El sonido en la sala de proyección: cómo la música envuelve al espectador en el cine

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El sonido en la sala de proyección

El sonido es envolvente

Pensemos en la proyección de una película muda sin acompañamiento musical, es decir, en completo silencio: contemplar en una gran sala a oscuras, las grandes figuras planas deslizándose por la pared, sin emitir sonido y exentas de color y de vida, supone una experiencia muy poco gratificante. Este espectáculo fantasmagórico, espectral que ya a la gran mayoría de los espectadores produce más desasosiego que placer, más inquietud que disfrute.

A partir de este hecho, se formulan un importante número de teorías para explicar la presencia consustancial de la música en el cine, pues ciertamente, acompañadas por ella, esas figuras fantasmales recobran parte de la vida que perdieron en el proceso de su reproducción mecánica, alejándose así de su condición de espectros.

Marshall McLuhan comentaba que:

"El oído no favorece ningún «punto de vista» especial. El sonido nos envuelve. Forma a nuestro alrededor una malla sin costuras. Decimos: «La música llenará el ambiente». Nunca decimos: «La música llenará cierta porción del ambiente»."

En efecto, debido al carácter tridimensional del sonido, esas imágenes acompañadas de música adquieren corporeidad y nos dan la sensación de que, envueltas en ella, llenan el espacio y pierden, aún más, su condición de «muertos vivientes». El sonido, y por tanto la música, ofrecen al espectador la sensación de que forma con el resto de los espectadores una colectividad homogénea.

Según esto, dice el compositor José Nieto:

"La música evita que el individuo se sienta aislado frente al mundo mágico que aparece ante él, haciendo que se encuentre más relajado y, por tanto, mejor dispuesto a aceptar el juego de ficción que se le propone."

En los comienzos del cine, la música se iba convirtiendo en un hilo casi imperceptible capaz de conectar al espectador con la pantalla, de aislarle en su particular sueño (del bullicio de los demás y del ruido exterior) y, a la vez, de hacer cristalizar colectivamente las reacciones del público, captando su atención sobre un detalle, sobre un personaje, sobre una situación dramática.

Ejemplo de una sala Dolby Surround EX

La distribución de los altavoces o cajas se hace en relación al "sweet spot", o lugar en el que se reúnen las condiciones óptimas para la audición. En el esquema se indica también la relación de ángulos a los que se deben distribuir las cajas:

  1. Canal central para la voz (difusión uniforme en toda la sala).
  2. LFE: altavoz de bajas frecuencias (20 a 120 Hz) destinado a intensificar las frecuencias más graves para efectos, sin que esto vaya en detrimento de la calidad en los demás canales. Este rango de frecuencias es casi imperceptible al oído y se siente a través del cuerpo mediante vibraciones.
  3. Canales 2 y 3 para independizar la música (estéreo).
  4. Canal izquierdo surround para "ruidos" y efectos sonoros.
  5. Canal derecho surround para "ruidos" y efectos sonoros.
  6. Canal surround trasero para ruidos y efectos sonoros.

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