Sellado de Fosas y Fisuras: Prevención Efectiva de Caries en Odontopediatría
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¿Qué es el sellado de fosas y fisuras?
El sellado de fosas y fisuras es una técnica preventiva que consiste en aplicar resina en fosas y fisuras, la cual actúa como una barrera física ante la placa y los restos de comida. Se emplea en odontopediatría para evitar la aparición de caries, principalmente oclusales (80%).
Efectos preventivos fundamentales
El sellado se suele realizar en los primeros y segundos molares definitivos (molares de los 6 años —importante porque es la primera muela definitiva que aparece y la suelen confundir con las muelas de leche— y los 12 años). Este procedimiento tiene tres efectos preventivos fundamentales:
- Obturan mecánicamente las fosas y las fisuras con una resina resistente a los ácidos.
- Al sellar las fosas, se suprime el hábitat de los Streptococcus mutans y de otros microorganismos.
- Facilitan la limpieza con el cepillado dental, por lo que siempre constituyen un método preventivo complementario al cepillado diario.
Requisitos para el éxito de la técnica
Para que esta técnica sea exitosa, debe cumplir que:
- El diente esté sano o con una caries incipiente de fisura limitada al esmalte.
- Debe permitir un aislamiento correcto para que el campo operatorio permanezca seco.
- La superficie debe haber sido limpiada previamente de forma adecuada.
Se considera una solución temporal, porque su efectividad depende del mantenimiento riguroso y periódico, ya que el sellador se puede perder o deteriorar, desapareciendo la protección.
Indicaciones y contraindicaciones
Indicaciones a nivel individual
- Dientes con morfología oclusal susceptible de padecer caries (surcos profundos).
- Molares hasta los cuatro años tras su erupción, sanos o con caries incipiente de fisura limitada al esmalte.
- Pacientes que puedan ser controlados regularmente.
- Casos de hipoplasia o fracturas de esmalte.
- Sellado de márgenes de reconstrucciones con resinas compuestas.
Indicaciones a nivel comunitario
(Referido siempre a dientes sanos o con caries incipiente de fisura limitada al esmalte):
- Primeros molares permanentes de seis a 10 años.
- Segundos molares permanentes de 11 a 15 años.
- Premolares en dentición con un riesgo moderado o alto de padecer caries.
- Molares temporales en dentición primaria con un riesgo alto.
Contraindicaciones
- Molares o premolares con caries clínicas detectables mediante sonda.
- Pacientes o dientes con numerosas caries interproximales.
- Zonas oclusales sin irregularidades marcadas.
- Pacientes que no vayan a llevar a cabo revisiones periódicas del sellador.
Protocolo clínico y materiales
El proceso de grabado consiste en la aplicación de un ácido, generalmente ortofosfórico al 37 %, sobre el esmalte (de 15 a 20 segundos) para crear microporosidades o irregularidades que mejoran la adhesión mecánica del material sellador.
Actualmente, se utilizan resinas compuestas de densidad media fotopolimerizables (BIS-GMA):
- Sellador autopolimerizable: se activa al mezclar la base y el catalizador; se endurece por reacción química en uno o dos minutos.
- Fotopolimerizable: se endurece mediante la aplicación de una lámpara de luz visible (se deben cambiar los algodones cada vez que se mojen).
Pasos del procedimiento
- Aislamiento del campo operatorio (absoluto o relativo).
- Limpieza de la superficie oclusal con un cepillo de profilaxis o spray de bicarbonato.
- Lavado y secado con una jeringa de aire seco.
- Grabado con ácido ortofosfórico al 37 % durante 20 segundos.
- Lavado del ácido y secado. Tras el grabado, se debe proceder a su retirada durante 15 segundos con una jeringa de triple función y secar durante 20 segundos hasta conseguir un aspecto de "blanco tiza".
- Aplicar el sellador, sin que queden atrapadas burbujas y procurando que cubra toda la superficie. Polimerización con la lámpara de luz ultravioleta durante 15 o 20 segundos.
- Evaluación del sellador con sonda de exploración.
- Retirar el aislamiento y comprobar la oclusión con papel de articular y pinza Miller.
Eficacia y mantenimiento
Para complementar el sellado y garantizar su efectividad, debe acompañarse con medidas preventivas como la higiene dental, aplicaciones de flúor, control de dieta y revisiones periódicas.
Para considerar que un sellador es eficaz, debe haber una retención del 80 % al 90 % durante el primer año y de un 40 % al 60 % durante los cuatro años siguientes.