Signos Clínicos de Deficiencias Nutricionales: Identificación y Manifestaciones
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Signos Clínicos de Nutrición
1. Cabello
- Falta de brillo
- Finura y distribución rala
- Alisamiento
- Despigmentación
- Franjeado
- Cabello fácilmente desprendible: En este signo, un pequeño mechón de pelo puede arrancarse fácilmente y sin dolor mediante un tirón no muy fuerte. En los casos más benignos, puede descubrirse mejor en la región temporal. Suele ir acompañado de otras alteraciones capilares, como despigmentación, finura o raleza, y tiene su raíz etiológica, generalmente, en la malnutrición calórico-proteica en la primera infancia. El arrancamiento, al igual que la raleza, depende del aflojamiento de los cabellos en su folículo.
2. Cara
- Despigmentación difusa: Aclaramiento general del color del pigmento cutáneo facial, exagerado a veces por una anemia subyacente. En las carencias calórico-proteicas suele observarse antes, y con más facilidad, en la parte central de la cara que en las laterales. Su etiología es probablemente semejante a la de la despigmentación capilar por un trastorno de la melanogénesis. Ambas se observan en la malnutrición calórico-proteica, especialmente en el Kwashiorkor, en cuyo estado la piel se oscurece lentamente después del tratamiento con alimentos proteínicos.
- Dermatitis seborreica nasolabial: La alteración consiste en la aparición de excrecencias y grasas filiformes (grisáceas, amarillentas o de color pálido) localizadas de preferencia en el surco nasolabial. Pueden aparecer también en el caballete de la nariz, en las cejas y en la parte posterior de las orejas. Se debe a la obstrucción de los conductos de las glándulas sebáceas agrandadas por el sebo retenido, lo que facilita la formación de escamas de grasa.
- Facies lunar: Boca pequeña, rodeada por una prominencia peculiar y redondeada de los carrillos que sobresalen del plano general de los surcos nasolabiales. Este signo se ve también en los casos de deficiencia calórico-proteica. No se producen depresiones persistentes al comprimir la piel.
3. Ojos
- Palidez de la conjuntiva: Indica anemia grave, considerándose un signo positivo si coincide la palidez de las mucosas conjuntival y bucal.
- Xerosis conjuntival: Se caracteriza por sequedad, engrosamiento, pigmentación y falta de brillo y de transparencia de la conjuntiva bulbar y de la parte expuesta del globo ocular. La conjuntiva xerótica no está humedecida por lágrimas. El proceso se debe a una queratinización de las células del epitelio conjuntival.
- Manchas de Bitot: Se designan así a placas espumosas, por lo general bien delimitadas, superficiales, secas, de color grisáceo o blanco como el yeso, con frecuencia triangulares o de forma irregularmente circular, que quedan por lo general confinadas a las regiones laterales de la córnea y rara vez se ubican por encima de ella. Suelen ser bilaterales y están formadas por restos epiteliales queratinizados, por lo que se eliminan si se frotan firmemente, a la vez que dejan al descubierto un lecho conjuntival de superficie rugosa. Las manchas de Bitot pueden acompañar a la xerosis conjuntival generalizada antes descrita. Suelen formar parte entonces de manifestaciones de la carencia de vitamina A y generalmente se dan en niños de edad preescolar y lactantes. Sin embargo, se ven también con frecuencia en niños en edad escolar y en adultos, en formas de lesiones aisladas sin acompañarse de otros signos de avitaminosis A.
- Xerosis corneal: La córnea aparece turbia u opaca; frecuentemente tiene aspecto lechoso azulado, por lo común más pronunciado en la región central inferior. Generalmente se alteran ambas córneas, aunque en grados muy diferentes.
- Queratomalacia: Consiste en un reblandecimiento característico (necrosis colicuativa) de todo el espesor de una parte o, con más frecuencia, de la totalidad de la córnea, que conduce en último término a la perforación de ella y al prolapso del iris. Suele ser bilateral y coincide con la xerosis de la conjuntiva, avanzando en forma suave e insidiosa y de manera desigual en los dos ojos, sin dolor ni otras molestias y sin secreción ni supuración. En los casos no tratados sobreviene no pocas veces una panoftalmía, y no es infrecuente que ocurra la expulsión del cristalino y la pérdida del humor vítreo.
- Palpebritis angular (Blefaritis angular): Lesión caracterizada por escoriaciones y fisuras en los cantos externos; acompaña con frecuencia a la estomatitis angular o "boqueras".
Signos oculares adicionales (Grupo II)
- Vascularización corneal: Consiste en la invasión de la córnea por capilares y vasos finos que inicialmente pueden observarse microscópicamente. Se debe a la congestión del plexo pericorneal normal y coinciden con procesos inflamatorios irritativos no específicos de la córnea.
- Congestión conjuntival y congestión circumcorneal: Su nombre la describe en sí mismo.
- Pigmentación conjuntival y escleral: Debe describirse su naturaleza y localización, habiendo propuesto Mc Laren (1963) la siguiente clasificación:
Clasificación de pigmentación:
- a) Pigmentación conjuntival difusa: Pigmentación pardusca de la conjuntiva bulbar que es común en los niños mayores y en los adultos de poblaciones de piel oscura. Adquiere significación cuando aparece en los niños de corta edad, sobre todo si va asociada a xerosis conjuntival.
- b) Maculación pigmentaria asociada a manchas de Bitot curadas.
- c) Anillo pigmentado circumcorneal.
- d) Partículas de pigmento coroideo negro azulado visible a través de las arterias ciliares anteriores.
Opacidades y cicatrices corneales
Debe observarse su naturaleza (si son finas, densas, profundas o superficiales) y su posición, o sea, relacionarlas al cuadrante corneal correspondiente. Pueden ser debidas a una infección previa (sífilis congénita, tracoma, etc.), a un traumatismo o a malnutrición; en particular, una avitaminosis.