Teatro español del siglo XX: comedia burguesa, teatro cómico y renovación teatral
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1. El teatro comercial: comedia burguesa, teatro cómico y teatro poético
1.1 La comedia burguesa de Benavente
Jacinto Benavente (Madrid, 1866-1954) es la figura más representativa. Tuvo un comienzo con El nido ajeno. Sus obras se mantendrán en la línea de la comedia de salón o alta comedia.
Sus obras se caracterizan por el dominio de los recursos escénicos y por la habilidad e ingenio en los diálogos. Tienen como escenario los salones y ambientes de la burguesía y la alta sociedad, y plantean como tema la crítica de algunos vicios y defectos. Escribe obras ambientadas en interiores cosmopolitas y decadentes, como La mariposa que voló sobre el mar.
2. El teatro cómico
Un gran éxito obtuvo este teatro, cuya finalidad era el entretenimiento. Los autores son:
- Pedro Muñoz Seca, creador del astracán. Se trata de comedias llenas de chistes, con el único fin de provocar la risa.
- Carlos Arniches. En su teatro pueden distinguirse dos vertientes: sus sainetes, de ambiente madrileño, con habilidad en el diálogo cómico, apoyado en juegos de palabras y en hipérboles grotescas; entre sus obras: El santo de la Isidra, El puñao de rosas, El amigo Melquiades.
- Otra vertiente: las tragedias grotescas, obras en las que se envuelve y zarandea a seres desgraciados y en las que se reúnen lo caricaturesco y lo conmovedor. Destaca La señorita de Trévelez.
- Los hermanos Álvarez Quintero. Sus sainetes y comedias son cuadros de costumbres con una visión risueña y superficial de la vida y un diálogo intrascendente y gracioso. Sus obras más conocidas son El patio y Malvaloca.
1.2 El teatro poético
De estilo modernista, en verso, sonoro y musical, sus temas son de carácter histórico o fantástico. Se trata de un teatro de ideología. Los principales cultivadores fueron Francisco Villaespesa y Eduardo Marquina.
Eduardo Marquina alternó la lírica y el teatro. En Flandes se ha puesto el sol es su obra más celebrada. Los dramas de Marquina se desarrollan como una sucesión de “estampas”; sus personajes consiguen verdadero relieve.
2. Teatro renovador
2.1 Intentos de renovación teatral
Autores de la Generación del 98:
El teatro desnudo de Unamuno: Unamuno cultivó el teatro para presentar sus inquietudes espirituales y filosóficas. Se utiliza un diálogo denso y se suprimen decorados, trajes e incluso retórica verbal. Destacaremos La esfinge.
El antirrealismo de Azorín, que incorporó el simbolismo, lo onírico y lo maravilloso. Sus temas básicos son la felicidad, el tiempo y la muerte. Destaca Angelita.
En la segunda generación del siglo, Ramón Gómez de la Serna anticipó, con sus experiencias posteriores, elementos del “antiteatro” de Ionesco.
Época de la Generación del 27
Rafael Alberti, con alguna obra de carácter surrealista, como El hombre deshabitado.
Max Aub escribió comedias de vanguardia.
Miguel Hernández escribió una obra de tema social en verso, El labrador de más aire.
Jacinto Grau se dedicó al teatro; un teatro “distinto”, denso y culturalmente ambicioso. Su producción es poco extensa y suele inspirarse en grandes mitos o temas literarios. Su obra maestra es El señor de Pigmalión. Junto a la originalidad de temática y enfoque, debe destacarse la gran calidad de su prosa.
Alejandro Casona. Se trata de un dramaturgo puro. Gran éxito alcanzó Nuestra Natacha.
Los principales valores del teatro de Casona son su perfección constructiva y el cuidado con el que sabe combinar la realidad y la fantasía.
Sin embargo, el teatro español de las primeras décadas del siglo XX solo alcanzó la cima con la obra de Valle-Inclán y Federico García Lorca.