El Teatro en el Romanticismo: Características y el Legado de Zorrilla
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El Romanticismo
El teatro
El período de esplendor se sitúa entre 1834 y 1849, coincidiendo con la consolidación de la burguesía y su acceso frecuente a las representaciones y a multitud de zarzuelas.
El tema principal de las tramas románticas es el amor imposible, absoluto y eterno, que está por encima de las convenciones sociales. El ideal romántico se manifiesta en amores intensos y pasionales, generalmente con finales trágicos.
Los rasgos del héroe y el mal se definen por la tensión entre lo real y lo ideal, y la imaginación frente a la realidad. Se suelen desarrollar en un marco histórico, normalmente la historia nacional, aunque aparecen también motivos exóticos, medievales y el destino misterioso.
Características del drama romántico
- Mezcla de géneros: Se combinan la tragedia y la comedia.
- Ruptura de reglas: No se respetan las reglas de las tres unidades, especialmente las de tiempo y lugar.
- Escenografía: Los escenarios suelen ser conventos, cementerios, paisajes abruptos y salvajes, tormentas o ambientes lúgubres y nocturnos. Las acotaciones cobran especial importancia y los efectos escénicos deben causar un gran impacto visual en el espectador.
- Estructura: El número de actos o jornadas varía entre 3, 4 y 5.
- Estilo: Existe una mezcla de tono y estilo; lo grotesco convive con lo sublime, y el lenguaje elevado con el coloquial.
- Innovación formal: Los dramas románticos introducen la mezcla de verso y prosa, aunque a lo largo de la obra se impone el verso con polimetría.
Don Juan Tenorio y José Zorrilla (1817-1893)
José Zorrilla ingresó en la Real Academia en 1869 y fue coronado como poeta en 1889. En 1837 publicó su primer libro de versos y comenzó su carrera dramática, por la que es principalmente conocido gracias a Don Juan Tenorio, cuya popularidad ha perdurado a lo largo del tiempo.
En esta obra, el autor da un tono tradicionalista y conservador a la historia, a través de la conversión religiosa del seductor y su salvación cristiana mediante el amor. La obra está dividida en dos partes, de cuatro y tres actos respectivamente.
Zorrilla convierte al burlador en un enamorado y atenúa el tono de su seducción, pues defiende la fe y resulta impensable que don Juan no se enmiende. En las obras románticas anteriores, el ideal del amor total entraba en conflicto con la religión; en cambio, en el Don Juan Tenorio se destruye esa oposición y el amor se convierte en camino hacia el perdón de Dios.