El Sindicalismo en España: Causas de la Baja Afiliación y la Concertación Social (1977-1986)
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Factores Clave de la Baja Afiliación Sindical
Existen diversas razones que explican la baja tasa de afiliación sindical:
- La desocupación a gran escala. Un alto nivel de desempleo dificulta la afiliación, ya que no es lógico afiliarse estando en paro.
- El declive económico de los sectores tradicionalmente más organizados sindicalmente. Esto incluye el sector industrial, del metal, naval o empresas públicas. Al desaparecer o reducirse estos sectores, que eran los más sindicalizados, se pierde esta gran tradición.
- El fuerte incremento de la ocupación precaria.
- La aplicación automática de las mejoras conseguidas en los convenios. Los convenios son negociados por los sindicatos a nivel sectorial. La aplicación automática de estas mejoras a todos los trabajadores del sector, independientemente de si están afiliados o no, genera la percepción de que el trabajador afiliado y el no afiliado reciben los mismos beneficios.
Estructura Interna y Financiación de los Sindicatos Representativos
La organización de los sindicatos más representativos presenta características específicas:
- Estructura dual. Su estructura es dual: por un lado, territorial, y por otro, de rama o sector.
- Pertenencia. Un sindicato pertenece a un territorio y a una federación sectorial concreta.
- Representación regulada. La forma de representación es resultado de la intervención del Estado, que regula formas específicas que confieren prerrogativas de negociación a los sindicatos que obtienen representantes de ese modo.
- Financiación estatal. El Estado los financia de diversas maneras, proporcionándoles una base mínima para su acción sindical, pero debilitando su capacidad de autonomía para organizar y movilizar a los trabajadores.
La Concertación Social en España (1977-1986)
El periodo de 1977 a 1986 estuvo marcado por una intensa actividad de concertación social, clave en la Transición:
Principales Acuerdos y Pactos
- Pactos de la Moncloa (1977). Se firmaron con el beneplácito de los dos grandes sindicatos. Fue un amplio acuerdo de naturaleza económica, social y política que contenía cuestiones relativas al mercado laboral (salarios, participación y empleo) que serían desarrolladas posteriormente.
- Acuerdos posteriores. Los acuerdos posteriores fueron más limitados en su contenido.
- Acuerdo Básico Interconfederal (*ABI*, 1979) y Acuerdo Marco Interconfederal (*AMI*, 1980). Fueron firmados por UGT y CEOE, centrándose en cuestiones salariales y limitando el incremento en una banda entre el 13% y el 15%.
- Estrategia de la patronal. La patronal optó por priorizar las relaciones con UGT, acentuando las tensiones entre los dos sindicatos.
- Acuerdo Nacional de Empleo (*ANE*, 1981). Tras el golpe de Estado de 1981, se firmó el ANE, suscrito también por CCOO. Aunque proveyó medidas estatales para el fomento del empleo, sus previsiones no se cumplieron. Supuso una reducción de los costes reales del trabajo.
- Acuerdo Interconfederal (*AI*, 1983). También sumó a CCOO y ratificó la tendencia del acuerdo anterior.
Contexto y Estrategias de los Actores Sociales
Con los primeros pasos tras la Transición Política, clave determinante de la concertación social, las expectativas y estrategias de los actores sociales se hicieron evidentes:
- Para los sindicatos. La concertación fue un medio para consolidar la democracia, influir en la política económica y social, legalizarse como actores sociales y obtener “beneficios organizativos”.
- El intercambio. El intercambio supuso moderación salarial a cambio de concesiones, no solo sustantivas (mejoras en las prestaciones sociales), sino también organizativas.
- Interés del Gobierno y empresarios. El Gobierno y los empresarios estaban interesados en la concertación social para lograr que los sindicatos moderaran sus reivindicaciones laborales en una coyuntura de fuerte conflictividad.