La Segunda República Española: Reformas y Crisis Políticas (1931-1936)

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El Bienio Reformista (1931-1933): Las Grandes Reformas

Aprobada la Constitución, se formó un nuevo gobierno presidido por Manuel Azaña, con Niceto Alcalá Zamora como Presidente de la República. La labor del gobierno sería continuar las reformas emprendidas por el Gobierno Provisional. Estas incluyeron:

  1. Aprobación de Leyes Secularizadoras

    El artículo 26 de la Constitución de 1931 llevó a la disolución de la Compañía de Jesús y prohibía que las órdenes religiosas ejercieran la industria, el comercio o la enseñanza. La aprobación de este artículo provocó la dimisión de Zamora y de Maura, ambos católicos, y los sectores más conservadores se opusieron firmemente a dichos cambios.

  2. La Ley de Defensa de la República

    Esta ley dotó al Gobierno provisional de un instrumento de excepción, al margen de los tribunales de justicia, para actuar contra aquellos que cometieran actos de agresión contra la República.

  3. Aprobación del Estatuto de Autonomía de Cataluña

    Se reconoció la autonomía regional, un paso fundamental en la estructura territorial del Estado.

  4. Aprobación de la Ley de Reforma Agraria

    Su objetivo era eliminar las bolsas de miseria del campo. Sin embargo, la reforma tuvo resultados limitados. Las causas de este fracaso fueron la falta de una verdadera voluntad gubernamental y las dificultades financieras del Estado.

La Rebelión de Sanjurjo y el Fin del Bienio

El momento más difícil para el gobierno fue la rebelión militar del General Sanjurjo en 1932. Aunque fracasó, puso de manifiesto el escaso aprecio de parte del Ejército hacia las reformas de la República.

El final del gobierno de Azaña llegó como resultado de la acumulación de problemas, especialmente por las alteraciones sociales promovidas por los anarquistas. Los partidos que apoyaban al gobierno fueron derrotados en unas elecciones municipales parciales y en la elección de los vocales del Tribunal de Garantías Constitucionales, por lo que el Presidente de la República forzó la dimisión de Azaña y se convocaron nuevas elecciones para el 19 de noviembre de 1933.

A estas elecciones concurrió una derecha unida en torno a la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas), que agrupaba a los sectores conservadores de la sociedad, y una izquierda desunida. Tras las elecciones, se formó un bloque mayoritario en el Congreso, compuesto por la CEDA y el Partido Radical.

El Bienio Conservador (1933-1936): La Contrarreforma

El gobierno fue presidido por Alejandro Lerroux. En estas elecciones, Falange Española obtuvo un escaño. El nuevo gobierno aplicó una política que frenaba el reformismo del gobierno anterior:

  • Suprimió las leyes consideradas anticlericales.
  • Amnistió a los participantes del golpe de Estado de 1932.
  • Redujo las competencias de la autonomía catalana.

La Radicalización y la Revolución de Octubre de 1934

La consecuencia de estas acciones fue la radicalización del PSOE y de la UGT. En junio de 1934, los socialistas declararon una huelga general campesina en defensa de la política agraria del gobierno anterior. El movimiento fue reprimido.

Ante esta situación, la CEDA reclamó participar en el gobierno bajo la amenaza de retirar su apoyo. El jefe del gobierno aceptó y el 5 de octubre de 1934 otorgó tres carteras a la CEDA. La consecuencia de esta política fue la radicalización de las izquierdas, cuya manifestación más clara fue la convocatoria de la huelga general revolucionaria de octubre de 1934.

  • En Asturias, los obreros se hicieron con el control de la provincia.
  • En Cataluña, la rebelión antigubernamental proclamó el Estado Catalán dentro de la República.

El fracaso de la Revolución llevó a la detención de líderes revolucionarios y a la supresión de la autonomía catalana.

El Fin del Bienio y las Elecciones de 1936

La caída del gobierno de Lerroux se debió al escándalo del Estraperlo y de un segundo escándalo, el Nombela. El conocimiento de estos hechos provocó la convocatoria de nuevas elecciones en febrero de 1936.

A estas elecciones legislativas concurrió la izquierda en un bloque conocido como el Frente Popular, ganando las elecciones. En consecuencia, el nuevo gobierno:

  • Aceleró la reforma agraria.
  • Restableció la autonomía catalana.
  • Aprobó los estatutos del País Vasco y Galicia.
  • Amnistió a los detenidos a causa de su participación en la huelga general de 1934.
  • Alejó de los puestos de poder a los militares de menor confianza del nuevo gobierno.

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