Simbolismo y Temas en La Casa de Bernarda Alba: El Espacio como Prisión

Enviado por Comunidad Xuletas y clasificado en Lengua y literatura

Escrito el en español con un tamaño de 3,26 KB

Temas Centrales en La Casa de Bernarda Alba

La Honra Familiar

La honra familiar se vincula estrechamente al comportamiento de la mujer. Por ello, por ejemplo, Bernarda recrimina a Angustias por mirar a los hombres durante el funeral, evidenciando la rigidez de las normas sociales de la época.

El Odio y la Envidia entre Personajes

El odio y la envidia entre personajes son constantes en la obra. Bernarda es odiada por todos: criadas, hijas, el pueblo… Angustias es envidiada por sus hermanas, y ella, a su vez, las odia. Los celos y el odio impulsan a Martirio a acusar a Adela. Esta dinámica se aprecia en los insultos, las insinuaciones y las acotaciones que salpican el texto.

El Espacio Dramático: La Casa de Bernarda Alba

A partir del encierro, se airean los problemas y las diferencias entre ellas, mujeres nacidas para el amor y obligadas a vivir enclaustradas, como en un convento o una celda, lo que define una de las unidades dramáticas esenciales: el espacio.

Un espacio, como sabemos, interior y asfixiante, sin concesiones a la luz del día. Las muchachas están condenadas a vivir en la oscuridad de la casa, a ponerse ropa negra, a vivir bajo la autoridad y el despotismo de la madre, a ser sombras de la vida.

La obra se desarrolla en el espacio interior de la casa de Bernarda, un lugar donde se concentran todos los conflictos y se agitan las pasiones de unas jóvenes que anhelan vivir, pero que son condenadas a la incomunicación y al encierro, al silencio, a la muerte en sus corazones, al luto en su ropa y a la negación vital. Bernarda, la madre, pretende impedir el contacto del interior con el exterior, una circunstancia que generará numerosos problemas.

La casa es definida constantemente como «convento», «presidio» o «infierno», términos que acarrean connotaciones negativas. Estos provocan una atmósfera áspera, tensa, oscura y tétrica, creando un clima de impotencia y frustración que se opone a todo lo que llega del exterior.

El espacio se caracteriza por la blancura que, simbólicamente, se irá atenuando a lo largo de la obra. Es una habitación blanquísima en el primer acto, blanca en el segundo y blanca ligeramente azulada en el tercero.

Mientras en la casa se impone la privación y la carencia, del mundo exterior procede la tentación, la posibilidad de vivir historias de amor para unas muchachas que solo anhelan vivir y disfrutar de su juventud, de su condición de mujeres. Elementos como Paca la Roseta, las canciones de los segadores, la muchacha de las lentejuelas o el olor de Pepe el Romano aportan un caudal de posibilidades sentimentales y eróticas que han sido sofocadas por la prohibición de Bernarda, empeñada en acallar las voces y en cerrar las puertas y ventanas de su casa para que nada la traspase. Es una casa con paredes blancas y ropas negras, con muros gruesos para procurar el aislamiento y evitar el contacto de las muchachas con la existencia.