Simbolismo en el Arte y su Profundo Significado: Una Mirada Comparativa con la Estética Medieval
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El Simbolismo y el Arte Medieval: Un Vínculo de Significado y Contexto Histórico
¿Qué es el Simbolismo en el Arte?
El Simbolismo es un movimiento literario y de artes plásticas que se originó en Francia en la década de 1880, paralelo al Postimpresionismo, y que surgió como reacción al enfoque realista implícito en el Impresionismo. Tanto el Impresionismo como el idealismo y el naturalismo académico se habían asociado con los problemas contemporáneos: políticos, morales e intelectuales. Los artistas de 1885, disgustados por la incapacidad de la sociedad para abordar estos problemas, buscaron nuevos valores basados en lo espiritual. Deseaban crear una pintura no supeditada a la realidad de su momento; rechazaban lo que traía consigo la vida diaria, la aglomeración, la actividad industrial y la degradación.
Se fue creando un estado de decepción frente al positivismo y cientificismo imperante, y se descubrió una realidad más allá de lo empírico. A esto contribuyó Arthur Schopenhauer, quien, en su oposición al positivismo, insistió en que el mundo visible es mera apariencia y que solo adquiere importancia cuando se es consciente de que a través de él se expresa la verdad eterna. Él defendía no pintar el objeto en sí mismo, sino trascender a otros ámbitos a través de la intuición y la contemplación.
El Arte en la Edad Media: Función y Simbolismo Inherente
Las obras de arte medievales surgieron en un contexto en el que no existía el concepto de arte como fin en sí mismo ni el de la belleza como su objetivo, ni siquiera el concepto mismo de artista o de bellas artes (sino el de artes mecánicas, diferenciadas de las liberales). El objeto artístico medieval tenía, en el seno de la sociedad en que era producido, un carácter básicamente funcional.
Para el medievalista francés Georges Duby, la obra de arte medieval cumplía fundamentalmente tres cometidos:
- Ser una ofrenda: A Dios, a los santos o a los difuntos, con el fin de obtener su gracia, su indulgencia, etc. Es por ello que el hombre medieval (incluso aquellos, como San Francisco de Asís, que promovían la pobreza) no dudaba de la legitimidad de la riqueza de los adornos de las iglesias, monasterios u otros lugares de culto, puesto que esta riqueza era vista como una ofrenda necesaria a Dios, para la cual se empleaban los mejores materiales y técnicas.
- Ser intermediaria: Entre el mundo sobrenatural y el humano, haciendo visibles en este las realidades divinas, según la máxima paulina “per visibilia ad invisibilia” (a través de lo visible hacia lo invisible). Se les suele atribuir a las imágenes medievales una función pedagógica: explicar los dogmas de la fe cristiana y la historia sagrada a los iletrados (el “catecismo de piedra”), si bien no todos los expertos están de acuerdo sobre este punto.
- Ser una afirmación de poder: Por un lado, del poder de Dios y de la Iglesia (el poder religioso); por otro, del poder político (emperadores, reyes y las mismas instituciones eclesiásticas). A finales de la Edad Media fueron surgiendo en otros agentes sociales los medios económicos suficientes para encargar obras de arte (la burguesía).
¿Fue el Simbolismo el Movimiento Más Frecuente en la Edad Media?
Conociendo ambos conceptos, es crucial aclarar que, si bien el arte medieval poseía un profundo carácter simbólico y buscaba trascender lo empírico para expresar verdades divinas, no debe confundirse con el movimiento artístico del Simbolismo. Este último surgió en el siglo XIX como una reacción específica a las corrientes realistas e impresionistas de su época.
Aunque ambos periodos comparten un interés por lo no-empírico y lo trascendente, sus contextos históricos, motivaciones y formas de expresión son radicalmente diferentes. El arte medieval era intrínsecamente simbólico por su función religiosa y social, mientras que el Simbolismo del siglo XIX fue una corriente estética y filosófica definida, con artistas y manifiestos propios, que buscaba explorar el mundo interior, los sueños y las emociones a través de símbolos y alegorías, en contraste con la representación directa de la realidad.
Por lo tanto, la afirmación de que el Simbolismo (como movimiento) fue el más frecuente en la Edad Media es incorrecta. El arte medieval era simbólico por naturaleza, pero el Simbolismo como movimiento artístico es un fenómeno posterior y distinto.