicos.
- La unidad de acción: debe mantenerse, aunque el propio Lope no siempre lo hace.
- Las unidades de tiempo y lugar: no es necesario respetarlas, aunque se recomienda que la acción transcurra en el menor tiempo posible.
- El número de actos: las obras constarán de tres actos.
- La métrica: se ajusta a las situaciones, de acuerdo con una tradición que adscribe cada estrofa a un tema.
- Finalidad: el fin de la comedia es deleitar y para ello el lenguaje empleado debe llegar a todos los públicos.
3. Un género nuevo: la tragicomedia
Muchas de las obras de Lope no son ni trágicas ni cómicas, pues en ellas se mezclan los elementos trágicos y los cómicos. Son tragicomedias, es decir, pertenecen a un género nuevo que queda al margen de la preceptiva clásica. Ejemplos: El caballero de Olmedo, Fuente Ovejuna, Peribáñez y el Comendador de Ocaña o El castigo sin venganza, en las que el carácter trágico de la acción principal se ve salpicado con frecuentes escenas cómicas.
4. Los personajes
Las tragicomedias y las comedias presentan:
- El rey, que en las tragicomedias impone justicia.
- El galán, que reúne todas las virtudes.
- La dama, tan virtuosa como el galán.
- El antagonista, competidor del galán pero inferior a él.
- Los criados, que actúan de confidentes de sus amos.
- El padre de la dama, que es un padre ejemplar.
4.1. El gracioso
Lope incorpora a su teatro la figura del gracioso. Se trata de un personaje cómico e ingenioso, amigo y confidente del galán y su contrapunto en el carácter.
5. Los principales dramaturgos
Los mejores dramaturgos del Siglo de Oro español fueron Lope de Vega y Pedro Calderón de la Barca. Sin embargo, también hubo muchos otros autores relevantes, que suelen agruparse en dos escuelas: los seguidores de Lope y los de Calderón. Entre los primeros destacan Guillén de Castro, Juan Ruiz de Alarcón, Luis Vélez de Guevara y Tirso de Molina; y entre los segundos, Francisco de Rojas Zorrilla y Agustín Moreto.
5.1. Tirso de Molina y el mito de Don Juan
Tirso de Molina, seudónimo de Gabriel Téllez, fraile de la Orden de la Merced, fue uno de los grandes dramaturgos del XVII y el máximo representante de la escuela de Lope. Sus numerosas comedias, ingeniosas y bien construidas, se distinguen por la profundidad psicológica de los personajes. Tirso de Molina debe su popularidad a la creación de Don Juan, protagonista de El burlador de Sevilla y Convidado de piedra. Don Juan Tenorio es un conquistador fatuo y despiadado que dedica su vida a engañar a las mujeres. El personaje de Don Juan se ha convertido en un mito y ha sido recreado por José Zorrilla, Molière, Lord Byron y George Bernard Shaw.