Soberanía y Violencia: El Poder del Estado en la Teoría Política
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El Estado y la fuerza: La soberanía y la violencia
Definición de soberanía
La soberanía es el poder que no reconoce otro límite o restricción salvo el que él mismo se impone. Se define como la autonomía e independencia del poder de un Estado. Esta puede entenderse bajo dos perspectivas: limitada o ilimitada.
- Estados democráticos: Reconocen límites razonables al poder estatal, promoviendo la autolimitación. Estos límites se fundamentan en los derechos de los ciudadanos y en el respeto a otros Estados.
- Estados autocráticos: Suelen ser absolutistas, rechazando cualquier restricción al poder estatal, tanto en el ámbito interno como en el externo.
a) La soberanía ilimitada: El absolutismo
Históricamente, los Estados que han interpretado su soberanía como ilimitada son denominados absolutistas. Sus características principales son:
- Relaciones exteriores: No negocian con otros Estados; la única forma de interacción con potencias extranjeras es la guerra, lo que impulsa el desarrollo de una maquinaria bélica.
- Ámbito interno: Se presenta como un sistema sin derechos ni libertades. La soberanía absoluta es propia de un Estado arbitrario, supeditado exclusivamente a la voluntad del monarca.
- Control social: Las maquinarias absolutistas ejercen una forma de guerra interna, suspendiendo derechos e impidiendo la formación de comunidades civiles.
b) La soberanía popular: El modelo limitado
El modo no absolutista o limitado de soberanía ocurre cuando el poder y la voluntad independiente residen en los propios ciudadanos; es lo que denominamos soberanía popular.
En este modelo, el uso de la fuerza es legítimo, ya que emana de la voluntad general y tiene como fin mantener la comunidad dentro de límites compartidos y recíprocos.
El dilema de la representación
El concepto de soberanía popular se ha interpretado tradicionalmente de dos formas: el poder reside directamente en el pueblo o reside en su órgano de representación (el Parlamento). Esto plantea un interrogante fundamental en la teoría política: ¿puede el Parlamento contravenir la voluntad del pueblo?