Que significa tanatico

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1. La retórica y la oratoria en Roma

1.1 El valor de la oratoria

En Roma, hablar bien en público estaba ligado a la libertad de expresión. Durante la República, la oratoria tuvo gran importancia, pero con la llegada del Imperio fue perdiendo fuerza, aunque nunca dejó de ser valorada. Con el tiempo, la oratoria pasó de ser un arte público a algo más académico, enseñado en escuelas para personas cultas y de las clases altas.

1.2 La oratoria preciceroniana

1.2.1 Las laudationes fúnebres

Las primeras manifestaciones de la oratoria en Roma fueron los discursos funerarios llamados ''laudationes fúnebres''. Se pronunciaban en los funerales de personas importantes por familiares o allegados, recorriendo en voz alta la vida del fallecido y ensalzando sus logros, primero en la esfera pública y luego en la vida privada. Algunos ejemplos son los discursos de Q. Fabio Máximo a la muerte de su hijo Quinto y de Q. Cecilio Metelo por la muerte de su padre en el año 221 a. C.

1.2.2 La oratoria ética

En el siglo II a. C., la oratoria romana se consolidó debido a los frecuentes contactos con Grecia. Tras la caída de Corinto en 146 a. C., Grecia se convirtió en provincia romana y comenzaron a llegar a Roma oradores y filósofos griegos. Aparecieron dos figuras importantes que compartían la preocupación por el aspecto ético de la oratoria pero tenían estilos distintos: Marco Porcio Catón y Escipión Emiliano.

Catón (234-149 a. C.) escribíó como vivíó: con sobriedad y austeridad, valorando más el contenido que la forma. Su lema era ''rem tené, verba sequentur'', que significa "domina el tema y las palabras vendrán solas". Siempre defendíó los valores tradicionales de Roma y los ''mores maiorum''.

Escipión Emiliano (236-183 a. C.) también se preocupaba por los valores morales, pero era abierto a la influencia griega. Inspirado por el filósofo estoico Panecio de Rodas, escribíó discursos elegantes, breves y sobrios, más elaborados que los de Catón.

Otros oradores importantes antes de Cicerón fueron Sulpicio Galba, los hermanos Tiberio y Cayo Graco, así como Marco Antonio y Craso. Con Sulpicio Galba se establecieron los dos estilos de oratoria que dominarían Roma: el ático, sobrio y mesurado, y el asíático, ampuloso y exagerado, más cercano a la vehemencia de la tradición romana.

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