Sociedad y Cultura en la España de los Años Setenta
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1. Sociedad Española Durante el Franquismo
La España de los años setenta era muy diferente de la que surgió de la Guerra Civil. Las transformaciones económicas modificaron la estructura social, así como las costumbres y la mentalidad de gran parte de la sociedad española. Estos cambios fueron especialmente intensos en la década de los setenta.
a) Las Clases Dirigentes
Terratenientes, financieros y empresarios conformaban en el primer franquismo el aparato de poder y de influencias políticas. Esta minoría vivía amparada en el marco de la economía autárquica. A ella se sumaba cierto sector de la aristocracia de cuna (el resto permanecía fiel a la monarquía) y los "nuevos ricos", aquellos que se habían enriquecido con el estraperlo de los años del hambre que siguieron a la guerra. En aquella sociedad, los derrotados fueron apartados del mundo social y los que habían apoyado a Franco pudieron gozar de prebendas y privilegios: el amiguismo y la corrupción fueron algo normal.
b) Las Clases Medias
La educación era un factor importante para introducirse en la élite privilegiada del franquismo. Médicos, ingenieros, abogados, hombres que habían triunfado en sus estudios y oposiciones, formaban el estrato superior de las clases medias tradicionales. Los años sesenta fueron decisivos en el cambio sociológico: junto a los nuevos ejecutivos comerciales e industriales, surgen con gran fuerza las nuevas clases medias: los empleados de banca, los técnicos, secretarios, maestros y profesores, etc.
Entre los hijos de estos grupos surgirán las nuevas actitudes ante los temas tabú de la sociedad de posguerra: el sexo, la desvinculación del núcleo familiar, la insatisfacción y la crítica a la sociedad de consumo. Estos jóvenes universitarios serán la punta de lanza de la protesta popular contra el régimen, en paralelo a la oposición obrera.
El acceso —no sin resistencias y críticas— de la mujer al trabajo es un aspecto muy significativo de los cambios producidos desde 1960.
La Ley de Responsabilidades Políticas (9-2-39), la Ley de la Represión de la Masonería y el Comunismo (1-3-40) y las disposiciones sobre depuración de funcionarios (sobre todo la ley de 10-2-39) redujeron en calidad y cantidad, en especial en el sector docente, el funcionariado. A partir del "desarrollismo", numerosos funcionarios se integrarán en sectores radicales de oposición al régimen.
Los intelectuales que no aceptaban los principios ideológicos en los que se basó el franquismo optaron por su exilio exterior o interior al concluir la guerra. Franco contó con pocos intelectuales de relieve: Pemán o Eugenio D'Ors podían ser dos ejemplos de ello. Otros más jóvenes, de origen falangista, como Ridruejo, Tovar o Laín Entralgo, se apartaron bien pronto de la política del régimen. Numerosos intelectuales (Alberti, Cernuda, Jorge Guillén, Casals, Buñuel, Madariaga, Américo Castro, Sánchez Albornoz, Ortega y Gasset, etc.), marcharon al exilio; otros murieron asesinados (Lorca, 1936) o en la cárcel (Besteiro o Miguel Hernández) y se truncó así una floreciente Edad de Plata de la cultura española.
c) La Clase Trabajadora
Es la que registró mayores transformaciones. En general, después de la postración económica de los años cuarenta (racionamiento, hambre, desempleo), y los reajustes del Plan de Estabilización de 1959 (paro y emigración al extranjero), la población obrera experimentó una mejora en sus niveles de vida y salarios.
Las diferencias sociales más marcadas permanecieron en las zonas deprimidas (Extremadura, Andalucía, algunas áreas de Castilla) y en el medio rural. La España de Franco registra un notable descenso de la población activa agraria: el éxodo rural fue masivo desde mediados de los cincuenta; el agricultor y el jornalero se convierten en trabajadores temporeros en las zonas turísticas, obreros de la construcción o de la industria en las grandes ciudades.
Los difíciles años cuarenta y cincuenta demostraron la inviabilidad del sistema de asistencia social y en 1963 fue sustituido por un nuevo sistema de Seguridad Social, que venía a unificar el anterior mecanismo de seguros dispersos (vejez, invalidez, accidentes) en una Seguridad Social global vigente hoy.
El sindicalismo de los trabajadores no pudo formarse antes de los años sesenta. La represión anterior hacía imposible su renacimiento. Aun así, el "desarrollismo" de los sesenta y los valores que generó (aspiraciones al bien inmediato e individual, sociedad de consumo, etc.) hicieron que fuera minoritario. Solo a fines de la década el cambio es significativo por la introducción de la negociación colectiva. La publicidad, sobre todo desde la televisión, desmovilizó políticamente a la sociedad española.