La Segunda República Española: Proclamación, Constitución de 1931 y Etapas Políticas

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La Segunda República Española (1931-1936)

1. Proclamación de la República

El 12 de abril de 1931 se celebraron elecciones municipales en España. Aunque en el conjunto rural los resultados favorecieron a los monárquicos debido a la pervivencia del caciquismo, los resultados en los grandes núcleos urbanos mostraron un rotundo rechazo hacia la monarquía de Alfonso XIII.

Como consecuencia directa, el 14 de abril de 1931 se proclamó la Segunda República a manos del comité revolucionario desde la Puerta del Sol de Madrid. El rey Alfonso XIII renunció a la jefatura del Estado y partió hacia el exilio al verse desprovisto de apoyos políticos y militares, manifestando su deseo de evitar el desencadenamiento de una guerra civil.

2. El Gobierno Provisional

Tras la proclamación, se constituyó un Gobierno Provisional en el que estaban representadas todas las fuerzas políticas firmantes del Pacto de San Sebastián (agosto de 1930). Su composición distribuía las carteras ministeriales entre las distintas sensibilidades republicanas:

  • Derecha Liberal Republicana: Niceto Alcalá-Zamora (presidente del gobierno) y Miguel Maura.
  • Izquierda Republicana / Acción Republicana: Manuel Azaña, Álvaro de Albornoz y Marcelino Domingo.
  • Partidos Regionalistas y Nacionalistas: Lluís Nicolau d'Olwer y Santiago Casares Quiroga.
  • PSOE: Indalecio Prieto, Fernando de los Ríos y Francisco Largo Caballero.

No se trataba de un gobierno de carácter revolucionario extremo, sino reformista, cuyo propósito prioritario consistía en modernizar y adaptar las estructuras de España a la realidad del siglo XX.

3. La Constitución de 1931

Desarrollo y tramitación

El Gobierno Provisional convocó elecciones a Cortes Constituyentes en junio de 1931, las cuales otorgaron una amplia mayoría a la coalición republicano-socialista. Tras intensos debates parlamentarios, las Cortes aprobaron y promulgaron la Constitución el 9 de diciembre de 1931.

Características fundamentales

  • Forma de gobierno: República democrática e integral de trabajadores de toda clase. Niceto Alcalá-Zamora fue elegido presidente de la República, y Manuel Azaña asumió la presidencia del Consejo de Ministros durante el bienio progresista.
  • Sufragio universal: Reconocimiento del derecho a voto pleno para hombres y mujeres mayores de 23 años (voto femenino promovido decisivamente por Clara Campoamor).
  • Relación Iglesia-Estado: Establecimiento de un Estado laico, consagrando la total separación entre la Iglesia católica y el Estado y garantizando la libertad de cultos.
  • Poder Legislativo: Sistema unicameral articulado en torno al Congreso de los Diputados.
  • Poder Judicial: Magistrados independientes y creación del Tribunal de Garantías Constitucionales para velar por los derechos fundamentales.
  • Organización territorial: Reconocimiento del derecho a la autonomía para las regiones que lo solicitaran mediante la tramitación de estatutos propios.

4. El Bienio Reformista (1931-1933)

Durante esta fase de gobierno, liderada por Manuel Azaña, se impulsó un amplio paquete de medidas destinadas a transformar la estructura sociopolítica del país:

Principales reformas

  • Estatuto de Autonomía de Cataluña (1932): Aprobación del Estatuto de Nuria tras el fallido intento de golpe militar monárquico del general Sanjurjo.
  • Reforma militar: Promovida por Azaña con la intención de profesionalizar las Fuerzas Armadas y subordinarlas al poder civil. Se exigió juramento de fidelidad a la República, se facilitó el pase al retiro voluntario con sueldo íntegro de mandos excedentes y se clausuró la Academia General Militar de Zaragoza.
  • Reforma religiosa: Secularización de la sociedad mediante la disolución de la Compañía de Jesús y la incautación de sus bienes, prohibición a las órdenes religiosas de ejercer la docencia ordinaria, fin del presupuesto de culto y clero, e instauración de la Ley del Divorcio y el matrimonio civil.
  • Reforma educativa: Apuesta por una enseñanza pública, unificada y laica. Se crearon miles de escuelas, se dignificaron los salarios y condiciones del magisterio y se organizaron las célebres Misiones Pedagógicas para llevar la cultura al medio rural.
  • Reforma agraria: Considerada la transformación más prioritaria. A través de la Ley de Bases de la Reforma Agraria (1932), buscó modernizar el campo y corregir el desigual régimen de propiedad (latifundismo en el sur y minifundismo precario en el norte), erradicar el caciquismo y los abusos de los subarriendos mediante la expropiación y el asentamiento de familias campesinas.

Conflictos y oposición

El proceso reformista tropezó con una severa resistencia social y política:

  • Rechazo frontal de los sectores tradicionales y la jerarquía de la Iglesia católica.
  • La conspiración militarista y monárquica que estalló en el golpe fallido de la Sanjurjada (agosto de 1932).
  • La articulación y reagrupamiento de la derecha política a través de la formación de la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas), encabezada por José María Gil-Robles.
  • La impaciencia y radicalización del campesinado desposeído por la lentitud de la reforma agraria, desencadenando estallidos insurreccionales anarquistas cuyo episodio más grave fueron los trágicos Sucesos de Casas Viejas (1933), que provocaron una severa crisis institucional y precipitaron el final del gobierno de Azaña.

5. La República de Derechas o Bienio Radical-Cedista (1933-1936)

Elecciones de noviembre de 1933

Las elecciones de 1933 se desarrollaron en un contexto marcado por la repercusión de la crisis económica mundial de 1929, la fractura interna de las fuerzas republicano-socialistas, el descontento popular y el desgaste derivado de Casas Viejas. Fueron además las primeras elecciones legislativas en las que votaron las mujeres. La contienda arrojó una clara victoria para el centro-derecha, articulada por el Partido Republicano Radical de Alejandro Lerroux con el respaldo decisivo de la CEDA.

Política contrarreformista del nuevo gobierno

El bienio radical-cedista procedió a paralizar o desmantelar de forma sistemática las medidas del periodo reformista:

  • Laboral: Favorecimiento de la patronal, rebajas salariales generalizadas y restricción de garantías sindicales.
  • Militar: Amnistía para los sublevados de la Sanjurjada y recuperación de puestos clave por parte de militares desafectos al régimen republicano.
  • Religiosa: Restablecimiento de asignaciones económicas estatales para el clero rural y reanudación de la presencia docente de las órdenes religiosas.
  • Territorial: Paralización de la aprobación de nuevos estatutos de autonomía y conflictividad permanente con la Generalitat de Cataluña.

Estas medidas provocaron una profunda polarización en la vida política y social de España, desembocando en una progresiva radicalización de las fuerzas de izquierda y de las organizaciones obreras.